Transición española: de la dictadura a la democracia

La transición se puede considerar como la última fase de la dictadura, cuando una vez muerto el dictador, se inician una serie de cambios pero desde el mantenimiento inicial del ordenamiento del régimen dictatorial.
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| 22/11/2020 | Última actualización:


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La Transición española fue el último período histórico de la dictadura franquista. El proceso se inició con la muerte del dictador, el 20 de noviembre de 1975 y culminó con la aprobación de la Constitución de 1978 y la constitución del primer gobierno democrático. Algunos historiadores consideran que la Transición finalizó en 1982 cuando el PSOE ganó las elecciones generales.

La Transición española: la muerte del dictador Franco

22 de noviembre de 1975: Juan Carlos I, entronizado como Rey de España

A la muerte del dictador Francisco Franco, el 20 de noviembre de 1975, se activaron las disposiciones legales previstas por el régimen dictatorial que tenían que asegurar la continuidad del régimen. La Ley de Sucesión del Reino preveía que a la muerte del dictador Franco se procedería a la entronización del Príncipe de España, Juan Carlos de Borbón y Borbón, como nuevo Rey. La ceremonia de entronización tuvo lugar el 22 de noviembre, dos días después de la muerte del dictador.

Transición española. El rey jura las leyes fundamentales, 1975
El rey jura las Leyes Fundamentales el 22 de noviembre de 1975. En una segunda fila se ve a Alfonso Armada. Foto: Luis Millán / EFE

La transición no fue un proceso según el cual de la noche a la mañana España pasó de la dictadura a una democracia. Hasta la aprobación de la Constitución, en 1978, se desmontaron de forma gradual las estructuras legales de la dictadura. Un proceso conocido en la época como “de la ley a la ley”. En ningún momento se produjo una ruptura con la legalidad anterior, como pedía la mayoría de la oposición antifranquista, sino una transformación gradual del marco institucional anterior.

Tampoco es sencillo poner una fecha de finalización de la Transición. Algunos consideran que la Transición acabó en 1978 con la aprobación de la Constitución. Otros ponen la fecha un poco más tarde, cuando el PSOE llegó al poder en 1982.

En cualquier caso, a la muerte de Franco en 1975 no estaba escrito en ningún lugar que la dictadura tuviera que terminar. Si finalmente se pudo aprobar una constitución democrática en 1978 fue gracias a la determinación de las fuerzas políticas y sindicales antifranquistas que lucharon en la calle para empujar a las estructuras del régimen a ceder y abrirse al nuevo escenario.

a) Escenarios abiertos a la muerte de Franco

b) Contexto histórico

Lo primero que hay que tener en cuenta para entender buena parte de los acontecimientos que marcaron la Transición española es el contexto económico y sociopolítico internacional. Las influencias y presiones de los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea influyeron decisivamente en las actitudes de los protagonistas.

Repercusiones en España de la crisis mundial del petróleo

La crisis del petróleo tuvo dos fases marcadas por las decisiones que tomó la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) de aumentar de una manera muy notable el precio del barril del crudo. Esto provocó dos crisis: una primera entre 1973-1974 y la segunda los años 1979-1980. El resultado fue un incremento de costes de producción para las industrias europeas.

En Europa la política económica que se siguió para disminuir los efectos de la crisis se pueden resumir en los siguientes aspectos:

En España estas políticas se tomaron de una manera tardía. Entre los años 1974 y 1977, el régimen no reaccionó porque tenía otros problemas (la profunda crisis política y social del país). El franquismo compensaba la falta de libertad sindical con la estabilidad del empleo y se negaba a facilitar los despidos. Pero en este contexto de crisis, seguir con esta política a medio plazo significó la desaparición de muchas empresas y por tanto, el aumento muy considerable del paro.

Situación económica en España

Condiciones demográficas
Condicionantes sociales
Condiciones políticas

Cronología de la Transición española

a) El continuismo con la dictadura (noviembre 1975 – junio 1976)

A la muerte de Franco, el príncipe Juan Carlos tomó posesión como jefe del Estado (asumía los mismos poderes que Franco). En su primera etapa del reinado, era un rey con poderes absolutos. Lo primero que hizo fue ratificar en su cargo de presidente del Gobierno a Carlos Arias Navarro. Arias Navarro confeccionó un nuevo gobierno y planteó una política continuista en su intervención en las Cortes del 28 de enero de 1976.

El gobierno continuista de Arias Navarro

Es importante darse cuenta de que significaba en aquellos momentos el continuismo para entender por qué la oposición democrática se lanzó a una gran ofensiva de movilizaciones en los primeros meses de 1976. Las fuerzas políticas democráticas del antifranquismo entendieron que sin movilización sostenida el régimen no cedería nunca.

