El origen de las monarquías feudales

La desaparición del Reino Franco en Europa occidental dio paso a una multitud de monarquías de tipo feudal, donde la figura del rey no desapareció pero sufrió cambios importantes.
Imatge destacada

| 20/03/2020 | Última actualización:


Índice de contenidos

En los siglos IX y X se produjo una profunda reestructuración del marco político europeo que hasta el momento estaba dominado por el Imperio Carolingio y los normandos. Pero a finales del siglo X se inició la fragmentación de la clase política dominante, característica principal del proceso en la construcción del feudalismo. La desaparición del «Regnum Francorum» (reino Franco) dio paso a una multitud de poderes feudales descentralizados. A pesar de la aparición del nuevo orden feudal en Europa occidental, la figura del rey no desapareció como tal.

El feudalismo, en construcción a partir del siglo X y expansión durante todo el siglo XI, no impidió que se produjera el fortalecimiento de las monarquías, que ya no tenían nada que ver con las anteriores monarquías de origen germánico. No hubo continuidad entre las monarquías germánicas y las nuevas de carácter feudal, entre otros motivos, porque en el nuevo esquema político y social el rey no era un señor feudal más, sino el señor feudal más importante (aunque no siempre fue así).

El mantenimiento de las monarquías, ahora transformadas en monarquías de carácter feudal, fue posible gracias al cobro a los agricultores de las rentas que se producían en las tierras de patrimonio personal de los diferentes reyes. Porque hay que remarcar que durante el nuevo período feudal, se desmanteló el sistema fiscal de carácter público, sustituido por un sistema de recaudación de rentas de carácter privado.

Coronación de Felipe Augusto II de Francia, 1.179 en Reims
Coronación de Felipe Augusto II de Francia, 1179 en Reims

Las nuevas monarquías feudales

El proceso de construcción de las monarquías feudales en Occidente se produjo a partir de diferentes factores:

La Iglesia era la institución garante de la paz, que arbitraba e intentaba solucionar los conflictos con el diálogo. La monarquía era un interlocutor para organizar campañas militares.

¿Qué podía ofrecer la Iglesia al rey? Lo más importante, la Iglesia otorgaba legitimación ideológica la institución monárquica, dando un carácter sagrado al rey, como representante de Dios en la tierra. Un proceso que se realizaba través de la unción (otorgar el Sacrum). La monarquía iba adquiriendo una dimensión que hasta la fecha no tenía. Esta colaboración Iglesia-monarquía también tuvo reflejo en el campo literario. A partir de ese momento se ponían por escrito las genealogías de los reyes. En Inglaterra el principal apoyo a la monarquía era el Arzobispo de Canterbury. En Alemania era el Arzobispo de Maguncia y en Francia el Abad de Saint-Denis.

Investigación de la legitimidad legal: la «recepción del Derecho Romano»

Las monarquías iniciaron a partir de los siglos XII y XIII un proceso de búsqueda de la legitimación de su poder en la tradición jurídica-legal de la época clásica (Imperio Romano), a través de un proceso que se conoce como «recepción del derecho romano».

Los juristas del periodo feudal comenzaron a recuperar los textos legales de la época clásica con el objetivo de extraer las teorías relativas a la definición de la autoridad política, o sea, las que podían legitimar la acción de la monarquía. Se buscaba todo lo que podía dar legitimidad a la acción de los reyes dentro de los códigos romanos. Se recuperó, estudió y analizó el Código de Justiniano el que a partir del siglo XII se conoció como «Corpus Iuris Civilis». Del Código de Justiniano se utilizó la parte que daba sentido a la acción política y pública del rey. Los expertos juristas eran los encargados de hacer la recuperación del derecho Romano. Las universidades fueron las protagonistas, entre las que cabe destacar la Universidad de Bolonia, como referente en todo este proceso.

Evidentemente la sociedad de los siglos XIII-XIV no era la misma de la época clásica. Los textos romanos tenían que adaptarse a la sociedad feudal. Se tenían que añadir nuevos textos, como «las glosas», que creaban jurisprudencia.

Configuración de una comunidad política dentro de unos límites territoriales establecidos

En la época feudal aún no existían auténticos estados tal como se entienden en la época contemporánea, pero la tendencia de las monarquías era la de identificar una comunidad con un espacio concreto.

El rey feudal dependía de su riqueza personal y de la capacidad para acaparar rentas (ingresos). Esto lo hacía entrar en competencia con el resto de miembros de la aristocracia feudal. El rey debía tener una captura de ingresos superior a los demás, elemento que llevó a conflictos con la nobleza. Por eso el rey intentaba dirigir campañas de conquista militares en el exterior. En la persona del rey convergían muchos intereses. A la Iglesia también le interesaba participar en las conquistas militares, así como a la aristocracia. Incluso la burguesía urbana estaba interesada.

