Liberalismo y nacionalismo en el siglo XIX

El liberalismo y el nacionalismo fueron las dos ideologías que marcaron las transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales a lo largo del siglo XIX.
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| 13/06/2019 | Última actualización:


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El liberalismo y el nacionalismo son las dos ideologías que vertebran una parte de las transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales a lo largo del siglo XIX, desde la caída del Antiguo Régimen y la instauración de los regímenes parlamentarios en América del Norte y Europa occidental, hasta el triunfo de la industrialización y el capitalismo, así como la configuración de los nuevos Estados liberales.

Durante la primera mitad del siglo XIX las olas revolucionarias de 1820, 1830 y 1848, instigadas por la burguesía, convierten estas ideologías en dominantes. Durante la segunda mitad del siglo XIX, el triunfo del liberalismo y el ascenso de la burguesía al poder económico y político, así como su liderazgo social y cultural, situaron a estas ideologías en unas posiciones más conservadoras, se fueron liberando del su carácter revolucionario y serán puestas en cuestión por otras ideologías y corrientes políticas nuevas, como el marxismo y el anarquismo.

Las nuevas corrientes ideológicas del siglo XIX: liberalismo, nacionalismo y radicalismo democrático (1815-1848)

Durante la primera mitad del siglo XIX, en toda Europa se produjeron movimientos revolucionarios, principalmente en los años 1820, 1830 y 1848. Estas revoluciones fueron diferentes según en qué país se produjeron, pero compartían corrientes ideológicas de fondo que representaban las ideas que serán predominantes a lo largo del siglo: liberalismo, radicalismo democrático (democracia) y nacionalismo.

Liberalismo:

Radicalismo democrático:

Nacionalismo:

El Liberalismo

La corriente ideológica del liberalismo rechazaba todo poder absoluto. De ahí el hecho de que planteaba una serie de medidas para prevenir los poderes absolutistas: la primera necesidad era la de redactar una constitución que estableciera unas reglas de juego para delimitar el poder absoluto de las monarquías.

El liberalismo también establecía la separación de poderes entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial como medio para evitar el abuso de poder. Defendía la monarquía, pero sujeta a una constitución (monarquía constitucional). El Parlamento debía ser compuesto por dos cámaras: cámara baja (Congreso) y cámara alta (Senado). El Congreso debía ser de carácter electivo, pero el Senado no. Podían ser diputados todos aquellos que fueran elegidos por sufragio masculino censatario (voto de los hombres ricos con propiedades).

Esta corriente política defendía las libertades públicas: libertad de opinión, libertad de expresión, libertad de reunión, libertad de discusión…

Su doctrina económica se basaba en:

El liberalismo fue la expresión de un grupo determinado, la burguesía. Durante la primera mitad del siglo XIX el liberalismo cogió fuerza en aquellos estados donde la burguesía tenía una cierta importancia. Dentro del liberalismo encontramos a la burguesía industrial y comercial.

El historiador británico Eric Hobsbawm aseguraba que en el liberalismo también se encontraba la aristocracia liberal, la alta clase media : las élites de la sociedad, ricos e instruidos. Los que más pueden beneficiarse del juego político libre y económico, de la «no intervención». No producía igualdad, sino desigualdades.

El liberalismo no se manifestaba en contra de las desigualdades. Se manifestaba a favor de las libertades económicas, políticas y religiosas. El liberalismo suponía una amenaza para los regímenes absolutistas. Estos movimientos liberales tuvieron un papel importante para acabar con el Antiguo Régimen.

El Radicalismo democrático

El radicalismo democrático no tuvo mucha importancia durante la primera mitad del siglo XIX. Se define por su oposición al Antiguo Régimen, en una versión mucho más amplia que el liberalismo. Suponía una superación del liberalismo en el terreno económico, político y social. Para los defensores del radicalismo democrático los derechos políticos no se concebían sin el derecho a voto de todos los ciudadanos, principio de soberanía popular (derecho efectivo para elegir a sus representantes del Parlamento). No defendía la forma de gobierno monárquica, sino la república.

Consideraba a la monarquía como una forma de gobierno restrictiva de las plenas libertades. Contemplaba la existencia de un parlamento con dos cámaras, ambas electivas. Para los radicales la desigualdad social suponía una limitación real al ejercicio de la libertad para todos. Tenía que haber la intervención del estado para frenar las desigualdades sociales.

¿Quién integraba el radicalismo democrático? Sectores de la pequeña burguesía y sectores populares. Población trabajadora, clase media baja, una parte de los nuevos fabricantes, los intelectuales y los descontentos con el nuevo régimen liberal.

El Nacionalismo

El nacionalismo en los movimientos revolucionarios procede de una doble fuente: la idea de nación durante la Revolución francesa y la idea de nación de origen alemán, enlazada con el movimiento del Romanticismo.

Nación – Revolución francesa:

Nación – Origen alemán:

Nación – Origen italiano
En la Italia pre-unitaria, Giuseppe Mazzini (1805-1872) defendía la alianza del nacionalismo, el liberalismo y el radicalismo democrático para llevar adelante su proyecto de creación de un Estado italiano unificado. Mazzini y su grupo de seguidores elaboran un proyecto de unificación de Italia, basado en la democracia y la república. Pedían la liberación de algunos estados italianos bajo la tutela de Austria.

Dos representantes importantes del nacionalismo:

¿Cómo se crea un nacionalismo con perfil político en Europa? El nacionalismo estuvo favorecido por la experiencia revolucionaria y napoleónica, más allá de las fronteras de Francia. Actuaba en un triple sentido:

En contra del absolutismo existió un frente común entre las diferentes ideologías. Actuó sin tener en cuenta las fronteras nacionales. Entre 1815-1848 se asiste a la progresiva desintegración del frente común, en la medida que se vayan consiguiendo: la satisfacción de los intereses moderados de los liberales, en 1820; el desarrollo la clase trabajadora, 1830.


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