La frase del “atado y bien atado” mostraba que para los franquistas la sucesión del dictador estaba asegurada en la figura de Juan Carlos y con ella la continuidad del régimen. Tras la muerte de Franco esta continuidad debía garantizarla un conjunto de instituciones definidas, como conjunto, por primera vez a partir de la aprobación en 1966 de la Ley Orgánica del Estado.

El texto de esta ley pretendía dar coherencia a las instituciones del régimen, pero no era una constitución. Para ejercer funciones constitucionales ya existía la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento, aprobada en 1958 y un puñado de leyes orgánicas que se habían ido aprobando desde los años de la posguerra.

Transición española. Primer gobierno de Carlos Arias Navarro
13 de diciembre de 1975. El Rey posa ante el palacio de la Zarzuela con el presidente, Carlos Arias Navarro, y los ministros del primer Gobierno de su reinado después del acto de la jura de cargo. Fuente: EFE

Tras la muerte de Franco la separación entre el Jefe de Estado – figura que correspondía al rey Juan Carlos – y el Presidente de Gobierno se convierte en definitiva. En este sentido tomaba importancia el Consejo del Reino, un organismo consultivo presidido por el presidente de las Cortes. Las Cortes en la nueva etapa política tuvieron un papel legislativo más importante de lo que habían tenido durante el franquismo, e incluso, un mayor papel representativo de la sociedad. Este papel representativo se había ensayado en vida de Franco. Aunque la mayor parte de miembros de las Cortes continuaban siendo de nominación directa del rey, un pequeño grupo – los procuradores familiares – eran elegidos por los jefes de familia.

Los límites a las reformas en la Transición española

La confirmación en su cargo de Arias Navarro y la composición de su tercer Gobierno el 13 de diciembre de 1975 fueron dos hechos significativos de la combinación imposible de continuidad y reformas que el franquismo quería experimentar. La transición española, por el momento, quedaba muy lejos de ser un proceso de ruptura.

En primer lugar, por la figura de Arias, Presidente de un Gobierno que en vida de Franco había sido intensamente represor (1974-1975); en segundo lugar, porque entre los nuevos ministros de su Gobierno destacan algunas figuras del pasado inequívocamente franquista. El personaje principal era el ministro de Gobernación, Manuel Fraga. Fraga era el ministro que tomaba un mayor protagonismo tanto para las pequeñas reformas ensayadas como por la intensa represión que él mismo ordenó contra las movilizaciones políticas y obreras que se estaban produciendo en aquella fase histórica.

El gobierno de Arias Navarro contaba con la presencia de ministros más jóvenes y relativamente desconocidos, que tuvieron un importante papel en el futuro más cercano, entre los que destacan:

Sin embargo, hay que juzgar a los políticos por las acciones que emprendieron en su cargo y no tanto por su procedencia. Y es justamente en la gestión donde se ven de una manera clara las intenciones no democráticas de este Gobierno.

Arias y la mayoría continuista sabotearon cualquier planteamiento de cambios sustanciales.

b) La reforma controla del régimen: Súarez y la Ley de Reforma Política (junio 1976 – junio 1977)

La ofensiva de la oposición democrática y la erosión creciente del régimen obligaron al rey a tomar nuevas medidas. Juan Carlos I forzó la dimisión del presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro. El nuevo Presidente del Gobierno fue Adolfo Suárez, que hasta ese momento desempeñaba el cargo de Ministro Secretario General del Movimiento. El nombre de Suárez le fue sugerido al rey por su hombre de confianza Torcuato Fernández-Miranda.

Adolfo Suárez
Adolfo Suárez jura su cargo de presidente del Gobierno ante el Rey Juan Carlos I en el Palacio de la Zarzuela. A la derecha se ve a Torcuato Fernández Miranda. El acto tuvo lugar el 5 de julio de 1976.

Con el nombramiento de Suárez, el rey se aseguraba a su lado un presidente del Gobierno fiel y audaz con quien poder confiar plenamente. El objetivo era disolver las Cortes franquistas, que todavía estaba integrada por los viejos procuradores nombrados por Franco. A partir de ahí se quería tener una puerta abierta para un parlamento diferente con personas más cercanas a las reformas. Estos eran los objetivos del rey y Fernández-Miranda.

La Ley de Reforma Política de 1976

El 29 de noviembre de 1976 se aprobó la Ley de Reforma Política. Fue impulsada por el Presidente del Gobierno Adolfo Suárez y el Presidente de las Cortes franquistas Torcuato Fernández-Miranda. Los dos lograron que la mayoría de los procuradores franquistas (425 a favor, 59 en contra y 13 abstenciones) votaran a favor de la Ley que ponía fin a las Leyes Fundamentales del Reino.