Cuando la aristocracia feudal realizaba campañas militares en el exterior había paz en el interior. Existía un cierto vínculo entre el monarca y el conjunto de los habitantes del reino, incluso por parte de aquellas personas que veían en el rey algo más que un señor feudal. La figura del rey cada vez se revalorizaba más.

El concepto de vasallo perdía fuerza a favor del concepto de siervo. ¿De qué forma se visualizaba? El territorio como espacio político, el nexo de persona a persona comportaba que el hombre se vinculaba más en el espacio natural. Esto se notaba en el momento que la titulación real pasaba de la vieja fórmula de rey de los francos a la nueva de Rey de Francia.

Las nuevas instituciones. Instrumentos de acción de las monarquías

Matrimonio burgués en Bolonia
Matrimonio burgués en Bolonia

Encontramos a lo largo de los siglos XII y XIII la configuración de nuevas formas de representación política. Se asistió a una revitalización del fenómeno urbano y la emergencia de la burguesía como nuevo grupo social que se añadía a los ya existentes. La burguesía intervenía en las instituciones, sobretodo a nivel local. Este nuevo grupo tenía un cierto papel en las nuevas instituciones municipales.

En Cataluña, la Curia real dio paso a las Cortes (Parlamentos), instituciones mucho más amplias y donde intervenía la burguesía. También estaba representada en los Consejos Municipales.

Cortes o Parlamentos

Los parlamentos medievales eran los órganos legislativos de las diferentes monarquías. ¿Como funcionaban? La convocatoria siempre la realizaba el rey. Las Cortes o Parlamentos se podían celebrar en diversos lugares del territorio (no tenían una sede fija). Se componían por varios brazos o estamentos:

Los parlamentos contaban con un funcionamiento relativamente sencillo. En el caso catalán, en primer lugar el rey era el encargado de abrir las Cortes con un discurso donde hacía una petición a los brazos, normalmente para pedir dinero. La petición real era discutida por cada brazo y cada grupo emitía un voto.

Finalmente se aceptaba la propuesta del rey o bien se rechazaba. Todos los compromisos quedaban por escrito (redacción de las leyes o constituciones). Si el rey después no lo cumplía, el parlamento le leía el Memorial de Agravios. En las Cortes catalanas se practicaba la política del Pactismo (consistía en que el rey hacía una petición de recaudación de tributos y los estamentos lo tenían que aceptar).

Jaume I presidiendo una sesión de Cortes
El rey Jaime I presidiendo una sesión de Cortes

Fiscalidad real

A medida que avanzaba el proceso de institucionalización de las monarquías, cada vez había más presencia del estado. Las monarquías impulsaron la creación del fisco real (ingresos de origen feudal). Poco a poco los reyes fueron ampliando otros conceptos como las regalías (derechos reales en determinados sectores estratégicos como la explotación de minas). Las regalías eran recursos que se reserva el rey en forma de monopolio. La monarquía podía imponer el pago de tributos excepcionales en momentos determinados. De este modo la monarquía podía ampliar su capacidad de recaudación.

Se pusieron en marcha nuevas instituciones especializadas en la recaudación de los tributos reales. En el Principado de Cataluña, los condes de Barcelona crearon la Diputación del General o Generalitat, institución de carácter intermitente, para hacer frente a la recaudación. Llegó un momento en que las recaudaciones eran tan seguidas que estas instituciones que inicialmente eran temporales, se convirtieron en permanentes. La Diputación del General adoptó un carácter político más importante.

El poder creciente del Estado también se hizo notar en la fuerza militar real y en el ejercicio de la justicia. ¿Por qué la corona tenía cada vez más necesitad de ingresos? Para destinarlos a partidas militares (mantenimiento del ejército, que se profesionalizó).

Cancillerías

El nuevo estado feudal necesitaba recursos para mantener el aparato burocrático y administrativo. A medida que el estado crecía y se consolidaba, requería una organización cada vez más sólida, con personal profesionalizado a su servicio. En esta época nacen las Cancillerías, que eran los órganos administrativos que se encargaban de la redacción de los documentos públicos, las tareas de archivo, etc.

Las monarquías feudales europeas

La Francia capeta (987-1314)

El año 987 se produjo el fin de la dinastía carolingia, con la muerte prematura de Luis V. La antigua provincia romana de la Galia (Francia occidental) se encontraba fragmentada en diferentes territorios de tipo feudales. Eran principados muy fuertes con un vínculo reconocido con el rey mediante una relación de vasallaje pero con relaciones poco sólidas y estables. Estos territorios podían ser eventualmente rebeldes al rey, refractarios a la monarquía, que le discutían el poder.

