Después del Imperio Romano: los reinos “bárbaros”

Con las invasiones de las poblaciones germánicas y su establecimiento en el espacio que ocupaba el Imperio romano, se fueron creando una multitud de reinos bárbaros que llenaron el vacío de poder después de la desaparición del Imperio.
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| 31/07/2019 | Última actualización:


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El Reino Visigodo de Toledo en la antigua Hispania romana

Los godos, establecidos en la península Ibérica y buena parte de la mitad sur de Francia según los antiguos acuerdos con el Imperio, fueron expulsados de Francia después de su derrota en la batalla de Vouillé del año 507. Tras la muerte del rey Alarico II los visigodos se replegaron a Narbona y después a Barcelona donde establecieron su corte de 508 a 511 antes de trasladarse definitivamente a Toledo para convertirse en el reino de Toledo.

Leovigildo, rey visigodo (568-586)

El poder político de los visigodos no estaba en absoluto establecido en la península Ibérica. No fue hasta el reinado de Leovigildo (568-586) que apareció una forma de Estado más o menos sólida, a pesar de que era todavía un Estado poco definido. Durante este periodo se redactó la primera crónica de la dinastía visigoda hecha por el obispo Juan de Biclaro.

Buena parte de la información que ha llegado a nuestros días sobre el rey Leovigildo es gracias al cronista y obispo Juan de Biclaro. Sabemos que impulsó una codificación legislativa, conocida como Código de Leovigildo, del que no se conserva ningún fragmento directamente. También conocemos que por primera vez un rey visigodo inscribió su nombre en las monedas con la siguiente inscripción: Leovigildus Rex.

Hasta entonces las monedas que circulaban en la península Ibérica reproducían copias de las antiguas monedas del Imperio Romano. Esto suponía la asunción, por parte de los visigodos, de una legitimidad según la cual ellos eran los auténticos y únicos herederos del Imperio romano.

Leovigildo construyó en el año 578 la ciudad palatina (complejo estatal) a la que se puso el nombre de uno de sus hijos, Recópolis (provincia de Guadalajara). Además a lo largo de su reinado tuvo que realizar muchas campañas militares para pacificar el territorio.

Reino Visigodo
Reino visigodo el año 586 durante el reinado de Leovigildo. En verde el territorio que formaba parte del Imperio Bizantino. Fuente original: Wikipedia.org

El año 573 sucedió un hecho muy importante: Leovigildo asoció al trono a sus dos hijos, seguramente para que gobernasen juntos a su muerte. La cuestión sucesoria era fundamental, ya que suponía un intento de Leovigildo para establecer la sucesión real de forma legítima. Esto reflejaba que se trataba de un período poco estable. Hasta ese momento la cuestión sucesoria era un auténtico problema para los visigodos de la península. No sucedía lo mismo en la dinastía Merovingia (reino franco) donde tenían una sucesión mucho más ordenada.

Durante el reinado de Leovigildo se produjo una cierta sofisticación del ceremonial de la corte. El rey visigodo se sentaba en un trono cuando se reunía con altos dignatarios y vestía ropas distinguidas.

Justo al principio de su reinado se enfrentó con las tropas bizantinas. En 572 se produjo una batalla en el Valle del Guadalquivir. La crónica de Juan Biclar lo explica: “Multasque urbes te castella interfecta rusticorum (campesinos) multitudine in Gothorum dominium revocado”.

Leovigildo volvió a poner bajo el dominio de los visigodos muchos terrenos rústicos, con el objetivo de restaurar la autoridad y darle legitimidad. El año 574, durante su campaña contra Cantabria, Leovigildo tomó la ciudad de Amaia (Burgos) y mató a los aristócratas locales que formaban el “senatus” de la provincia. El 581 organizó una campaña contra los vascos. Se pasó 15 años haciendo batallas por toda la península. Organizó batallas contra poderes políticos locales, que no estaban estructurados políticamente. El resultado inmediato de estas campañas era el saqueo. Tras la batalla se hacían unos acuerdos, pax, con los derrotados.

