El Sexenio Democrático y la Restauración Borbónica (1868-1898)

Entre la caída de Isabel II y la restauración borbónica de 1874 se vivió el primer intento de democratización del país por parte de las fuerzas progresistas, que no triunfó por la fuerte división en el seno de estos partidos.
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| 24/11/2019 | Última actualización:


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El Sexenio Democrático (1868-1874)

La Revolución de «La Gloriosa» (17 de septiembre 1868)

La Revolución de la Gloriosa se inició a partir del Pronunciamiento del Almirante Topete, cuando se firmó la primera proclamación de la Revolución, el 17 de septiembre de 1868 en la bahía de Cádiz. La revolución contó con la participación de los militares Joan Prim, Francisco Serrano, Domingo Dulce y Garay, Ramon Nouvillas y Ràfols, Rafael Primo de Rivera, Antonio Caballero de Rodas y Juan Bautista Topete.

El 28 de septiembre tuvo lugar la decisiva batalla de Alcolea (provincia de Córdoba) en la que la victoria fue para las fuerzas sublevadas al mando del general Francisco Serrano, que contaron con el apoyo de miles de voluntarios armados. Al día siguiente el levantamiento triunfaba en Madrid y el día 30 la reina Isabel II abandonaba España desde San Sebastián.

Revolución 1868a Madrid
Madrid: la Puerta del Sol la mañana del 29 de septiembre de 1868, de Vicente Urrabieta, en El Museo Universal.

Con la fuga de la reina, rápidamente se formaron Juntas Revolucionarias por todo el país. Estas juntas tuvieron una vida muy corta, porque la Junta Revolucionaria de Madrid fue la encargada de formar un gobierno provisional.

El Gobierno Provisional (1868-1870)

El gobierno provisional fue presidido por el general Serrano (octubre de 1868). Dentro del gobierno estaba el grupo de los Progresistas encabezados por los generales Prim y Topete, el grupo de los Unionistas del general Serrano, los Demócratas de Ruiz Zorrilla y Sagasta.

Gobierno provisional 1868
El Gobierno Provisional en 1869. De izquierda a derecha: Laureano Figuerola, Hacienda; Práxedes Mateo Sagasta, Gobernación; Manuel Ruiz Zorrilla, Fomento; Joan Prim, Guerra; Francisco Serrano, presidente del gobierno provisional; Juan Bautista Topete, Marina; Adelardo López de Ayala, Ultramar; Antonio Romero Ortiz, Gracia y Justicia; y Juan Álvarez Lorenzana, Estado. Foto de J. Laurent.

Con el fin de organizar las elecciones (celebradas en enero de 1869), las primeras que se celebraron en España con sufragio universal masculino, había que elaborar el censo.

En las elecciones para escoger las Cortes Constituyentes de enero de 1869 votó el 70% del censo electoral. El resultado de estas elecciones fue:

En estas elecciones el pueblo apoyó mayoritariamente a los protagonistas de la Revolución. La principal tarea de las Cortes Constituyentes era la elaboración de la nueva Constitución, que sería aprobada en junio de 1869.

La Constitución de 1869

Como la nueva constitución proclamaba que España era una monarquía, había que buscar un nuevo monarca. De forma provisional el general Serrano fue declarado regente, hasta que el gobierno provisional presidido por Prim encontrara un monarca que respetara la nueva Constitución.

Los pretendientes al trono español

En este momento, los carlistas proclamaron a su candidato rey y se inició la Tercera Guerra Carlista que duró del 1872 al 1876.

Medidas económicas del Gobierno Provisional

Librecambismo

Se bajaron los aranceles (impuestos aduaneros) para favorecer el libre mercado, facilitando las exportaciones castellanas. Pero esta medida iba en contra de la industria catalana, que prefería en este momento el proteccionismo. La burguesía catalana abandonó los partidos españoles.

Ley de Minas

Se quería favorecer la creación de una industria bastante potente para competir con Europa. Pero en España no había capital para invertir y tuvieron que buscar inversiones extranjeras. Se declara público el subsuelo.

Unificación monetaria (1870)

Creación de la peseta como moneda nacional.

Principales problemas para el gobierno provisional

El reinado de Amadeo I (1871 – 1872)

La nueva monarquía parlamentaria no tuvo para consolidarse en España. Amadeo I llegó a España sin apoyo político ni popular. Al mismo tiempo se iniciaba la Tercera Guerra Carlista, debido a la proclamación de los carlistas del pretendiente Carlos VII como rey.

Retrato del rey Amadeo I de España
Retrato del rey Amadeo I de España

En las Cortes los Moderados estaban a favor de los Borbones. Los Unionistas moderados querían a Alfonso, hijo de Isabel II como rey. Algunos Unionistas y parte de los progresistas apoyaban al nuevo rey Amadeo I y el resto del grupo de los Progresistas y Demócratas apostaban por la República. Era un parlamento muy dividido. Además, el nuevo rey Amadeo tenía que afrontar una situación de gran inestabilidad provocada por las dos guerras en marcha: la carlista y la de Cuba.