Cuando se produjo la muerte del último rey carolingio, Luís V, el aristócrata más importante en Francia era Hugo el Grande, marqués de Neustria y conde de París, señor de la Ille de France. Su autoridad se extendía al norte de los dos vertientes del Sena y el año 943 obtuvo los ducados de Borgoña y Normandía. A su muerte le sucedió Hugo Capeto (en el cargo entre 987-996).

Ante la necesidad por parte de la Iglesia de encontrar el galán del equilibrio y el orden, que pudiera mantener la dignidad monárquica, la Iglesia otorgó a Hugo Capeto su apoyo, como alternativa a la sucesión de la dinastía carolingia. Este poder costó consolidarlo. Muchos aristócratas no lo veían bien. Poco a poco esta monarquía se consolidó gracias básicamente al apoyo eclesiástico.

¿Como se consolidó esta nueva dinastía en Francia? A través de la sucesión. Las monarquías germánicas solían ser electivas, pero por costumbre los hijos de los reyes tenían preferencia. Lo que hizo el nuevo rey de Francia fue asociar a su al hijo en el trono (fórmula ya utilizada por los reyes visigodos), en una especie de coregencia.

De esta manera se caminaba hacia la fórmula de la monarquía hereditaria, que fue una realidad plena a partir de Luís VI (1108-37). El siguiente paso para consolidar la nueva dinastía era conseguir la suficiente fuerza del rey para someter a la aristocracia. Si el rey no ocupaba el vértice de la pirámide feudal, no era nadie. Se tenía que construir una red de relaciones feudo-vasalláticas. El rey era señor de todos y vasallo de nadie. Había que pactar con la nobleza desde una posición de fuerza.

El resultado: formación de una red de relaciones feudales donde el rey ocupaba el vértice de la pirámide.

¿Como se sometía a la nobleza? Básicamente había que aumentar las rentas del rey mediante la extensión del patrimonio real (política matrimonial tendente a agrupar patrimonios), con una administración impecable (mediante agentes, como los alcaldes) y la imposición por la vía militar.

A partir de mediados del siglo XII la monarquía inició una política tendente a dominar los grandes principados.

El personaje clave del periodo fue el rey Felipe II el Augusto de Francia (1180-1223). Durante su reinado se produjo la gran expansión territorial del país. Con Felipe II el Reino de Francia consolidó unas fronteras que se mantendrían muy estables durante todo el periodo medieval.

Expansión territorial en tres direcciones:

Directa o indirectamente, desde ese momento, todos los principados territoriales situados en el territorio de la antigua Galia romana giraban en torno la órbita de la monarquía francesa. Era el inicio de la conciencia de una Francia entorno a un rey (Felipe Augusto, «rex Franciae», rey de Francia). A partir de este momento se formaron una serie de instituciones y organismos políticos que tendieron a la centralización del poder de la realeza. Aparecieron instituciones centrales como el Parlamento y la Cancillería e instituciones territoriales como las bailías.

La Inglaterra normanda (1066-1154)

Los enfrentamientos entre la facción danesa y la anglosajona a la muerte del rey Canuto Hardeknut (Imperio Danés hasta mediados del siglo XI) favoreció la ocupación normanda de la isla de Inglaterra. Fue una operación dirigida por Guillermo I, duque de Normandía, que gracias a la victoria en la Batalla de Hastings (1066) fue coronado rey como Guillermo I el Conquistador.

El rey de Inglaterra era vasallo del rey de Francia por los feudos continentales, origen de agrias disputas. Con los sucesores de Guillermo (Enrique II Plantagenet creó en 1154 el Imperio angevino) aunque se intensificó la presencia «inglesa» en la costa Atlántica gala.

Política interior de los normandos

Los normandos contribuyeron a intensificar el orden feudal en la isla británica, con la construcción de una red de relaciones feudales muy ligada al territorio. El rey se había impuesto por la fuerza (cierto autoritarismo). Espectacular incremento del patrimonio real, que se multiplicó por dos. En virtud de su victoria militar confiscó la séptima parte de los patrimonios mobiliarios de la isla.

Se tenía que redactar un inventario, un censo: el Domesday Book, un auténtico catastro-inventario de aquellos patrimonios y fuente extraordinaria de información. Otra estrategia para mantener la fidelidad de los señores feudales fue la de dotarlos de señorías: dotación «en honores», para compensar su fidelidad. Era un honor homogéneo para todos y siempre en las zonas periféricas, para evitar un poder excesivo. El rey se aseguró su poder con las regalías: moneda, justicia y permisos de construcción de fortalezas.

Uno de los episodios más importantes del reinado de Guillermo I fue la pugna con el arzobispo de Canterbury. La introducción de la Reforma Pontifical supuso un enfrentamiento entre el rey (que quería mantener la investidura laica) y el arzobispo de Canterbury (episodio del asesinato de Thomas Becket).