Transición española. Ley para la Reforma Política
Adolfo Suárez logró sacar adelante el Proyecto de ley para la Reforma Política en noviembre de 1976. Foto: EFE

La ley preveía la convocatoria de elecciones generales a través de un procedimiento inédito durante toda la dictadura: sufragio universal y elección de dos cámaras, Congreso y Senado. Además abría la puerta a la legalización de unas asociaciones políticas (eufemismo para no mencionar explícitamente a los partidos políticos democráticos, aún en la clandestinidad).

La oposición democrática no confiaba de un Gobierno que no quería negociar y que solo aplicaba pequeños indultos para excarcelar presos políticos con cuentagotas. Además, Suárez era un político que había hecho toda su carrera política durante el régimen franquista. Para la oposición no era la persona más adecuada para dirigir el proceso hacia la democracia.

La presión en la calle de las fuerzas democráticas

Durante segunda mitad de 1976 se produjo una nueva ofensiva de la oposición y también una campaña muy dura de violencia de la extrema derecha contra los militantes de izquierdas que buscaba desestabilizar el país. En una carrera frenética, Suárez prometió a los militares que no legalizaría nunca el PCE (8 de septiembre de 1976) e intentó detener las movilizaciones populares, por vías menos represivas que Fraga. Empezaba a negociar con sectores de la oposición y procuraba mantener la iniciativa, pero no siempre lo conseguía: la Assamblea de Catalunya concentró 50.000 personas en Sant Boi de Llobregat para celebrar la Diada del 11 de septiembre. El acto se transformó en una prueba de fuerza democrática contra el Gobierno.

Diada de Catalunya de 1976
Manifestación del 11 de septiembre de 1967 en Sant Boi de Llobregat (Barcelona)

El 23 de octubre, todas las plataformas de oposición, desde la Asamblea de Cataluña, la Platajunta a otros, se unificaron en la Plataforma de Organismos Democráticos (POD) para forzar al Gobierno a negociar. Una huelga general, el 12 de noviembre, demostró el gran poder de los sindicatos clandestinos.

La situación era explosiva. Suárez daba a entender que había asumido como propias algunas de las reivindicaciones de la oposición, como la libertad sindical, el sufragio universal, la legalización de partidos (de momento solo eran legales los que provenían del franquismo). Se hacía evidente la necesidad de potenciar las reformas, pero el sector de ultras y militares las querían condicionar y marcar los límites. Por ejemplo, para estos sectores era inaceptable que el Partido Comunista se legalizara.

El referéndum popular para la Ley de Reforma Política

Suárez convocó el referéndum para ratificar la Ley de Reforma Política. La oposición llamó a la abstención y los ultras pedían votar en contra. El referéndum del 15 de diciembre de 1976 fue un éxito para Suárez: la participación fue del 77%. Votaron para el sí el 94%. Suárez recuperó la iniciativa y la oposición debía presentarle sus demandas en un proceso ya abierto de negociación del que parecían excluidos los comunistas, de momento.

Ley para la Reforma Politica
Colas en un colegio electoral durante la celebración del referéndum popular de 1976

En estas negociaciones la oposición le planteó a Suárez la amnistía para todos los presos políticos y la legalización de todos los partidos políticos. Poco después el Gobierno dicta una amnistía para parte de los presos, pero la oposición todavía continuaba reclamando la amnistía total para todos.

c) El proceso constituyente (junio 1977 – diciembre 1978)

El período 1977-1978 se convirtió en un auténtico proceso constituyente. El resultado final fue la aprobación de la Constitución de 1978, a pesar de que el camino fue extremadamente accidentado porque no había un acuerdo de mínimos.

La oposición reunida en la Plataforma de Organismos Democráticos nombró una comisión para negociar con el Gobierno, integrada por el conjunto de las fuerzas políticas antifranquistas -incluido el PCE-, pero con una composición en la que tenían más peso las opciones moderadas que no habían participado del antifranquismo más activo. La moderación se convirtió en el precio que había que pagar para conseguir un frente opositor amplio y cohesionado que obligara Suárez a negociar sin exclusiones.

La legalización de los partidos políticos

Entre enero y febrero de 1977, Suárez transigió con la legalización de todos los partidos políticos excepto del PCE (partido comunista). La legalización tampoco incluyó los grupos comunistas a la izquierda del PCE, que en algunos casos estaban vinculados a la acción violenta y los atentados terroristas, como el FRAP o el GRAPO. Estas acciones violentas daban fuerza a Suárez para mantener el veto al PCE, que no tenía nada que ver con los atentados. Además, daban alas a los sectores ultras para hablar de caos, desgobierno y peligro revolucionario.

