Las raíces históricas de la península Ibérica

Los orígenes de la presencia humana en la Península Ibérica se remontan a la llegada de los primeros homínidos hace 1.200.000 años.
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| 22/11/2019 | Última actualización:


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La península Ibérica durante la prehistoria

La Prehistoria es la etapa que cronológicamente corresponde a los orígenes de la humanidad, aquella de la que no tenemos constancia de la existencia de documentos o registros escritos, ya que aún no se había inventado la escritura. Solo gracias a las excavaciones arqueológicas conocemos esta época. La Prehistoria se ha dividido en dos grandes períodos según el material de los restos arqueológicos encontrados: si son de piedra o si son de metal.

El Paleolítico en la península Ibérica

a) Paleolítico inferior: 1.000.000 aC – 100.000 aC

b) Paleolítico medio: 100.000 aC – 35.000 aC

c) Paleolítico superior: 35.000 aC – 10.000 aC

cueva de Altamira
Pintura en el techo de la cueva de Altamira (Fuente: Wikipedia.org)

El Epipaleolítico

Es una época de transición entre los años 10.000 aC y el 5.000 aC. Corresponde al periodo del Holoceno en el que los humanos siguen manteniendo las estrategias económicas de las sociedades cazadoras recolectoras paleolíticas, antes de los cambios hacia la economía de producción (agricultura y ganadería) propias del neolítico. Por tanto, el Epipaleolítico se inicia con el fin de las glaciaciones, que marcan el final del paleolítico hace unos 10.000 años y se extiende hasta el advenimiento de la agricultura, pero en el uso del término se encuentran variaciones importantes según las diferentes corrientes interpretativas.

El Neolítico

El Calcolítico o Edad del Cobre

La Edad del Bronce

Mapa de la Península Ibérica durante la Edad del Bronce
Mapa de la Península Ibérica durante la Edad del Bronce. Fuente: Wikipedia.org

La cultura de los Campos de Urnas

La edad del Hierro. La Protohistoria

Las culturas indoeuropeas colonizaron el continente europeo. Estas culturas provenían de la región del Indostán (India). La Península Ibérica sufrió las olas migratorias procedentes del norte y centro de Europa.

Los fenicios

Los griegos

Los Tartesios

Los cartagineses

Los íberos

Los romanos

La Edad Antigua en la Península Ibérica. La Hispania romana

La llegada de los romanos a la península

En el año 400 aC había dos potencias dominantes en el Mediterráneo: Cartago y Roma. La rivalidad entre los dos estados los llevó a la guerra: la Primera Guerra Púnica (264-241 aC). Los cartagineses querían el dominio de las islas de Córcega y Sicilia. Se impuso Roma.

Posteriormente surgió el problema por el control de la península Ibérica. Se firmó un tratado para el reparto de la Península Ibérica: el «Tratado del Ebro» que dictaba que el Ebro para arriba sería un territorio de dominio de los romanos y del Ebro para abajo de los cartagineses.

En el 198 aC se produjo la Segunda Guerra Púnica (218-201 aC). Aníbal iniciaba la guerra definitiva contra Roma. Aníbal quería cruzar toda la Península Ibérica pasando por el territorio romano, con la intención de atacar la ciudad de Roma por tierra. En Roma se decidió enviar un ejército por mar para que llegara rápidamente a la Península Ibérica y que pudiera detener el ejército de Aníbal. En el año 218 aC desembarcaron los romanos en Empúries. Derrotaron a Aníbal y le obligaron a volver a la ciudad de Cartago.

Terminada la Segunda Guerra Púnica los romanos decidieron quedarse en la Península, muy atractiva por sus materias primas como los minerales, los cultivos de trigo, aceite y vino y la mano de obra esclava.

La conquista de la península

conquista romana
La Península Ibérica en proceso de conquista por parte de la República de Roma. Año 196 aC.

La romanización

La Romanización fue el proceso de asimilación de la cultura romana por parte de los ciudadanos autóctonos de la península Ibérica. En el aspecto político, en los 700 años de dominación romana, primero hacia el 200 aC se dividió la península en dos provincias: el este era la Hispania Citerior y al sur la Hispania Ulterior. En cada provincia estaba el Pretor.

Cuando toda la península fue conquistada, Augusto declaró la «pax romana» y realizó una nueva división territorial. En el año 19 aC formó 3 provincias: la mayor era la «Tarraconenses», con capital en Tarraco. La segunda era la «Bética» con capital en Córdoba, que después se desplazaria a «Hispalis», actual Sevilla. Por último había «Lusitania», en la actual Portugal. La capital era Emérita Augusta (Mérida).

A finales del siglo III Diocleciano reformó los territorios. Mantuvo Lusitania. En la Bética le añadió Mauritania y la Tarraconenses la dividió en tres: Cartaginensis, Galecia y Tarraconenses.

En el aspecto social, el 80% de la población era esclava y el 20% plebeyo y patricia. Dentro de esta clase alta, había dos grupos: los senatores (con derecho a ser miembros del Senado) y los equites (altos cargos del ejército).

En el aspecto económico, los romanos eran una cultura urbana. Querían los territorios conquistados para producir alimentos y poderlos enviar a Roma. El gran pilar de la industria en la península eran las minas. Las minas eran propiedad del estado.

En el aspecto cultural la inmensa mayoría de pueblos de la península adquirieron la lengua latina. La religión pasó por tres fases. En la primera fase adoptaron la religión griega, politeísta. Los romanos se tomaron la religión como una cuestión de estado, hasta el 19 aC. Con el Imperio, esto cambió. El Emperador era dios y se le debían hacer ofrendas, monumentos… En el siglo IV se produjo el último cambio. Constantino declaró el Cristianismo como única religión. Esto pasó en 313.

Las ciudades romanas se dividían en dos grupos:

Toda ciudad romana debía tener:

En cuanto a los personajes más relevantes de origen hispano en la política del Imperio destacan:


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Bibliografía recomendada:

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