Problemas internos en tiempo del rey Juan Sin Tierra llevaron a la concesión de la Magna Carta (1215, que ponía límites al poder real) y en la pérdida de una gran parte de los feudos continentales. Era la forma que tenía la aristocracia de aprovechar la debilidad del rey para sacarle algunos privilegios. La monarquía normanda fue hacia el exterior: Gales, Irlanda y Escocia.

El Imperio Habsburgo (902-1806)

Restauración de la dignidad imperial

Otón I (936-973) obtuvo el título de Emperador, cargo que se vinculaba a los reyes alemanes como herederos de Carlomagno. El año 962 recibió la corona imperial y el 965 se configuraba el Imperio Habsburgo, que significaba reunir en la misma persona el dominio sobre Alemania e Italia y el título de emperador de Roma.

La ceremonia que legitimaba el cargo imperial tenía un doble proceso de coronación: en Aquisgrán, antigua capital imperial en tiempos de Carlomagno, se producía el trámite de la elección por parte de los nobles (corte de los cuatro duques – vasallos), donde recibía la aclamación popular y también el Sacrum por parte del arzobispo de Maguncia, casi toda la ceremonia al estilo de Carlomagno.

Y en Roma donde recibía la unción papal; bajo la presidencia del Papa que otorgaba el carácter universal (Imperium Christianum), el Emperador era proclamado como enviado por Cristo con poder sagrado bajo la tierra. Allí recibía una corona llena de simbolismos y un cinto (cinturón).

Sin embargo el Emperador era reconocido como hombre de prestigio y como el monarca más importante, pero su poder era más aparente que real. Tuvo que hacer frente a revueltas de la aristocracia (los condes acabaron por imponer el criterio de herencia en sus cargos).

La inestabilidad interior tuvo dos frentes. El primero, la tormentosa relación entre el Emperador y el Papa (finales del siglo XI inicios del XII), el conflicto de las investiduras y que tenía su origen en la hegemonía del poder político sobre la Iglesia. El segundo, la relación con Italia, especialmente a partir de la formación de la Liga Lombarda, que reunía las principales ciudades del norte de Italia contra el Emperador.

El Imperio estaba formado por cuatro grandes ducados:

Con el tiempo se añadieron el reino de Italia y el reino de Borgoña-Arles. El cargo de Emperador era electivo y contaba con el apoyo fundamental de la Iglesia. Había una auténtica complementariedad entre la Iglesia y el emperador. Con el título imperial se le dotaba de un carácter universal.

Política de expansión territorial al este (Drang Nach Osten, expansión hacia el este)

La conquista territorial en el este fue un proceso largo, protagonizado por el Emperador, los nobles y los órdenes militares (los teutones). Se inició con la Batalla de Lechfeld (955). Muchas veces esta expansión territorial adquirió un carácter de cruzada, sobre los pueblos paganos del este. No fue nunca una acción pacífica. Las antiguas comunidades nativas eran reorganizadas según el orden feudal.

Estas reagrupaciones unieron también a los movimientos migratorios de personas que venían desde el Imperio para colonizar las tierras. Una vez ocupado el territorio se procedía a la constitución de sedes episcopales y de nuevas ciudades.

Nuevo concepto de organización del espacio

Proceso que requería una planificación previa muy bien adoptada. En esta tarea jugaba un papel muy importante los Locator, expertos en ordenamiento de la población. Esto fue lo que hizo grande el Imperio, el hecho de disponer de un espacio tan grande para poder conquistar nuevas tierras. Auténtica «dilatación de la cristiandad», que ponía las bases de la hegemonía de Europa en el mundo.


Todos los artículos del curso: Historia Medieval de Europa

La crisis del siglo III y el colapso del Imperio romanoLa conversión de Constantino, el Imperio cristianoDespués del Imperio Romano: los reinos bárbarosExpansión del Islam en el Mediterráneo (siglos VIII-X)Agricultura y alimentación campesina antes de la Revolución FeudalEl emperador Carlomagno. El Reino de los Francos (481-987)La génesis del nuevo orden feudalEl Cristianismo, una institución universal en el orden feudalEl origen de las monarquías feudalesLas ciudades medievales en el feudalismo y la expansión comercialLa cuestión del crecimiento medieval (siglos XI-XIII)La desaceleración bajomedieval de los siglos XIII y XIVLa Guerra de los Cien Años (1337-1453)Los efectos económicos y sociales de la crisis bajomedievalRevueltas campesinas y conflictividad urbana en la Baja Edad MediaEl Cisma de Occidente (1378-1417)

Bibliografía recomendada:

Personajes clave:

No se puede mostrar ningún resultado en estos momentos.


Idiomas disponibles: