La Guerra Civil española (1936-1939)

La Guerra Civil fue un conflicto bélico que enfrentó el gobierno democrático de la Segunda República contra una parte del ejército y de las organizaciones de derechas.
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| 18/11/2020 | Última actualización:


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El fracaso parcial del golpe de Estado protagonizado por una parte de las fuerzas armadas contra el Gobierno de la Segunda República los días 17 y 18 de julio de 1936 desencadenó la Guerra civil española. Los rebeldes militares, que contaban con el apoyo civil de los partidos políticos de extrema derecha (fascistas) y de la Iglesia católica, obtuvieron la rápida y necesaria ayuda de la Alemania nazi y la Italia fascista.

El golpe de Estado de julio de 1936

La conspiración político-militar

A partir de la victoria de las fuerzas de izquierdas en las elecciones generales de febrero de 1936, destacados miembros del ejército, con la adhesión de grupos políticos de extrema derecha, comienzan a organizarse para impedir por la fuerza la continuidad en el gobierno de la República de los partidos de izquierdas.

El golpe militar de 1936 fue el resultado de una larga conspiración que tenía como objetivo oponerse a la transformación social que el gobierno democrático de izquierdas tenía en su programa político.

Jóvenes fascistas en Irún
Jóvenes fascistas en Irún

La rebelión de las fuerzas reaccionarias se llevó a cabo contra la voluntad democrática del pueblo, es decir, contra un gobierno elegido legítimamente en las elecciones de febrero del mismo año. No era la primera vez que las clases dominantes españolas recurrían a la fuerza y ​​la violencia para imponerse sobre las clases populares.

El contexto político y social de 1936

Dos circunstancias pudieron favorecer la conspiración militar del verano de 1936:

  1. El contexto social interno con una gran polarización política, que se había acentuado mucho desde 1934.
  2. El contexto europeo, en concreto en Alemania e Italia, que ya tenían establecidos regímenes dictatoriales.
    1. Dictaduras fascistas: Italia, Alemania y Japón.
    2. Democracias: Francia y Gran Bretaña.
    3. Comunistas: Rusia (URSS).

La Guerra Civil Española fue un ensayo a escala nacional del que acabó pasando a escala europea durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Como prueba de esta afirmación destacan la multitud de libros escritos sobre la guerra civil española y el gran interés que ya desde el primer momento despertó en todo el mundo.

Los protagonistas de la conspiración militar

Al golpe de Estado participan destacados miembros del ejército de Tierra, una parte de la Marina y otra de la Aviación. Destacan:

El golpe de Estado se inició el 17 de julio de 1936 en Marruecos. Uno de los primeros responsables de la conspiración fue el General Cabanellas, pero el 1 de octubre ya se nombró al general Franco como líder de la Junta de Defensa Nacional.

Los soportes políticos, económicos e internacionales a los sublevados en la Guerra Civil española

Apoyo político:

Apoyo económico y social:

Apoyo militar:

Apoyo internacional:

Los soportes políticos, económicos e internacionales a la República

Apoyo político:

Apoyo económico y social:

Apoyo militar:

Apoyo internacional:

Fracaso del golpe de Estado. España dividida en dos

Guerra Civil española. Julio 1936
Mapa durante la Guerra Civil española. Fecha: 25 de julio 1936. Fuente original: Wikipedia.org

El golpe de Estado duró cuatro días, pero la conspiración militar no triunfó ni fracasó. Por un lado, los conspiradores no lograron su objetivo que era hacerse con el poder. Pero la República no fue capaz de mantener el control de todo el territorio y parte de su Ejército ya no estaba bajo sus órdenes.

España quedó dividida en dos territorios a partir del 25 de julio de 1936. La parte sublevada organizó bajo un mando único, llamado Junta de Defensa Nacional, que decidió llevar a cabo la conquista militar de todo el país. Mientras, Franco quería ralentizar el ritmo para exterminar toda la oposición. Prefería una guerra militar, no política.

El golpe triunfó en las zonas más conservadoras del país mientras que fracasó en las zonas donde había un fuerte movimiento obrero organizado.

