Revueltas campesinas y conflictividad urbana en la Baja Edad Media

La crisis de la baja Edad Media provocó malestar y revueltas en toda Europa, especialmente en el siglo XIV, cuando se extendieron las revueltas campesinas y la conflictividad social en las principales ciudades del continente.
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| 03/05/2020 | Última actualización:


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La crisis de la baja Edad Media de los siglos XIV-XV detuvo la coyuntura general positiva experimentada en el mundo europeo feudal desde el siglo XI. La caída demográfica, las bruscas alternaciones de precios y salarios y la acentuación de las tensiones sociales, fueron las manifestaciones más visibles de la crisis.

El periodo de cambio y transformación que se vivió durante el tránsito entre la Baja Edad Media a la Edad Moderna no se produjo de una forma tranquila y sin problemas, sino que provocó malestar y manifestaciones directas de la crisis, especialmente durante el siglo XIV. Ejemplo de ello fueron las revueltas campesinas y la conflictividad social en las principales ciudades que se produjeron por toda Europa.

En el mundo rural: las revueltas campesinas

Las revueltas campesinas fueron una respuesta a la injusticia del feudalismo al igual que las huelgas de época contemporánea lo son del capitalismo. Antes del período de la Baja Edad Media no hay constancia directa de revueltas pero se deduce de su existencia porque se preveían sanciones en las leyes.

A partir del siglo XIV sabemos de la existencia de estas revueltas debido a la constancia que ha quedado de ellas en las crónicas medievales. Muchas revueltas terminaron con pactos que quedaron por escrito, hecho posible gracias a la generalización del papel. En la época del crecimiento medieval, a los pobres se les intentaba apaciguar con justificaciones religiosas («felices los pobres porque de ellos será el reino de los cielos»). A través de la religión se justificaban las diferencias sociales. En la situación de crisis generalizada como la vivida en los siglos XIV y XV, las justificaciones de la Iglesia no eran suficientes para apaciguar los ánimos de la población.

La muerte de Wat Tyler
La muerte de Wat Tyler en manos de Walworth, alcalde de Londres, con la mirada del joven rey Ricardo II. Los hechos tuvieron lugar en 1381.

A consecuencia de la crisis bajomedieval se produjeron un número significativo de convulsiones que afectaron el campo y la ciudad durante los siglos XIV y XV. Fue uno de los fenómenos más visibles de la Baja Edad Media. Las revueltas fueron tanto la consecuencia como la respuesta o la manifestación de la crisis. Han sido objeto de una notable atención historiográfica. Los historiadores han utilizado varios términos para designar estos movimientos, en función de dónde, cuándo y cómo se habían producido.

¿Revueltas o revoluciones?

Los conceptos de revueltas y revoluciones van siempre acompañados de adjetivos sobre la sociología del movimiento. Según la época histórica pueden ser revueltas o revoluciones populares, obreras, campesinas… En cuanto a su magnitud, pueden ser de alcance masivo o más pequeñas. De esta terminología se excluyen los movimientos que fueron dirigidos por la aristocracia.

Para la historiografía marxista, la revuelta de época medieval era de carácter reaccionario, en cuanto no tenía unos objetivos «a favor de», sino «en contra». Precisamente, eran revueltas en contra del sistema fiscal real, contra los abusos de los señores o contra los agentes fiscales y representantes reales.

En la Edad Media nunca hubo una ideología estructurada y unos organizadores en los movimientos de revuelta. Solo masas sublevadas. Los dirigentes eran más agitadores que organizadores que recogían el malestar y la desesperación de la población ante un giro de la coyuntura económica, totalmente contraria a sus intereses. Así, la revuelta era un retroceso, un intento de volver al pasado, ya que se consideraba que este era mejor. De ahí el hecho de que se hable del carácter reaccionario de la revuelta.

Desde la perspectiva de los siglos XIV y XV en las revueltas no era difícil encontrar discursos y comportamientos de carácter mesiánico y milenarista. Desde la perspectiva del marxismo, las revueltas medievales no eran una lucha de clases porque no había una teoría. Se ponía en práctica un esquema muy sencillo en el levantamiento: explosión inesperada, destructora y breve.