Finalmente tras el asesinato del General Prim, Amadeo I abandonó el trono español y volvió a Italia.

La Primera República (febrero 1873 – enero 1874)

Cuando Amadeo I abandonó España, en febrero de 1873 las Cortes proclamaron la República. Los diputados monárquicos no se presentaron en el parlamento. La República se proclamaba pero no tenía un político en el Parlamento mayoritario. El pueblo era el único que la sostenía.

El sistema de poder de la República era visto por el pueblo como más cercano a sus intereses. En cambio para el pueblo la monarquía reflejaba los valores del Antiguo Régimen.

La República en sus 11 meses de vida tuvo 4 presidentes diferentes:

Estanislau Figueres (febrero 1873 – abril 1873)

Era un republicano moderado. Su mandato se acabó con la celebración de las elecciones, el mes de abril de 1873. Las elecciones fueron ganadas por los republicanos federales.

Pi y Margall (abril 1873 – junio 1873)

Se intentó redactar nueva constitución, pero no dio tiempo a aprobarla. Su mandato estuvo lleno de problemas internos.

Proyecto de Constitución de 1873

El proyecto de constitución preveía extender los derechos sociales (derecho a sindicatos, huelgas, prohibición trabajo infantil). El Estado no podía mantener relaciones con ninguna religión. España se definía como República federal y se creaban 12 estados federados (regiones autónomas).

Pero la fuerza que tenían los republicanos era pequeña y además estaban divididos en dos bloques:

En medio del debate constituyente y de división del país, en Cartagena los cantonalistas proclamaron el cantón independiente de Cartagena. Pi y Margall dimitió como Presidente.

Nicolás Salmerón (junto 1873 – septiembre 1873)

Era un republicano moderado. Tuvo que sofocar la revuelta de Cartagena y acabar con los carlistas en el mismo momento que había la Guerra de Cuba. La revuelta de Cartagena se terminó en 6 meses y los responsables fueron detenidos y llevados a Madrid para ser ejecutados, pero Salmerón, contrario a la pena de muerte, decidió abandonar y plegó como Presidente.

Emilio Castelar (septiembre 1873 – enero 1874)

Republicano muy unitario y autoritario. Intentó poner freno a la situación de descontrol. Prohibió las manifestaciones de los federales. Además de cerrar el periodo de sesiones de las Cortes. Pero tras las presiones de los políticos, en diciembre volvió a abrir las Cortes. En este momento los Federales reclamaban una votación para echar a Castelar pero cuando se estaba discutiendo el general Pavía entró a caballo en el Congreso y llevó a cabo un Golpe de Estado. Se nombró al General Serrano como Presidente del Gobierno.

Dictadura del General Serrano (1874 – 1875)

Este período dictatorial duró 1 año, en el que se proclamó como presidente de la República al general Serrano. Se prohibieron los partidos políticos federales, los símbolos obreros y se destituyeron los ayuntamientos de izquierdas. También se prohibieron los derechos individuales y los de prensa.

Durante este año el ejército se dedicó a poner orden. La clase social dominante de este período era la aristocracia, junto con el ejército, que preparaban el retorno de la monarquía borbónica.

El político Canovas del Castillo, creador del nuevo partido Conservador, fue la persona designada para preparar el retorno de la monarquía borbónica y de organizar el nuevo sistema político.

Canovas pidió al ejército un poco de tiempo para preparar el regreso de los Borbones, ya que quería que la población tuviera una imagen positiva del príncipe Alfonso. Además primero tenía que hacer abdicar a la reina Isabel II. Finalmente el general Martínez Campos cansado de esperar dio un golpe de Estado y proclamó como rey a Alfonso XII.

La Restauración Borbónica (1875 – 1923)

El sistema político de la Restauración

El objetivo de Cánovas del Castillo era recuperar la estabilidad política y económica para consolidar el capitalismo en España. Cánovas se fijó en el modelo político anglosajón, con las siguientes características:

Cánovas del Castillo representaba al sector más poderoso del país, a la alta burguesía, la Iglesia y los terratenientes. Además por primera vez en el país, el ejército estaba al servicio de los poderosos junto a las clases dominantes.

Alfonso XII (1874-1885)

Retrato de Alfonso II de España
Retrato de Alfonso II de España

Según Cánovas del Castillo la Corona debía ser una institución neutral y arbitral. No podía estar al lado de ningún partido ni posicionarse a favor o en contra de nadie. En la época de la Restauración, Alfonso XII, hijo de Isabel II, fue el elegido para recuperar el trono español. Fue un rey muy populista y querido por el pueblo. A los 10 años en el trono murió. Su reinado fue de 1874 a 1885. Después de su muerte, ocupó el trono su esposa, la regente María Cristina (1885 a 1902), ya que Alfonso XIII, hijo de Alfonso XII, ni siquiera había nacido. El reinado efectivo de Alfonso XIII se inició en 1902 hasta 1931.