Durante años Leovigildo se dedicó a organizar el poder, sobretodo aquellos aspectos relacionados con los procedimientos rutinarios de fiscalidad. Leovigildo tuvo enormes problemas para mantenerse en el poder y sufrió muchos intentos de usurpación de su cargo, entre los que destaca el intento de usurpación realizado por su propio hijo, Hermenegildo.

El Estado visigodo de Toledo (507-711) nunca fue capaz de organizar una recaudación regular, estable y homogénea de los tributos.

Los nuevos poderes: ¿qué era un Regnum? ¿Cómo se explica la sumisión de los Gothi al reino?

Esquema poder visigodo
Esquema de poder en el Reino Visigodo

¿Sobre qué se sustentaba la posición superior de los Gothi dentro del Reino visigodo? Los Gothi eran los recaudadores de impuestos. Recibían atribuciones fiscales. Cuando el rey los castigaba, los enviaba al exilio (les revocaba las atribuciones fiscales que tenían). Esto suponía un problema: no siempre los Gothi organizaban las recaudaciones de impuestos y por eso tenía que enviar a alguien que pasara cuentas con ellos. Esta situación provocaba una gran inestabilidad en el interior mismo del reino.

La cuestión del poder

Según dejó escrito Gregorio de Tours en una de sus crónicas, los reyes Francos organizaban de manera frecuente expediciones contra los sajones. Gregorio, en su “Historia Francorum” explica que el Rey Clotario I encabezó varias expediciones contra los sajones, acompañados por los “Franci” (que eran los Gothi o potentes). Los franci formaban un pequeño grupo en el centro del Estado que dirigía los ejércitos y tenían gran influencia en el rey.

Clotario I, junto a los “franci”, se presentaron en el país de los sajones. Los franci no querían firmar la paz con los sajones, pero estos ante la expedición de Clotario I, enviaron mensajeros a pedir la paz. Los mensajeros de los sajones afirmaron que no se negarían a pagar tributos pero los franci no se fiaban. Las negociaciones continuaron y los sajones enviaron por tercera vez mensajeros a la corte de Clotario. Los sajones, según afirmaban los mensajeros, estaban dispuestos a darlo todo, excepto las mujeres y los niños. De nuevo los franci se negaron a el acuerdo y todo acabó en una batalla, que perdieron.

El rey Clotario I tuvo que delegar el poder a magnates (también llamados en las diferentes fuentes históricas franci, Gothi o potentes). El rey, con un poder político muy limitado, acabó delegando la autoridad política en estos magnates.

¿Por qué querían los franci mujeres y niños?

Los estados medievales eran estados capturadores de gente. El poder político en estas sociedades en buena parte dependía de una cuestión numérica. El núcleo central del Estado estaba formado por la gente. En la medida que el núcleo central tenía la capacidad de movilizar a más gente, podía aspirar a tener más o menos poder político.

El poder político se transmitía a través de gente, por lo tanto cuanto más gente mejor. Se podía dar el caso, a veces, que estas capturas las hicieran grupos que no estaban formalmente constituidos como estados. En el caso de las capturas por parte de agricultores de mujeres y niños lo hacían para asegurar la supervivencia del grupo. También había gente que era capturada para ser vendida. A veces las capturas podían ser el resultado de un botín o como tributo. La palabra “valor” tiene siempre el sentido originario, el precio que paga alguien para liberarse. Hubo un momento en que estas capturas podían acabar erosionando o extinguiendo el grupo. Pero había soluciones sustitutorias: la captura de cereal, ganado o moneda a cambio de la vida.

El problema en la captura de la gente estaba en el hecho de que la reproducción humana es lenta, por lo tanto, para paliar la falta de gente se podía optar por capturar ganado, moneda… Cosas que se podían regenerar en un ritmo más rápido. Aunque en los siglos VI, VII y VIII el Estado debía delegar las tareas de recaudación fiscal en terceros. Esto hacía los estados muy inestables.

