Los años de la Mancomunidad de Cataluña (1914-1925)

En 1911 se puso en circulación desde la Diputación de Barcelona la idea de crear una Mancomunidad de las 4 Diputaciones catalanas proyecto que vio la luz en 1914.
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| 03/12/2019 | Última actualización:


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La política catalana en la década de 1910-20: entre el regionalismo burgués y el republicanismo catalanista y radical

Una vez superada la experiencia de la candidatura de Solidaritat Catalana, en 1910 existían en Cataluña tres grandes familias políticas:

El republicanismo de izquierdas

En abril de 1910 se produjo la fusión de los grupos de la izquierda republicana catalanista en un nuevo partido: la Unió Federal Nacionalista Republicana (UFNR). Este nuevo partido nacía bajo los mejores augurios. En las elecciones generales del 8 de mayo de 1910 la UFNR consiguió los 2 diputados de la minoría en Barcelona y 10 diputados en el conjunto de Cataluña. El órgano del partido era El Poble Català.

La UFNR era un partido de afiliación indirecta con sede central en Barcelona. La presencia del partido en el territorio no se hacía a través de secciones locales a partir de la sede central sino que había partidos locales que a partir de 1910 se adhirieron a la UFNR. Parecía posible que la UFNR pudiera disputar al regionalismo burgués la bandera del catalanismo y al lerrouxismo la bandera del izquierdismo. Pronto esta sensación se desinfló. ¿Por qué?

A partir de 1912 los resultados electorales les empezaron a fallar. Fue el inicio de las fisuras. En cada elección fueron perdiendo votos:

Las frustraciones del catalanismo de izquierda

La izquierda catalana, encajada entre los republicanos radicales y la Lliga Regionalista, no acababa de arrancar el vuelo. La UFNR, una vez comprobado que no lograba superar ni a la Liga ni a los Radicales en el terreno electoral y que iba convirtiéndose en un inevitable acólito de la Lliga, aceptó el pacto que le ofrecía los radicales y que hasta entonces había rechazado. Fue el Pacto de Sant Gervasi, alianza electoral para las elecciones generales de 1914.

Figuras relevantes como Francesc Layret, Gabriel Alomar o Marcelino Domingo abandonaron la UFNR después de la firma de la alianza electoral con los Radicales en 1914. Eran los representantes del sector más catalanista y socialmente más avanzado. Electoralmente, el pacto entre republicanos catalanitas y los radicales fue un fracaso y marcó profundamente la posterior evolución de la izquierda catalana.

El sector más catalanista que abandonó la UFNR fundó en 1915 el Bloc Republicà Autonomista (BRA). Sus caras visibles más destacadas eran Francesc Layret, Marcelino Domingo, Gabriel Alomar, Ángel Samblancat y David Ferrer.

El Bloc Republicà obtuvo en las elecciones de 1916 10.000 votos. En abril de 1917 el BRA sumó algunos núcleos locales de la UFNR y con la suma de ellos se creó el Partit Republicà Català, que comenzó a publicar La Lucha“.

La lenta bajada del republicanismo radical

El Partido Radical pasaba por una etapa de descenso electoral entre 1910 y 1913. En las elecciones generales de 1914 la única forma de evitar la victoria de la Lliga era a través de la coalición entre los dos partidos republicanos catalanes, que se formalizó en el Pacto de Sant Gervasi. No era una coalición fácil. La UFNR firmó el pacto justificándolo con muchas dificultades. La Lliga presentó este pacto como una monstruosidad, un pecado contra Cataluña. Y la coalición republicana sufrió una rotunda derrota. La coalición republicana se vio superada por la Lliga.

La conclusión que hicieron los firmantes del pacto de Sant Gervasi fue que la coalición fue una monstruosidad. El pacto produjo la desbandada en las filas de la UFNR. Muchas entidades de comarcas ahora se desvincularon de la UFRN y la presencia del partido en el territorio se esfumó. La UFNR aguantó hasta 1916 en Barcelona. Su dirigente, Pere Coromines, se retiró.

Evolución del Partido Republicano Radical

El lerrouxismo no salió directamente desprestigiado de la Semana Trágica de 1909. Es verdad que los líderes del Partido Radical tuvieron un papel muy triste durante la huelga, pero en el ámbito de la participación de los militantes lerrouxistas si fue muy importante. El lerrouxismo se lanzó a reivindicar la Semana Trágica. El partido incorporó el recuerdo de la Semana Trágica en su mitología.

En las elecciones de noviembre de 1909 el Partido Radical consiguió unos resultados espectaculares que lo situaban con una cómoda mayoría absoluta en Barcelona. El electorado obrero no consideró que se htuviera que castigar a Lerroux. A corto plazo tras la Semana Trágica no hubo castigo pero a partir de 1910 el Partido Radical comenzó a perder relevancia política, por otros motivos.

De 1901 a 1910 Lerroux había sido capaz de levantar de la nada un partido político importante. Era una nueva forma de hacer política en Barcelona. Cuando Lerroux regresó de su exilio, consideró que ya no podía crecer más en Barcelona y decidió dar el salto a la política nacional. Quería trasladar su centro político de Barcelona a Madrid. A partir de 1910 trabajó para expandir su partido por toda España.