El contexto de las revueltas campesinas de los siglos XIV y XV es bien conocido. Se produjo una ruptura del equilibrio entre población y recursos y hubo sucesivas crisis de subsistencias a partir de 1315-17.

Por otra parte, se estaba llevando a cabo un asalto a las tierras comunales por parte de los señores feudales. También había desequilibrios entre precios y salarios y se estaba generalizando la miseria. La frontera entre los ricos y los pobres se estaba haciendo cada vez más acusada. La presión de los señores feudales también había aumentado debido a la reducción en la captura de rentas (obtenían menos recursos). La más afectada de todas fue la baja nobleza que optó entonces por la militarización, en una época de guerras generalizadas. La guerra fue un factor determinante por su papel de agente y consecuencia de la crisis.

Las guerras eran una forma alternativa para obtener unos recursos económicos que la crisis de la renta feudal había mermado. Los conflictos bélicos se convirtieron en la estrategia para bombear renta a través de la percepción de soldadas, la participación en el cobro de impuestos reales y de la práctica de los saqueos. Según el historiador Guy Bois lo que podía llegar a obtener la pequeña nobleza en una campaña de uno o dos meses equivalía al arrendamiento anual de entre 20 y 30 hectáreas de tierras de cultivo. Por eso el fenómeno del alistamiento se extendió tanto que provocó la aparición de ejércitos muy numerosos desde los siglos XIV y XV.

En este contexto de crisis, el campesinado y el pueblo bajo de las ciudades eran las víctimas, fuera directamente por la violencia o por la presión fiscal que se ejercían contra ellos por parte de los señores feudales. Ambas suponían la destrucción de las fuentes de riqueza y daños irreparables en el paisaje agrario que llevaban al campesino a una situación crónica de falta de recursos alimenticios, endeudamiento… Entonces el campesino tenía que recurrir a la venta de su ya erosionado patrimonio, de sus herramientas…

La guerra adquirió un carácter endémico. Para la población local que se encontraba dentro del escenario bélico la convivencia con los soldados fue muy difícil. En los momentos de tregua o en caso de impago del salario a las compañías militares, los ejércitos saqueaban a los campesinos y les robaban sus cosechas. El clima de inseguridad era continuo.

La revuelta campesina de los Karls de Flandes (1323-1328)

En Flandes se sufría una situación de malas cosechas desde 1315, posiblemente a consecuencia de condiciones climáticas adversas. Hay que considerar dos factores más: el aumento de los impuestos por parte del Conde de Flandes para poder pagar las multas impuestas por el rey de Francia y el incremento del impuesto del diezmo eclesiástico.

La Revuelta de los Karls de Flandes se inició en pequeños pueblos y rápidamente se extendió hacia ciudades como Brujas y Ypres. Los dirigentes eran los campesinos acomodados (llamados «Karls» ). En las ciudades los dirigentes eran la gente de los oficios.

Los campesinos acomodados y los grandes arrendatarios eran los más afectados por los impuestos. Los objetivos de los sublevados eran los agentes señoriales, la nobleza y el clero. Este último aspecto, el anticlericalismo, era una novedad en este tipo de revueltas. Uno de los jefes del movimiento, Jacques Peyte, propuso acabar con el clero y una gran parte del campesinado se unió a él.

Batalla de Cassel, 1328
Batalla de Cassel, 1328

La revuelta fue sofocada por la caballería francesa en la batalla del Mont Cassel en 1328. La nobleza francesa fue la encargada de reprimir a los sublevados y con ello se compensaron las pérdidas ocasionadas por la revuelta.