La Constitución de 1876

La Constitución de 1876 era de carácter conservador. Mantenía buena parte de los derechos y establecía que el sufragio se definiría en una futura ley orgánica. Pero fue una Constitución muy ambigua. La Constitución estuvo vigente hasta la dictadura de Primo de Rivera de 1923.

El sistema político bipartito

Este sistema solo favorecía a los dos partidos mayoritarios, creados durante la Restauración:

Estos dos partidos se comprometían a respetar la Constitución y no poner en duda la figura del rey.

Problemas políticos de la Restauración

El Caciquismo (fraude electoral)

El caciquismo era una práctica electoral que consistía en la alteración sistemática de los resultados electorales en beneficio de los partidos del régimen (el conservador y el liberal). Durante todo el periodo de la Restauración (1875 – 1923) no hubo nunca unas elecciones limpias. El caciquismo funcionaba a partir de favores económicos entre el gobierno central y los caciques de los pueblos, que eran los señores que controlaban la economía de un pueblo o ciudad media. Se podía hacer mediante la compra de votos, la alteración del censo electoral (hacer votar a los muertos) o con el «pucherazo», cambiando las urnas.

Durante la Restauración nunca salió un resultado electoral inesperado, ya que las elecciones se planeaban desde el Ministerio de Gobernación mucho antes de que se realizaran. Se decía el encasillado.

El procedimiento para convocar elecciones era el siguiente: el rey cesaba al Presidente del gobierno, entonces las Cortes proclamaban el nuevo Presidente y su gobierno convocaba las elecciones a su beneficio.

Este sistema fraudulento lo conocía el pueblo perfectamente y cuando pudieran votar, a partir de 1890, se produjo un gran absentismo y apoliticismo.

El Movimiento obrero

Durante la Restauración nacieron las organizaciones obreras para luchar contra la explotación laboral y la represión. Esta represión del Estado contra los movimientos obreros hizo que estos se radicalizan, perdiendo apoyo popular y convirtiéndose en grupos minoritarios.

Problemas regionalistas

En toda Europa surgieron movimientos por la recuperación del esplendor nacional, inspirados por el Romanticismo. En Cataluña, con la Renaixença, aparecieron movimientos nacionalistas que reclamaban la mejora de sus condiciones, entendiendo que desde Madrid nunca les harían caso.

Triunfó el nacionalismo de carácter burgués, un movimiento que reclamaba medidas proteccionistas para beneficiar sus industrias y actividades comerciales. Se fundó un partido político nacionalista que reivindicaba una capacidad política propia, la Liga Regionalista (1901).

En el País Vasco triunfó un nacionalismo más rural, católico, reaccionario, en contra de la revolución industrial. Se fundó el Partido Nacionalista Vasco (1895) dirigido por Sabino Arana. Este partido era hijo del carlismo.

Partidos de la oposición

Los carlistas, situados en la extrema derecha fueron derrotados militarmente en 1876. El partido y el apoyo popular quedaba bastante deshecho y dividido. El Partido quedó dividido en:

Los republicanos derrotados políticamente después de la fallida Primera República continuaron con su división interna en muchos partidos.

En esta época los republicanos querían cambiar su imagen y acercarse de nuevo al pueblo. Reclamaban mejoras en la educación, ya que según ellos, era la única forma de liberar de la marginación a las clases populares.

A finales del siglo XIX aparecieron unos partidos nuevos favorables a las reformas del sistema, como los regionalistas de Cataluña, la Liga (1901).

La crisis colonial que acabó con el Imperio español

Durante la Restauración se vivió una segunda ola de pérdida de colonias, después de la primera durante el reinado de Fernando VII. Además la pérdida de las colonias de 1898 coincidió con la aparición del colonialismo francés e inglés, todo lo contrario de lo que estaba pasando en España, donde se estaban perdiendo las últimas colonias.

En 1868, justo al iniciarse el período del Sexenio Democrático, estalló la Guerra Grande de Cuba que duró hasta el 1876 con la firma de la Paz de Zanjón, donde los españoles tuvieron que hacer una serie de concesiones a los cubanos (derechos individuales y participación en las Cortes de diputados cubanos) y una amnistía para quienes habían luchado contra el ejército. Además se daba la libertad a los esclavos, pero Cánovas no accedió a dar la autonomía política que pedían los cubanos.

En 1895 vuelve a estallar otra guerra, la Guerra Chica de Cuba que duró hasta el 1898. Los cubanos contaban con la colaboración de los Estados Unidos, ya que les interesaba económicamente controlar la isla, por las exportaciones del azúcar, que un 80% iba a parar a Estados Unidos.

La guerra pasó por dos fases:

En diciembre de 1898 se firmaba el tratado de paz en París donde España reconocía la independencia de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

La crisis de 1898

La crisis de 1898 causó una gran sensación de depresión nacional magnificada entre la sociedad española. Los españoles sostenían que tras la pérdida de las colonias, España, ya no era nadie ante el resto de países del mundo.

Además esta depresión nacional también se extendió al mundo económico, sobre todo en Cataluña donde se inició una crisis muy fuerte. Con esta situación de descomposición nacional, surgieron en las regiones históricas unos movimientos de carácter regionalista.


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