También cabe destacar que en la zona sublevada se encontraba la mayor parte de la actividad agrícola, mientras que en la zona republicana había toda la industria española. Se iniciaba una guerra donde los fascistas tenían el control a la agricultura y los republicanos la industria.

La Guerra Civil española: evolución militar

La campaña del verano de 1936

La primera operación militar del bando sublevado fue el puente aéreo en el Estrecho de Gibraltar para trasladar las tropas destinadas en Marruecos y hacia la Península, con el apoyo logístico de alemanes e italianas. Los militares conspiradores necesitaban trasladar las tropas africanistas en el territorio peninsular. En la operación participaron 38 aviones.

El 17 de julio llegaron al gobierno de la República en Madrid las noticias del levantamiento del ejército de África. Al día siguiente, el 18, se produjeron movimientos similares en la península. El general Franco dirigía la acción africana, Mola declaró el estado de guerra en Pamplona, Cabanellas lo hizo en Zaragoza y Queipo de Llano en Sevilla. El 21 de julio ya quedaban definidos los límites de los dos territorios controlados por las dos fuerzas en lucha.

Durante estos primeros días los movimientos eran rápidos y de una dureza extrema en la represión contra los trabajadores y todos aquellos que fueran militantes de izquierdas. Emilio Mola declaró que había que convertir el enfrentamiento en un ejemplo imborrable en la memoria histórica; se tenía que aniquilar al enemigo.

La segunda operación militar importante para los sublevados era la unificación de la zona nacional, que iba de Sevilla en Castilla. Así en septiembre de 1936 Badajoz se convirtió en el punto clave de esta unificación. Pero antes había que mostrar la fuerza de los sublevados realizando una operación de represión masiva contra los militantes. Tras la unificación del territorio bajo control fascista, empezó en 1937 la Batalla de Madrid, con la intención de ocupar la capital. Se rodeó la ciudad, pero los fascistas no pudieron ocuparla.

La campaña de 1937

La Batalla de Madrid

La Batalla de Madrid duró cuatro meses (noviembre 1936 – febrero 1937). Para el bando rebelde tomar la capital equivalía, desde su perspectiva, a ganar la guerra y por lo tanto era muy importante. La República también tenía muy claro que no podía perder la capital.

Las tropas fascistas llegaron a rodear toda la capital durante la campaña. El gobierno de la República tuvo que abandonar la capital el mes de noviembre, cuando se declaró la evacuación de Madrid y dejó la ciudad en manos del general José Miaja y del general Vicente Rojo.

Mapa de evolución de Guerra civil española en octubre de 1937. Fuente: Wikipedia.org

Mucha gente no se fue de Madrid y se quedó en la ciudad defendiéndola. Hubo un gran espíritu de resistencia contra el fascismo por parte del pueblo madrileño fiel a la República. La campaña de Madrid coincidió en el tiempo con los combates en el frente de Aragón. Finalmente, gracias a la gran resistencia popular, Franco decidió desistir de bombardear Madrid. Uno de los líderes de la resistencia a Madrid fue La Pasionaria (Dolores Ibarruri) con su famoso grito «¡No pasarán!«.

Pancarta en Madrid donde se puede leer «¡No pasarán! El fascismo quiere conquistar Madrid. Madrid será la tumba del fascismo»

El objetivo de Franco era hacer una guerra lenta ya largo plazo, a fin de convertirla en una guerra de exterminio y al final de esta, haber acabado con cualquier forma de resistencia obrera y de izquierdas.

Las operaciones militares en el norte. El bombardeo de Gernika

En la campaña del norte de España, el ejército franquista decidió atacar la zona republicana para acabar con el suministro de materias primas, apoderarse de las minas y la siderurgia (armamento). En este punto de la guerra se vivieron los primeros grandes bombardeos de destrucción de la población. El primer gran bombardeo fue el de Gernika por parte de los aviones alemanes de la Legión Cóndor, al servicio de los rebeldes franquistas, que tuvo lugar el 26 de abril de 1937.