Los atentados no eran cometidos solo por grupos armados de la oposición – incluida la organización terrorista ETA -, sino también por pistoleros de la extrema derecha con la complicidad de los cuerpos policiales del Estado. Fue precisamente el atentado de un grupo ultra en Madrid que causó la muerte de cinco abogados laboralistas, vinculados a Comisiones Obreras y el PCE en su despacho de la calle de Atocha, lo que hizo decidir Suárez legalizar a los comunistas.

Suárez legalizó el Partido Comunista de España sin comunicarlo a nadie, después de comprobar que el entierro de los cinco abogados de Atocha se había convertido en una inmensa manifestación silenciosa como nunca se había visto en Madrid. Aprovechando las vacaciones de Semana Santa y, en ausencia de los ministros militares, el 9 de abril de 1977 – Sábado Santo – Suárez legalizó el PCE.

Transición española - Legalización del PCE
El diario del Partido Comunista de España anuncia su legalización en abril de 1977.

El ruido de sables se incrementó con la dimisión del ministro de Marina, el almirante Pita de Vega, al que costó mucho encontrar un sustituto.

De las elecciones generales de 1977 a la aprobación de la Constitución de 1978

Las elecciones generales constituyentes se convocaron para el 15 de junio de 1977. En ellas la Unión de Centro Democrático, el partido creado por Adolfo Suárez, obtuvo la victoria. Un partido creado en poco tiempo para aglutinar a las personas que, provenientes del régimen, querían emprender el camino de las reformas.

La victoria de la UCD de Suárez no fue completa porque no obtuvo la mayoría absoluta. El PSOE se presentó como la alternativa y mostró dos elementos relativamente inesperados: la fuerza de la continuidad con los años treinta por parte de un partido que había prácticamente desaparecido durante la dictadura y al mismo tiempo, la orientación socialdemócrata de una parte considerable del electorado. El PCE fue tercer partido a mucha distancia.

Distribución de diputados en las elecciones de 1977

El franquismo más ultra quedaba sin ningún diputado y la Alianza Popular (AP) de Manuel Fraga, el partido que más se identificaba con el régimen franquista, quedaba a mucha distancia de los ganadores. Había todavía una fuerza política más, la de los grupos nacionalistas catalanes y vascos, que obtuvieron – sumados – aproximadamente una tercera parte de los votos de sus circunscripciones.

Los resultados no permitían a Suárez imponer los miembros de una comisión de expertos para redactar la Constitución: se formó una ponencia integrada por los principales partidos con representación parlamentaria, y en esta ponencia, la UCD no podía tener la mayoría absoluta porque no la tenía el Parlamento.

La ponencia constitucional

De las elecciones generales constituyentes, se eligió una ponencia que debía llevar a cabo los trabajos para la redacción de la nueva constitución. Su composición fue:

Ponencia constitucional
Fotografía de los miembros de la ponencia constitucional que redactaron el proyecto de Constitución de 1978

El 31 de octubre de 1978, en el Congreso, solo 6 diputados votaron en contra del texto constitucional, cinco de AP y el diputado de Euzkadiko Ezkerra. 14 diputados se abstuvieron (PNV, ERC y algunos de AP) y 325 diputados votaron a favor. La Constitución fue ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978 con el 67,1% de participación y el 87% de votos afirmativos.

Cataluña y el estado de las autonomías

El texto constitucional establecía las bases de la democratización del país y definía el tipo de Estado de carácter asistencial. Otro gran tema era la organización del estado de las autonomías. Partiendo de la voluntad autonomista catalana y vasca y de precedentes más tímidos en Galicia, Navarra y el País Valenciano, y posteriormente en Andalucía, Baleares y Canarias, la Constitución abrió dos vías para acceder a la autonomía política. Contra todo pronóstico, estas situaciones se generalizaron al conjunto del Estado de una manera muy rápida y configuraron un mapa territorial nuevo.

Retorno del Presidente Tarradellas a Barcelona - Transición Española
El retorno de Tarradellas a Barcelona el 23 de octubre de 1977 significó la restauración del autogobierno catalán en la España preconstitucional.

Cataluña no esperó a la Constitución para alcanzar la autonomía, que fue restablecida de forma provisional con el regreso del presidente de la Generalitat en el exilio Josep Tarradellas (octubre de 1977). Esto se explica por la potencia de la oposición catalana, coordinada a la Asamblea de Cataluña desde 1971.

La victoria electoral de la oposición en 1977 en Cataluña y el aislamiento de la UCD y la amplia movilización del 11 de septiembre de 1977, en el centro de Barcelona, hicieron que el caso catalán fuera diferente del resto de España. En Cataluña se recuperó parcialmente la legalidad de la Segunda República, aunque no se recuperó el Estatuto de la República.