Si Lerroux quería convertirse en un hombre de estado, tenía que abandonar ciertos aspectos de su discurso más estridente. Lerroux sacrificó en el altar de su respetabilidad, los aspectos más genuinos del lerrouxismo: el anticlericalismo, el anarquismo y la defensa del movimiento obrero. Bajo el impulso de Lerroux el Partido Radical hizo un giro hacia el centro, la moderación y el alejamiento de la demagogia. Esto lo alejó de la clientela obrera de Barcelona.

A partir de 1911 los núcleos más exaltados consideraron que Lerrroux los había traicionado y hubo un goteo de dimisiones en el Partido Radical. En las elecciones generales de 1910 Lerroux ganó 30.000 votos, en 1911 obtuvo 23.000 votos y 1913 17.000. El 1917-18 se produjo un pacto tácito entre la Liga y los radicales para repartirse el pastel.

La consolidación del predominio regionalista y el establecimiento de la Mancomunidad de Cataluña

En las elecciones generales de 1910 la Lliga quedó como tercera fuerza en Cataluña. Pero a partir de 1912-14 experimentó una recuperación espectacular, gracias a su política de absorción de cualquier tendencia política que estuviera a su derecha. La Lliga practicó el discurso del voto útil. También ayudó el hecho que sus rivales, los republicanos, en ese momento iban perdiendo apoyos electorales. El crecimiento de la Lliga se explica por tener un modelo de partido moderno.

En 1911 se puso en circulación desde la Diputación de Barcelona la idea de crear una Mancomunidad de las 4 Diputaciones catalanas. A lo largo de 1911 se consiguió que el resto de diputaciones aprobasen el proyecto de unión. La petición se trasladó a Madrid. El presidente del Gobierno, el liberal José Canalejas, que era favorable al proyecto, aseguró que su realización podía provocar agravios con el resto de España. Por ese motivo se elaboró una ley para permitir la Mancomunidad de Diputaciones que podía ser de aplicación en cualquier provincia española. Era la Ley de Mancomunidades.

Pero en noviembre de 1912 el Presidente Canalejas fue asesinado. Heredó el proyecto de ley el Conde de Romanones, quien no consiguió que la ley fuera apoyada en el Senado. A finales de 1913 el Gobierno dimitió y el conservador Eduardo Dato convocó elecciones generales para el mes de marzo de 1914.

Dato ofreció un pacto secreto a Francesc Cambó. A cambio de un acuerdo de no agresión electoral entre Conservadores y regionalistas, Cambó pedía que Dato se comprometiera a promulgar la ley de Mancomunidades por decreto-ley. Dato aceptó el Pacto.

En las elecciones generales de 1914 la Lliga ganó en Barcelona por primera vez. A partir de 1914 la Lliga se convirtió en el partido político hegemónico en la dirección de la política catalana (1914-23). La Mancomunidad de Cataluña será el símbolo del poder de la Lliga.

El 6 de abril de 1914 se constituyó en el viejo Palacio de la Generalitat la Mancomunidad de Cataluña. Enric Prat de la Riba era elegido su primer Presidente.

Mancomunidad
Asamblea de las diputaciones catalanas, durante la que se acordó la constitución de la Mancomunidad. FUENTE: MUNDO GRÁFICO / BC, HEMEROTECA FUENTE: LA Formiga d’Or / AHCB, HEMEROTECA.

La Lliga tendrá la iniciativa política a la Mancomunidad, pero nunca tuvo la mayoría absoluta. Los regionalistas fueron suficientemente hábiles para incorporar prácticamente todos los partidos políticos en la Mancomunidad. La Mancomunidad de Cataluña era la suma de las cuatro diputaciones provinciales, nada más. Nunca tuvo nada que ver con la autonomía política, porque el concepto de autonomía conlleva competencias políticas y la Mancomunidad nunca las tuvo. Autonomía política significa tener competencias para legislar, y la Mancomunidad nunca tuvo esa capacidad legislativa. Era un órgano administrativo, con la novedad que sumaba las cuatro diputaciones provinciales. La diferencia era que la Mancomunidad podía actuar en todo el territorio catalán.

El organigrama de la Mancomunidad de Cataluña

La Asamblea General de la Mancomunidad (reunión conjunta de los diputados provinciales, formada por 96 diputados) elegía un Consejo Permanente (formado por 8 consejeros) que gestionaba las diversas áreas de actuación del nuevo organismo. La Asamblea General elegía el Presidente.

La Mancomunidad tenía competencias en temas diversos: red de carreteras secundarias, instituciones culturales (museos, bibliotecas, escuelas), instituciones de beneficencia y algún hospital y temas de agricultura.

Los 8 consejeros se repartían las carteras de: Cultura e Instrucción, Caminos y Puentes, Obras hidráulicas y ferrocarriles, Teléfonos, Agricultura y servicios forestales, Beneficencia y Sanidad, Política social y Finanzas.