La Jacquerie en Francia (mayo-junio de 1358)

El nombre de esta revuelta francesa proviene de la atribución del liderazgo de la misma a Jacques Bonhomme (seudónimo de Guillermo Cale). La revuelta afectó las zonas más ricas del entorno de París, la Ile-de-France. Al movimiento rural hay que añadir simultáneamente un movimiento urbano dirigido por Etienne Marcel. Aunque se produjeron a la vez, no había una coordinación entre ambos movimientos. Un hecho interesante de esta revuelta fue que las zonas más pobres de París quedaron al margen.

gran Jacquerie
La «Gran Jacquerie«. Gaston Phébus y Jean de Grailly cargan contra Jacques y los parisinos que intentan tomar la fortaleza del mercado de Meaux donde es refugiada la familia del Delfín de Francia (9 de junio de 1358). Jean Froissart, Crónicas. Miniatura del siglo XV.

Las causas estructurales de la revuelta son diversas. Las exigencias de recaudar mayor renta feudal y la imposición de nuevos impuestos por parte del fisco real (para financiar el rescate del rey Juan el Bueno) hacían que la demanda de tributos fuera demasiado fuerte para los campesinos. Por otra parte, la zona de la revuelta era cerealícola. En aquellos momentos los precios del cereal eran muy bajos y las exigencias fiscales muy altas. Los campesinos acomodados fueron los más perjudicados.

Las causas coyunturales de la revuelta fueron dos: la captura del rey en la Batalla de Poitiers (1356) generó un vacío de poder con una aristocracia desprestigiada tras su derrota. Por otra parte los ingleses ocupaban parte del territorio francés.

Jacquerie
Ilustración de las Jacquerie de un manuscrito de Jean Froissart

Los objetivos de los sublevados eran la nobleza y los agentes reales, sobre todo los arrendatarios de rentas. El anticlericalismo era casi inexistente.

La revuelta se extendió desde París hacia Normandía, Champaña, Picardía y otras regiones francesas. Pero no había una unidad de acción. Guillem Cale enviaba emisarios a los pueblos para expandir la revuelta. El movimiento fue muy violento pero duró muy poco.

La revuelta se acabó cuando Guillem Cale fue capturado y ejecutado. El ejército francés actuaba bajo el mando del rey Carlos el Malo y aniquiló a los sublevados en Mello. Después se aplicó una dura represión. La ciudad de Meaux sirvió de ejemplo. Fue asaltada y su población asesinada (unas 3.000 personas aproximadamente). El futuro rey Carlos V ofreció cartas de remisión para acabar con el conflicto. Sin embargo, la represión señorial continuó al margen de la autoridad real.

La revuelta campesina en Inglaterra (mayo a julio del 1381)

El movimiento campesino inglés nos es conocido gracias a la Crónica de Jean Froissart y otra de autor de nombre desconocido. En esta revuelta, al igual que en la Jacquerie francesa, coincidieron una revuelta urbana y una campesina, que terminaron de la misma manera que en Francia, en fracaso.

La geografía de la revuelta se sitúa en los alrededores de Londres, la zona más poblada y rica de Inglaterra y también la más afectada por la crisis de las rentas feudales. Además en esa área se estaba produciendo un proceso de re-feudalización. Por otro lado había muchas diferencias económicas y sociales entre los campesinos acomodados y aquellos que habían sido despojados tras la re-feudalización.

La situación social era propicia para el estallido de una revuelta. El detonante de la revuelta tuvo relación con la Guerra de los Cien Años. Ricardo II accedió al trono con 10 años por lo que se generó un vacío de poder. Pero el detonante final fue un impuesto especial para sufragar los gastos de la guerra, la Poll Tax.

El dirigente de la revuelta fue Wat Tyler. El movimiento se inició con el asalto a la Tower Hill en Londres, propiedad del Orden del Hospital. El Gran Maestro de la orden, Robert Hales, era el tesorero del rey y por tanto el responsable de la política fiscal real. Fue capturado y ejecutado por los sublevados el 14 de junio de 1381.

Los sublevados tomaron el control de la ciudad de Londres, donde se produjo al mismo tiempo una revuelta urbana. Los objetivos de los sublevados eran los agentes del fisco real y el alto clero. El 30 de mayo de 1381 los sublevados también habían tomado la ciudad de Canterbury, la sede del Arzobispado de Inglaterra. También asaltaron el Palacio Episcopal de Londres, el palacio de los Saboya…

La Muerte de Wat Tyler
La Muerte de Wat Tyler en las manos de Walworth, Alcalde de Londres, con Ricardo II que observa la escena

A mediados de junio los sublevados liberaron de la cárcel a John Ball. Era un sacerdote que había sido encarcelado por sus discursos contra los privilegiados. Sus discursos sirvieron de base ideológica al movimiento, además de otorgarle un cierto carácter mesiánico y milenarista.

El joven rey Ricardo II, de solo 14 años, recibió los sublevados en audiencia para escuchar sus demandas. Consiguieron la abolición de la servidumbre. El rey decretó una amnistía general y la supresión de los bienes eclesiásticos. Pero finalmente Walt Tyler fue capturado y ejecutado y se inició la represión. John Ball también fue ejecutado el 15 de julio. Los compromisos reales quedaron revocados.

En el contexto de esta revuelta inglesa se produjeron movimientos de reforma de la Iglesia. Destaca el protagonizado por John Wycliffe (segunda mitad del siglo XIV). Escribió la obra «De civili Dominio» (1374), donde hacía una crítica a la jerarquía eclesiástica, la acumulación de bienes… («todo lo bueno que Dios ha hecho se pondrá en común»). Los dirigentes de la revuelta aprovecharon estas teorías como base ideológica de la revuelta.

Durante el siglo XV siguieron las revueltas en toda Europa: en Suiza, Bohemia, Alemania (el land de Nicklhausen), en el Báltico, la península Ibérica (remenses, foráneos, irmandiños…).

Las guerras remensas en Cataluña

El nombre de estas guerras se refiere al grupo de agricultores afectados por un tipo de servidumbre feudal conocido como remenses, los que debían servir a sus señores feudales prestando una serie de gravámenes conocidos como malos usos. Entre otros, el agricultor no podía abandonar su parcela de tierra sin pagar una indemnización al señor.

remensas
Ilustración del siglo XIII realizada por un maestro del Rin donde se observan diferentes escenas del trabajo de los campesinos. Fuente: Wikipedia

Cuando se habla de los remensas, predomina el grupo de los campesinos acomodados que eran quienes se querían desvincular de los señores feudales. La guerra de los remensas hay que enmarcarla dentro del conflicto de la Guerra civil catalana (1462-1472).

Sin embargo, tenía unos precedentes y unas derivaciones posteriores. El contexto del conflicto se basa en tres ejes que interaccionan entre ellos:

El conflicto remensa catalán tuvo una importante diferencia respecto a los otros conflictos europeos: en un primer momento tenía el apoyo de la monarquía. Era un posicionamiento interesado, porque la monarquía necesitaba el pago de tributos por parte de estos agricultores. En contrapartida, los señores feudales ofrecieron más tributos al rey para contar con su apoyo. En ambos casos, la Corona ganaba.

En 1448 el rey Alfonso el Magnánimo reconoció el Gran Sindicato Remença, lo que demuestra el grado de organización del movimiento. El rey intentó encontrar una solución para poder mantener las redes feudales y a la vez resolver los problemas de los campesinos. En 1455 el rey promulgó la Sentencia Interlocutoria. Quería iniciar un proceso de diálogo entre las partes con el objetivo de abolir los malos usos. Pero cuando estaba en medio de este proceso, Alfonso murió y fue sucedido por su hermano Juan II.

Bajo el gobierno del rey Juan II se produjo la ruptura entre la Corona y las instituciones de la oligarquía aristocrática. Se iniciaba la guerra civil catalana (1462). De este modo, el conflicto aristocrático se superpuso al conflicto remensa.

La monarquía buscaba apoyos para su lucha y los encontró en los remensas. En 1462 se produjo un primer levantamiento remensa dirigido por Francesc Verntallat. En 1472 finalizaba la guerra civil con la Paz de Pedralbes. La Corona vencía sobre la aristocracia y se establecía un modelo de monarquía autoritaria. Entonces el rey reprimió a sus antiguos aliados, los remensas.

Pero la victoria real en la guerra civil no significaba el final del conflicto remensa. El rey Fernando II el Católico heredó el malestar de los remensas. Iniciaba una «política de recuperación«. El campesinado seguía descontento. El rey derogó la Sentencia Interlocutoria de 1455. El 1485 se produjo la Segunda Revuelta Remença, dirigida por Pere Joan Sala. Esta segunda revuelta fue aplastada.

Finalmente, el 21 de abril de 1486 el rey Fernando II el Católico redactó la Sentencia Arbitral de Guadalupe, que puso fin al conflicto campesino. Constaba de varios puntos:

Con el final del conflicto remensa, el orden feudal no quedó erosionado. Los grandes beneficiados de todo este proceso fueron los campesinos acomodados, que pudieron asegurarse el control de las masías.

La conflictividad social en las ciudades

Las revueltas urbanas están muy bien documentadas en las regiones económicamente dinámicas (donde destacan las actividades productivas alrededor de la artesanía y el comercio) en las que se habían formado cuadros burgueses jerarquizados muy activos que pedían su participación en los órganos de gobierno urbano.

Las revueltas urbanas de la baja edad media obedecían a causas estructurales y coyunturales:

El ejemplo más claro de las luchas entre grupos urbanos fue la pugna entre güelfos y gibelinos que tuvo lugar en el centro y norte de península Itálica durante los siglos XII y XIII.

El nombre de güelfos proviene de la deformación del apellido Welf los condes de Baviera. Esta familia tenía pretensiones de acceso al trono imperial del Sacro Imperio Romano, ocupado tradicionalmente por la familia de los Hohenstaufen. De ahí que los güelfos se aliaron con el Papado de Roma, enemigo del Emperador germánico.

El nombre de gibelinos proviene del lugar de procedencia de los Hohenstaufen, el castillo de Waiblingen.

Los güelfos eran los partidarios del Papa y los gibelinos del Emperador. Sin embargo, durante la baja Edad Media el enfrentamiento entre estas dos facciones era por el control de las instituciones del poder urbano, sin importar prácticamente nada la lucha entre Papado y el Imperio, que en otro tiempo sí había sido importante.

Las diferencias entre las revueltas urbanas y las campesinas fueron diversas:

Revueltas urbanas del siglo XIV a tres áreas de Europa

Flandes

Flandes vivía una situación conflictiva intermitente. Desde finales del siglo XIII se estaba produciendo una pugna entre el patriciado urbano y el artesanado por el control de las ciudades, especialmente en Brujas. Ante la respuesta militar del rey de Francia se produjo un motín dirigido por el tejedor Pieter van Conycase y los patricios fueron expulsados de los órganos del gobierno urbano. El ejemplo de Brujas fue imitado por otras ciudades. Tras la Batalla de Cassel (1328) se restableció el gobierno de carácter oligárquico en las principales ciudades de Flandes.

La decisión inglesa de imponer sanciones económicas a Flandes durante la Guerra de los Cien Años (detención de mercaderes y suspensión de las exportaciones de lana) provocó una paralización de la actividad artesanal que acabó desembocando en una nueva revuelta, ahora en la ciudad de Gante, dirigida por Jacob van Artevelde (1338-1340), que fue asesinado en un motín en 1345.

El 1379 se produjo un nuevo altercado en Gante en protesta por la construcción de un canal entre Brujas y el río Lys que comprometía el comercio de la ciudad. Los años 1380 y 1382 se produjeron nuevas revueltas generales de los tejedores contra el conde de Flandes. Pero el movimiento, dirigido por Philippe van Artevelde (hijo de Jacob) se había debilitado por la división entre los tejedores y otros sectores artesanos. El intento de internacionalizar el conflicto en pactar con los ingleses fracasó y la revuelta fue aplastada por la nobleza francesa a Roosebeke.

A partir de 1385 Felipe II de Borgoña se convirtió en conde de Flandes y recortó las libertades flamencas. A partir de entonces los movimientos de revuelta quedaron desarticulados.