En los años 1977-1978, la oposición socialista, comunista y nacionalista, a pesar de las diferencias, presentó un frente común a Suárez y obtuvo el reconocimiento en la comisión constitucional, en la que había dos catalanes sobre siete miembros: Miquel Roca (CDC) y Jordi Solé-Tura (PSUC).

Los pactos de la Moncloa

El otro gran tema del periodo, que contribuyó a la normalización durante esta fase decisiva de pactos, fue la concertación social. Durante las primeras fases del consenso, se abordaron medidas políticas para solucionar los graves problemas que arrastraba la economía. De este modo, los Pactos de la Moncloa, firmados en octubre de 1977 entre las principales formaciones políticas, permitieron inaugurar los procesos de democratización necesarios para el proceso constituyente y tomar medidas para afrontar la crisis y acercarse a la CEE. Los Pactos de la Moncloa tenían por objetivo hacer viable la Transición. Por ello se acordó:

La nueva etapa democrática (1978-2000)

Los Gobiernos de la UCD (1978-1982)

a) Las segundas elecciones generales

Una vez aprobada la Constitución, el presidente Suárez convocó elecciones generales el 1 de marzo de 1979 con el fin de elegir el primer Parlamento siguiendo las disposiciones que marcaba la nueva Constitución.

Los resultados fueron los siguientes (en número de diputados):

Las elecciones dieron unos resultados prácticamente iguales al de las anteriores de 1977. UCD, PSOE y PCE ganaron cada uno entre tres y cuatro diputados. Los resultados confirmaron Suárez como presidente del Gobierno.

Después de las elecciones generales, tocaba convocar las primeras elecciones municipales democráticas. Hasta 1979 todos los ayuntamientos estaban formados por alcaldes y concejales del régimen franquista. Las elecciones municipales se celebraron el 3 de abril de 1979.

b) Elecciones municipales

En las elecciones municipales de abril de 1979, la UCD tuvo unos resultados decepcionantes y perdió en casi todas las ciudades de más de 50.000 habitantes en beneficio del PSOE y del PCE-PSUC, particularmente en Cataluña y las grandes capitales españolas como Madrid, Valencia, Zaragoza, Málaga…

En las ciudades catalanas el PSC y el PSUC pactaron repartirse los votos en aquellas ciudades donde ninguno de los dos partidos no había obtenido mayoría absoluta.

c) El desarrollo constitucional

El Gobierno del UDC empezó el despliegue constitucional a través de las Leyes Orgánicas. Fueron objeto de la nueva legislación del Estatuto del trabajador, la reforma del Código Civil (para introducir la ley del divorcio) y la aprobación de los Estatutos de Autonomía (el primero fue el Estatuto del País Vasco, seguido del de Cataluña).

El ejército continuaba siendo muy contrario a todas las reformas democráticas, no se había depurado a ninguno de sus miembros y no quería asumir que los tiempos habían cambiado y que la mayoría de la población quería la democracia.

d) La dimisión de Suárez y el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981

Durante el desarrollo del proceso autonómico y municipal se vio que la UCD, como partido moderado con responsabilidad de gobierno en Madrid, iba perdiendo cada vez más apoyo y poder político, como resultado del gran fracaso por el Gobierno de la UCD. Suárez, derrotado por las luchas internas de la UCD, dimitió el 29 de enero de 1981.

Con la dimisión de Suárez, el Parlamento debía votar la elección de un nuevo presidente. El 23 de febrero de 1981, varias conspiraciones militares y políticas acaban por confluir en el golpe de Estado del general Tejero. Una trama ultra dirigida por el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero con otros elementos del franquismo monárquico como eran el general Milans del Bosch y el general Alfonso Armada (antiguo profesor del rey). Si Armada perseguía solo aspiraciones políticas personales, Milans quería instaurar una dictadura con el rey y Tejero quería la involución con el rey o sin.

Antonio Tejero, golpe de Estado 1981
El teniente de la Guardia Civil Antonio Tejero durante el asalto al Parlamento en el Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
La etapa final de la UCD con Leopoldo Calvo-Sotelo

El golpe de estado se produjo cuando tropas de la Guardia Civil asaltaron el Congreso y retuvieron los diputados durante la sesión de investidura del candidato a Presidente Leopoldo Calvo-Sotelo. El secuestro y la intervención armada duraron diecisiete horas y media. Durante el proceso, las divisiones internas de los golpistas, la falta de apoyo de la mayor parte de los generales que esperaban órdenes del rey para sumarse o no y el rechazo público de Juan Carlos I precipitaron el fracaso de la operación. Calvo-Sotelo fue investido en una nueva sesión sin problemas.