Diputados de la Mancomunidad de Cataluña
Diputados de la Mancomunidad de Cataluña

La Mancomunidad fue un ejemplo de descentralización administrativa. Podría haber recibido del Estado el traspaso de competencias administrativas, pero esto no pasó nunca. Contaba con un presupuesto de 1 millón de pesetas (6.000 euros) los primeros años de funcionamiento. El único recurso que le quedaba para hacer inversiones era el endeudamiento.

¿Por qué se ha considerado, en la memoria colectiva de Cataluña, que la Mancomunidad fue importante?

  1. Fue importante en el terreno simbólico. En 1914, por primera vez en 200 años, España reconocía una entidad pública que podía hablar por toda Cataluña.
  2. Jugó a ser un embrión de poder catalán. La Mancomunidad, que no era aún una administración autónoma, puso los cimientos de una autonomía que acabaría por llegar en la Segunda República.

La Mancomunidad, que no podía hacer política, hizo país. Mejoró las infraestructuras, mejorando las carreteras secundarias y extendiendo la red de telefonía. En educación, no tenía competencias en la enseñanza primaria pero buscó la manera de influir en un sentido modernizador mediante el Consejo Pedagógico de Cataluña. En 1915 creó la Escola d’Estiu de Mestres (escuela de verano para maestros) y la Escuela Montessori.

En cuanto a la alta cultura la Mancomunidad potenció el Institut d’Estudis Catalans, creado en 1907 por la Diputación de Barcelona. Se abrió la Biblioteca de Cataluña. En el terreno de las enseñanzas técnicas y profesional se compró la Fábrica Batlló de Barcelona y se reconvirtió en la Escuela Industrial. En las mismas instalaciones estaba la Escuela Elemental del Trabajo y la Escuela de Altos Estudios Comerciales.

En Cataluña, dentro de la administración, había un problema: la falta de profesionalidad de los funcionarios. Por ello la Mancomunidad creó la Escuela de Funcionarios de la Administración Local. También se creó la Escuela Superior de Agricultura, la Escuela de Bellos Oficios, la Escuela de Bibliotecarias y la Escuela de Enfermeras.

Toda esta tarea estaba hecha desde la óptica de la burguesía, la primera interesada en formar profesionales. La Lliga sacó adelante el día a día de la Mancomunidad con transversalidad, sin sectarismos e incorporando elementos de otros partidos. La Mancomunidad impulsó una modernización cultural del país. Nueve años no dan para mucho más.

Fue importante en el proceso de nacionalización del país. El catalanismo jugó al equívoco de hacer creer que la Mancomunidad era algo más que la fusión de las cuatro diputaciones. La idea era: “esto no es la autonomía, pero cuando la tengamos la gente ya estará acostumbrada”.

El obrerismo catalán: el movimiento libertario durante la Primera Guerra Mundial

Para el sector libertario de la Confederación Regional de Sociedades de Resistencia la Semana Trágica fue aleccionadora. Por azar la última semana de julio de 1909 la revolución pasó por delante de Barcelona y se dejó pasar la oportunidad de hacerla. Se perdió la oportunidad por la falta de una organización que pudiera guiarla. La conclusión que se extrajo fue que la clase obrera tenía que estar sólidamente organizada, fortaleciendo la Solidaridad Obrera y convirtiéndola en un sindicato estatal.

Órgano oficial de la CNT, la Solidaridad Obrera
Órgano oficial de la CNT, la Solidaridad Obrera

Los socialistas, que ya tenían la UGT, se desentendieron. Lerroux también. Por ello Solidaridad Obrera quedó en manos de los libertarios. Entre octubre y noviembre de 1910 se celebró en Barcelona el Segundo congreso de Solidaridad Obrera. Allí se acordó que al año siguiente se crearía una CNT de ambito estatal, que se constituiría en septiembre de 1911 (CNT) en el Salón de las Bellas Artes. La CNT estaba formada por 140 sociedades obreras, 78 de las cuales catalanas, con 26.500 afiliados, de los cuales 12.000 en Cataluña.

Ya en 1911 se organizó una huelga general fracasada que acabó con dos muertos en Valencia y la ilegalización de la CNT. Durante los tres primeros años de vida, los gobiernos mantuvieron la CNT fuera de la ley. Hasta julio de 1914 no pudo funcionar con normalidad. En los años 1917-18-19 fue un gran sindicato.

Pocas semanas después de la legalización de la CNT, en 1914, estalló la Primera Guerra Mundial. España se mantuvo neutral. La opinión pública española no fue neutral. En Cataluña había una minoría germanófila, formada por la extrema derecha (carlistas, católicos y algún elemento de la Lliga). Pero la mayoría de los partidos catalanes y sus seguidores eran aliadófilos: republicanos y catalanistas.

Los republicanos eran admiradores de Francia y los catalanistas defendían los aliados porque eran dos pequeñas naciones agredidas por unos imperios. También gustaba el programa de los 14 puntos de Wilson. Hubo una amplia red de apoyo a las potencias beligerantes en Cataluña, en defensa de la causa de los aliados.


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