Italia

Existía una situación muy problemática derivada de las profundas desigualdades económicas y de la mala situación laboral y social de los trabajadores no especializados. Además, hay que añadir un problema político de facciones en la mayoría de ciudades, disfrazado de la antigua división entre güelfos y gibelinos.

La revuelta más importante del siglo XIV en Italia fue la de Florencia. A finales del siglo XIII la facción del Popolo Grasso controlaba el gobierno urbano. Era el grupo más rico de la ciudad formado por los grandes mercaderes, financieros y otros grupos acomodados. Aunque era de tendencia Güelfa, el grupo estaba escindido en dos facciones que luchaban constantemente. Pero además durante la primera mitad del siglo XIV el ducado de la Toscana se vio afectado por una serie de calamidades (epidemias, carestías, inundaciones, combates en la lucha Papado-Imperio, ruina de varias compañías de negocios …).

La ciudad de Florencia, arruinada por la crisis económica iniciada en 1342 nombraron al francés Gualteri di Brienne como «señor en vida» de la ciudad. El gobierno de Gualtieri pronto se vio marcado por el despotismo, ignorando y oponiéndose los intereses de la rica clase mercante que le había permitido tomar el poder, encontrando apoyo en las fuerzas de las antiguas familias feudales en el exilio por las luchas de cincuenta años antes.

Impuso medidas económicas correctivas drásticas, destinadas a solucionar el fuerte deuda pública, instituyendo los «préstamos forzados» que los más ricos debían prestar al gobierno en condiciones muy desfavorables.

Solo diez meses después de su nombramiento, conspiraron para deshacerse de él. Amenazado con la eliminación física, renunció a su poder y huyó de la ciudad el 26 de julio de 1343.

Pero a este contexto coyuntural adverso hay que añadir el problema de fondo: la mala situación de los «ciompi «, los trabajadores no especialistas del textil, que no estaban representados en las instituciones y estaban sometidos a unas condiciones laborales y salariales muy precarias, además de estar excluidos de las negociaciones con los gremios.

La situación en 1376 ponía las bases de la revuelta que tuvo lugar en 1378: el gobierno de Florencia estaba en guerra contra el Papado (Guerra de los Ocho Santos). Las enormes gastos económicos para sostener la guerra habían creado un gran desprestigio a la oligarquía güelfa. A esto hay que sumar el paro a gran escala que produjo la entrada en el mercado internacional de la naciente producción de paños inglesa, con artículos textiles más baratos.

El 24 de junio de 1378, un intento de reforma moderada consistente en integrar el popolo minuto en las instituciones, fue rechazado por la oligarquía. Se iniciaba entonces la Revuelta de los Ciompi, dirigida por Michele di Lando. Se ocuparon los principales palacios de las instituciones urbanas. Los disturbios, sin embargo, no tuvieron nunca un frente homogéneo: los moderados se contentaban con una igualdad de derechos civiles, pero los radicales, dirigidos por Antonio di Ronco, adoptaron un carácter milenarista igualitario (popolo di Dio). El movimiento fue aplastado y la represión sangrienta: más de 60 penas de muerte y cientos de destierros. Finalmente, los patricios recuperaron el poder de la ciudad.

Otra importante revuelta en Italia se produjo en Roma. Desde inicios del siglo XIV la ciudad estaba en una situación «extraña»: el Papado se había trasladado a Aviñón y las luchas entre facciones se habían intensificado. En 1347 Cola di Rienzo se proponía poner fin a la situación de injusticia que, según él, ejercía el gobierno urbano. Di Rienzo había asumido diversas atribuciones en la administración municipal y la conocía bien.

Cola di Renzo

Gracias a su valía como orador se autoproclamó como «Tribuno del popolo romano«. Un gobierno popular bajo su dirección tomó el poder y muchos varones se vieron obligados a huir. Sin embargo, superada la sorpresa, la oligarquía preparó un ejército que asedió la ciudad.

Privada de las necesidades más elementales la ciudad se sublevó y Cola di Rienzo se vio obligado a huir. Consiguió repetir su experiencia de gobierno en 1354 pero impuso unas condiciones de gran severidad que disgustaron incluso a los sectores populares. Un motín contra su persona puso fin a su vida. En Italia hubo otras revueltas importantes en ciudades como Venecia, Siena, Génova y Pavía.

Francia

La derrota de la monarquía francesa en la batalla de Poitiers (1356), la captura del rey y la petición de un elevado rescate provocaron una situación de quiebra de la hacienda y un vacío de poder en Francia. La burguesía de París, encabezada por Etienne Marcel se apoderó del poder de la ciudad, con el apoyo de Carlos de Navarra y el obispo de Laon, Robert Lecoq.

El gobierno sublevado de París aprobó iniciativas de acuerdo con los planteamientos de los sectores urbanos de París y la revuelta se extendió a otras ciudades (Amiens, Ruan…). Pero el intento de negociar con la monarquía inglesa y la radicalidad del movimiento en el momento de entroncar con la Jacquerie rural asustó a los sectores reformistas más moderados. El 31 de julio Marcel fue asesinado y la revuelta aplastada por la oligarquía y la nobleza.

Otras revueltas menores

Durante el siglo XIV se produjeron otras revueltas en áreas de toda Europa, motivadas por situaciones muy parecidas a las anteriores. En Barcelona, una de las más pioneras, Berenguer Oller, representante del pueblo pequeño, dirigió una revuelta contra la oligarquía (1235).

El Reino de Castilla se caracterizó por un antisemitismo muy violento, destacando el pogrom de 1391 iniciado en Sevilla.

En Portugal la burguesía impuso su candidato al trono, en contra de las pretensiones del rey de Castilla, que tenía el apoyo de la alta nobleza.

En Europa Central la rivalidad entre representantes de los oficios y el patriciado encendió revueltas en Estrasburgo (1330-50), Zúrich (1336), Nuremberg (1347-49), etc.

Revueltas urbanas del siglo XV en dos ciudades

Las revueltas del siglo XV fueron diferentes respecto del siglo XIV en varios aspectos:

París

En París se vivió una situación muy compleja. La ciudad había experimentado un gran crecimiento debido al éxodo provocado por las cabalgatas militares de la Guerra de los Cien Años. Además había ciertos elementos que provocaban una situación de inestabilidad: las bandas de soldados, el conflicto entre Armagnacs y borgoñones, las protestas de los estudiantes universitarios… Pero destacaban especialmente las reivindicaciones del gremio de carniceros que había alcanzado un gran prestigio y riqueza, pero no tenía presencia en las instituciones.

Revuelta de cabochiens
Revuelta de cabochiens. Miniatura del manuscrito de Martial de Auvernia, 1484, BnF.

En 1413 se produjo un espectacular y violento disturbio en París encabezado por el carnicero Simon Caboche en connivencia con los borgoñones (Revuelta de los Cabochiens). Implantó la llamada Ordenanza Cabochienne, más moderada que la de Etienne Marcel en el siglo anterior. El triunfo realista-armanyac significó la recuperación del poder de la ciudad por parte de la oligarquía y la anulación de la Ordenanza.

Barcelona

Existía un contexto de profunda crisis en todo el Principado de Cataluña. A este hecho hay que sumar la política errática de los Trastámaras, los diversos conflictos bélicos y el conflicto de los remensas que dividió profundamente a las instituciones.

La ciudad de Barcelona era un centro profundamente dividido en dos facciones:

La Busca pretendía imponer una política proteccionista frente al librecambismo de la Biga (que hacía negocio con la importación). También era favorable a una devaluación de la moneda para facilitar las transacciones. La Biga se oponía y quería mantener la moneda, ya que si no sus préstamos perdían valor. La Busca también pretendía reformas en el sistema de elección de los cargos de las instituciones.

En 1453 un golpe de fuerza situaba a la Busca en el gobierno urbano, con el apoyo indirecto del rey y de los remensas, pero la oligarquía controlaba la Generalidad. Finalmente la Biga aplastó al movimiento, anuló las reformas y recuperó el control de las instituciones de la ciudad.


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