En julio de 1982 – mientras estaba en marcha el proceso de aprobación de los estatutos de autonomía de las diferentes regiones del país, el Gobierno de la UCD con el apoyo del PSOE aprobó la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA), vivida desde los ambientes nacionalistas vascos y catalanes como un auténtico ataque y rechazada por todo el resto de fuerzas políticas. La parte de la ley que se aplicó finalmente -porque una parte se declaró inconstitucional- establecía un techo máximo de competencias para todos, el famoso “café para todos“.

e) La entrada en la OTAN

A partir de su nombramiento, Calvo-Sotelo procuró reconstruir en la medida de lo posible la unidad dentro de la UCD, que hacía aguas por todas partes, pero no lo consiguió. En su acción de gobierno, destaca la aprobación de la entrada de España en la OTAN, con el apoyo de AP, CiU, PNV y Unión del Pueblo Navarro. Pero este éxito personal tampoco le permitió alcanzar el liderazgo del partido.

f) Derrota de la UCD

En el momento en que desapareció Suárez del partido, la UCD comenzó a deshacerse. Calvo-Sotelo se quedó sin apoyo parlamentario y se vio obligado a convocar nuevas elecciones generales, que se celebraron el octubre de 1982. Las elecciones fueron ganadas por el PSOE de forma abrumadora.

Los gobiernos de Felipe González – PSOE (1982-1996)

Las elecciones de octubre de 1982 llevaron al PSOE al poder y su secretario general, Felipe González, se convirtió en Presidente del Gobierno.

Felipe González en 1982
Alfonso Guerra levanta la mano de Felipe González, asomados ambos a una ventana del hotel Palace de Madrid, celebrando la histórica victoria del PSOE en las elecciones de 1982. Fuente: César Lucas (El País)

La ciudadanía había depositado en este partido una confianza sin precedentes: una mayoría absoluta sustentada sobre diez millones de votos. Este apoyo se vio confirmado por las elecciones municipales y autonómicas celebradas en 1983. La segunda fuerza política, la Alianza Popular, fundada por el ministro franquista Manuel Fraga, solo obtuvo la mitad de votos. La UCD había volatilizado y lo mismo había pasado con el PCE, inmerso en una grave crisis interna.

La mayoría absoluta del PSOE. El final de la Transición española

El eslogan de campaña del PSOE fue “Por el cambio” y eso era lo que pidió la gente, el cambio: un mensaje de futuro, con nuevas ilusiones. Con el triunfo del PSOE en 1982, además de la presidencia del Gobierno, tenían la mayoría de alcaldías y las nuevas autonomías, lo que supuso el partido controlarlo prácticamente todo. Esta acumulación de poder a la larga le salió muy caro.

Cartel electoral del PSOE en 1982.
Cartel electoral del PSOE en 1982.

Pronto el PSOE de Felipe González se caracterizó por una forma de gobernar con mucha prepotencia y poco respetuosa con el resto de opiniones. Otro problema era que al ser inicialmente un partido pequeño necesitaron captar mucha gente, en algunas ocasiones de ideologías cuestionables, para poder ocupar todos los cargos que habían ido ganando en las elecciones.

La llegada al poder del partido que gobernaba en 1936 supuso el regreso de la izquierda al poder después de los cuarenta años de dictadura. Para mucha gente la Transición había terminado.

Las dos grandes promesas electorales eran: “800.000 puestos de trabajo” y “OTAN, de entrada NO”. Finalmente ni el paro bajó (hubo 1 millón de parados) y España se mantuvo en la OTAN.

a) Política internacional

El primer objetivo de la política exterior del Gobierno de González fue dar un lugar en España dentro de las organizaciones internacionales del mundo occidental. Los dos grandes asuntos del momento, pues, eran la adhesión a la Comunidad Económica Europea (CEE) y la permanencia, o no, de España en la OTAN.

La entrada en la Comunidad Económica Europea

Las negociaciones para entrar en la CEE se habían iniciado en 1977, cuando Adolfo Suárez era presidente del Gobierno. El Gobierno socialista las impulsó extraordinariamente, porque creía que la integración, que debía ser lo antes posible, era fundamental para la regeneración y vertebración de la España moderna. Finalmente, el tratado de adhesión se firmó en junio de 1985 y fue efectivo el 1 de enero de 1986.

La permanencia en la OTAN

En cuanto a la OTAN, hay que decir que la entrada de España en esta organización, el mes de agosto de 1982, fue fuertemente contestada por la opinión de izquierda, incluyendo el PSOE. Durante la campaña electoral de 1982, este partido había avanzado el eslogan “OTAN, de entrada, no” y había prometido la celebración de un referéndum sobre la permanencia, que finalmente se celebró en marzo de 1986. Mientras tanto, Felipe González sometió su partido a un “proceso brutal de adaptación a la realidad”.

PSOE OTAN NO
El PSOE pasó de pedir el NO a la entrada en la OTAN a apoyar su permanencia.

El PSOE pedía finalmente que se votara favorablemente a la permanencia en la OTAN. La permanencia fue finalmente aprobada con el 52.3% de los votos, aunque no ganó en Cataluña y el País Vasco.

Al mismo tiempo, el PSOE cambió la dirección de la política exterior en cuanto a las relaciones con Iberoamérica y el Magreb. Respecto a América Latina, se promovió la cooperación para el desarrollo y la institucionalización de las relaciones internacionales de la comunidad ibérica, formalizando la celebración periódica de cumbres.

b) Reformas internas

Los primeros años de gobierno socialista se caracterizaron por una actividad intensa en ámbitos como la reforma de la administración y la gestión de los intereses públicos, destinada a hacer realidad el eslogan de cambio y modernización que lo había llevado al poder.

Reforma del ejército

La primera y más urgente era la reforma de las fuerzas armadas, donde aún había muchos partidarios del franquismo y del golpe de estado. El objetivo de la reforma de la Ley orgánica de las fuerzas armadas, de 1984, era insertar el Ejército en el sistema democrático subordinándose al poder civil gracias a la influencia de la OTAN. También se pretendía profesionalizar y modernizar el Ejército.

Por un lado se redujo el número de oficiales y el número de efectivos del ejército de tierra y se aumentaron los medios de la Armada y el ejército del aire. El encargado de llevar a cabo las reformas fue el Ministro de Defensa, Narcís Serra.

Reconversión industrial

El primer gobierno socialista le correspondió hacer la transición económica, aplazada desde los Pactos de la Moncloa de 1977, en medio de una situación de crisis económica profunda. El PSOE dejó claro, en este punto, que era un partido de centroizquierda y socialdemócrata.

El equipo económico del gobierno, encabezado por el Ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer, estaba integrado por personas del sector liberal del partido. Su prioridad era controlar la inflación y reducir el déficit público. Se llevó a cabo una política monetaria de tipos de interés altos y moderación salarial.

A lo largo de 1983, el ministro de Industria, Carlos Solchaga, puso en marcha un plan de reconversión industrial. El sector industrial público, en particular el siderometalúrgico estaba en una situación de déficit crónico.

Esta reconversión industrial consistió en modernizar la industria, en aquella época obsoleta. Desde el punto de vista social esta política era muy dura, ya que en tan solo dos años hubo 1 millón más de parados (en 1985 afectaba tres millones de españoles, el 22% de la población activa).

Esta política comportó la ruptura entre el PSOE y la UGT. Además durante los gobiernos socialistas se convocaron 2 dos huelgas generales.

Reformas de los servicios públicos

El Gobierno quería universalizar la sanidad pública y la enseñanza. El PSOE reformó la enseñanza mediante la Ley Orgánica del derecho de la educación (LODE) y más tarde con la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE), que establecía la enseñanza obligatoria hasta los dieciséis años, entre otros.

En el ámbito de la administración pública también se aprobaron reformas. Se pretendía democratizar a través de los cargos electivos. El poder judicial, en 1985 también se reformó mediante la Ley orgánica del poder judicial.

Reforma de las infraestructuras

Los gobiernos del PSOE hicieron más de 4.000 km de autovías, se inició la red de tren de alta velocidad (AVE Madrid – Sevilla) y se remodelaron los aeropuertos, entre otras actuaciones.

c) Aspectos críticos

Los gobiernos de Felipe González no solucionaron dos problemas muy graves del país: el paro y el terrorismo. Unos de los grandes errores de González fue recurrir a la violencia de Estado para acabar con el terrorismo. El PSOE practicó el terrorismo de Estado y desde el Ministerio del Interior se creó y financió el grupo terrorista GAL. Esta práctica, completamente ilegal e inmoral en un estado de derecho, terminó con el encarcelamiento de toda la cúpula dirigente del Ministerio y algunos altos cargos de la policía.

La corrupción de los gobiernos del PSOE

Entre el PSOE se generalizaron los casos de corrupción, que fueron aprovechados por la oposición, el Partido Popular de José María Aznar para desgastar al partido del Gobierno. Destacan el “caso Guerra”, “Filesa”, los “fondos reservados” o “el caso Roldán”.

También se hizo bastante característico la forma en que los socialistas gobernaban, con una cierta prepotencia y chulería. De la etapa que va entre 1986 y 1992, se conoce como la de morir de éxito. Eran los años del pelotazo, de casos de personajes que de un día para otro se hacían multimillonarios, como Mario Conde y la esperpéntica sociedad de Madrid, conocida como la beautiful people.