La recaudación fiscal. Tipo de pago fiscal

El problema principal estaba en el modo de medir la cantidad que se tenía que pagar, que siempre dependía de las circunstancias específicas del lugar. En cambio las autoridades siempre tenían tendencia a utilizar medidas regulares.

Ejemplo de recaudación fiscal en una plantación agrícola:

Los toros sacan el grano con las pezuñas y los hombres separan la paja.
Los toros sacan el grano con las pezuñas y los hombres separan la paja.

Al final de todo este proceso, llegaba el momento de dar una parte de la cosecha al Estado. El hecho de que el Estado se presentara al final del proceso se consideraba como una manifestación del dominio político. De hecho el Estado no ejercía su dominio sobre ninguna de las fases anteriores del proceso. Y ese era el principal problema y aquí residía la razón de la inestabilidad del poder.

El Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino

El Imperio Romano de Oriente o dicho también Imperio bizantino, bajo el reinado del emperador Justiniano I se expandió por la península Itálica, el norte de África, el sur de la península Ibérica, los Balcanes, Anatolia, la Asiria y Egipto.

Imperio Bizantino
El Imperio Bizantino en tiempo del emperador Justiniano (527-565). Fuente mapa: Wikipedia.org

Entre finales del siglo VI e inicios del siglo VII el Imperio Bizantino comenzó a perder territorios. Lo que explica estos cambios territoriales es el hecho de que el Imperio Bizantino estaba organizado como el romano, aunque se intentaron solucionar algunos problemas. El emperador Heraclio (610-641) intentó vincular a su hijo en el trono como corregente para dar estabilidad hereditaria. Pero este intento de creación de una nueva dinastía solo duró 1 siglo.

A principios del siglo VIII el Imperio Bizantino ya no tenía territorios en Occidente. A partir de ese momento era un Imperio muy pequeño y amenazado por todas partes.

Los problemas también vinieron por motivos religiosos:

La tesis del historiador Henri Pirenne

El historiador belga Henri Pirenne, publicó en 1937 una de sus obras más conocidas, titulada “Mahoma y Carlomagno”. En ella elaboró la tesis según la cual sin Mahoma no se podía explicar Carlomagno. ¿Qué los unía?

Carlomagno marcó fuertemente la Edad Media, época de contracción, empobrecimiento y oscuridad. Para Pirenne, en los siglos VII-VIII se produjo una separación en el Mediterráneo. El Mediterráneo, que en época clásica se había servido para organizar los intercambios comerciales, en el siglo VII se convirtió en un mar cerrado. Se ponía fin a los intercambios, debido a las conquistas musulmanas y el dominio árabe del territorio.

Los puertos perdieron toda la vitalidad que tenían antes. Se produjo el traslado de los centros organizadores del comercio que hasta ese momento estaban situados en el Mediterráneo, hacia el norte y el centro de Europa, con un eje central nuevo, el Rin.

Según Pirenne, la pérdida de la vitalidad comercial del Mediterráneo fue debida a las conquistas árabes.

Por ello, el núcleo fundacional de la dinastía carolingia se situó en el Rin, donde se había trasladado toda la actividad comercial.

A pesar de la importancia que tuvo la tesis de Henri Pirenne durante muchos años, la historiografía posterior la revisó y desmontó completamente. En la década de 1980 apareció una obra fundamental de revisión crítica de Pirenne de los arqueólogos Fichard Hodges y David Whitehanse, con su libro “Mohammed, Charlemagne & The Origins of Europe: Archaeology and the Pirenne Thesis”, del año 1983. La obra es un cuestionamiento general de toda la tesis de Pirenne.

Hodges y Whitehanse primero matizan y luego revisan las cronologías imaginadas por Pirenne:


Todos los artículos de este curso: Historia Medieval de Europa

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Bibliografía recomendada:

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