Finalmente en las elecciones de 1993 el PSOE perdió la mayoría absoluta. En la noche electoral, con los resultados en la mano, Felipe González declaró: “he entendido el mensaje“. El gobierno del PSOE empezó a desgastarse. La oposición, encabezada por el Partido Popular se presentó renovada, con un nuevo líder, José María Aznar. Aznar hasta el 1996, cuando ganó las elecciones, se dedicó a desgastar el gobierno de forma sistemática desde el Parlamento.

Los gobiernos del PP (1996-2004)

En 1996 José María Aznar, líder del Partido Popular, ganó las elecciones generales, aunque no consiguió la mayoría absoluta. Se vio obligado a pactar con los nacionalistas catalanes de CiU.

José María Aznar y Felipe González
Aznar y González en un apretón de manos en los jardines de La Moncloa antes de tratar el traspaso de poderes (marzo de 1996).

Se destacan dos etapas claramente diferenciadas de los gobiernos del Partido Popular:

Aznar se presentó a las elecciones como el líder de un partido de centro, dialogante, dispuesto a pactar y comprensivo con los sindicatos y los nacionalistas. Fruto de esta forma de gobernar, a las elecciones del 2000 obtuvo la mayoría absoluta y se inició una etapa marcada por la crispación y la involución.

b) Aspectos positivos

Años de gran éxito en la macroeconomía. Había déficit cero. También se mejoró en la política policial contra el terrorismo, donde tuvo mucho que ver el cambio de actitud de Francia. También hay que destacar la entrada de España en la moneda europea, la supresión del servicio militar obligatorio y una cierta paz sindical.

c) Aspectos negativos

Años donde aumentaron mucho las desigualdades sociales, ya que el gobierno se preocupó mucho de los empresarios, pero se desentendió de la población más humilde. Había una cierta degradación de los servicios públicos, una política de desregulación laboral que no beneficiaba nada a los trabajadores y el terrorismo no mejoraba, ya que la política de criminalización provocaba más odio entre la población vasca.

En este sentido el gobierno aprobó, con el apoyo del PSOE, la ley de partidos, que permitió ilegalizar Batasuna, pero fue más allá, ya que intentó criminalizar a todo el nacionalismo democrático vasco.

El restablecimiento de la autonomía de Cataluña

El fin del franquismo y la transición en Cataluña

Los años finales del franquismo en Cataluña (1970-1975) estuvieron protagonizados por la acción de una oposición fuerte y unitaria, con personas provenientes de los movimientos obreros, vecinales e intelectuales del país.

En 1971 nació la Asamblea de Cataluña, para articular todas las fuerzas de la oposición. La Asamblea de Cataluña agrupaba a partidos políticos, sindicatos…. La Asamblea pedía el cumplimiento de 4 puntos:

Durante la transición en Cataluña (1975-1978) hubo una serie de momentos claves, como la manifestación de la amnistía en febrero de 1976 organizada por la Asamblea de Cataluña y que recibió una respuesta de la policía muy dura.

En septiembre del mismo año la Asamblea convocó a todos los catalanes a celebrar el 11 de septiembre en Sant Boi de Llobregat, donde la policía ya no se atrevió a actuar.

En 1977 se empiezan a legalizar los partidos políticos para celebrarse el 15 de junio las primeras elecciones generales.

Elecciones generales de 1977 en Cataluña

Los partidos políticos catalanes tras las elecciones generales formaron la Asamblea de Parlamentarios, que tenía la misión de reivindicar al gobierno central de Madrid el restablecimiento de la autonomía catalana y el Estatuto así como el regreso del Presidente Tarradellas.

El 11 de septiembre de 1977 se celebró en Barcelona la manifestación del millón de personas reclamando el Estatuto. En octubre Suárez autorizó a Tarradellas para volver a Cataluña y se restableció la Generalidad.

Lo primero que hizo Tarradellas solo volver a Cataluña fue crear un Consejo de Gobierno unitario con todos los partidos encargado de preparar la redacción del nuevo Estatuto. La comisión redactora se reunió en el Parador de Sau. Este fue un Estatuto de consenso. El proyecto se llevó a Madrid y se sometió a referéndum el 25 de octubre de 1979, con la aprobación del 87% de los ciudadanos.

El Estatuto de Autonomía de 1979

Cataluña en la época Pujol (1980-2003)

a) Evolución política

Resultados electorales (Elecciones al Parlamento de Cataluña)
añosCiUPSCPSUC / ICVERCUCD / APotros
198043332514182
198472416511
19886942956
199270407117
19956034111317
1999565051212
2003464292315

* La mayoría absoluta es 68

b) Evolución demográfica

c) Evolución económica

c) Evolución social

e) Evolución cultural


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