Por primera vez en la historia militar, una aglomeración de población civil fue completamente arrasada bajo un alud de bombas de fósforo. El número de muertos oscila según los cálculos que se han hecho a posteriori entre los 126 y 300 muertos y un número indeterminado de heridos, que podría situarse en los 900 heridos (Gernika tenía una población total de 7.000 habitantes). El objetivo claramente criminal de la operación no deja lugar a dudas. La indignación internacional fue inmensa. Trastornado por este asesinato en masa, el pintor español Pablo Picasso realizó durante las semanas siguientes la famosa pintura considerada como su obra maestra y una de las cimas de la pintura del siglo XX.

Pablo Picasso, El Guernica
El artista Pablo Picasso recibió el encargo de hacer un gran cuadro para exhibirlo en el Pabellón de España de la Exposición Universal de Parí de 1937. La obra que se mostró fue «El Guernica», en recuerdo de los bombardeos de la ciudad vasca.

A pesar de la dura resistencia de los mineros y los trabajadores, finalmente Asturias, País Vasco y Cantabria cayeron en manos bando fascista. Esta campaña se acabó el octubre de 1937. Algunas batallas de distracción que tuvieron lugar de forma simultánea se produjeron en el Frente de Aragón: Batalla de Belchite (agosto-septiembre 1937) y en Madrid: Batalla de Brunete (julio de 1937).

Poco a poco el bando fascista fue avanzando hacia el este de la península y también terminaron de ocupar toda la Andalucía con batallas muy violentas.

La campaña de 1938

El bando fascista decidió en el inicio de 1938 hacer una gran concentración de tropas en el extremo este del frente con el objetivo de alcanzar el mediterráneo, controlado por la República. Consiguieron llegar a Vinaròs y así el frente republicano quedó dividido:

En 1938 comenzaba a hacerse evidente que, sin ningún apoyo internacional, la República estaba perdida. En ese momento el gobierno de la República, muy necesitada de efectivos y suministros miliares, decidió concentrar todas sus fuerzas para hacer retroceder las tropas franquistas en la Batalla del Ebro.

La Batalla del Ebro

La operación militar en el Ebro duró tres meses. Inicialmente quien avanzó fue la República, pero el alargamiento de las operaciones bélicas jugó en contra y produjo un enorme agotamiento de sus efectivos.

Finalmente el mes de noviembre de 1938 los soldados de la República estaban agotados y empezó la retirada. A partir de este momento el avance franquista fue imparable. Pero, a pesar de saber que ya habían perdido, el ejército republicano siguió luchando para permitir la fuga de la mayor cantidad posible de exiliados hacia Francia.

El 16 de noviembre de 1938 fue la fecha de la derrota republicana en la Batalla del Ebro. Franco, que ya controlaba Lleida desde abril de 1938, había suspendido el Estatuto de Autonomía.

Las últimas campañas de 1939

Los últimos reductos de la República se encontraban concentrados en Cataluña y Madrid. En territorio catalán se encontraba el gobierno republicano y el presidente de la República. El ejército franquista fue avanzando mientras empezaba el exilio masivo de republicanos a través de los Pirineos. En febrero, el ejército franquista llegó a la frontera francesa. Francia, con muchas reticencias, no tuvo más opciones que abrir sus fronteras y hacer pasar todos los exiliados. Organizaron campos de refugiados por los republicanos españoles.

El 28 de marzo de 1939 cayó Madrid y Franco ya tenía todo el territorio ocupado. El último lugar ocupado fue Alicante, desde donde se organizó una gran fuga de exiliados por el mar.

Evolución política durante la Guerra civil española (1936-1939)

La zona franquista

a) Evolución en el poder

El bando fascista constituyó el 24 de julio de 1936 la Junta de Defensa Nacional, con capital en Burgos y presidida inicialmente por el general Cabanellas.

El 12 de septiembre la Junta de Defensa designó a Francisco Franco como comandante único del Ejército, «generalísimo de los ejércitos» y jefe del Estado. Se le proclamó como «Caudillo de España«. Franco pasaba a ser el máximo responsable del bando «nacional», con autoridad por encima de cualquier otro general y con poder absoluto.

El 1 de octubre el Boletín Oficial del Estado de los sublevados publicó un decreto firmado por Franco por el que se disolvía la anterior Junta de Defensa Nacional y se creaba la denominada Junta Técnica del Estado, como órgano asesor del mando único y de la Jefatura del Estado Mayor del Ejército, cuyas resoluciones necesitaban el visto bueno del general Franco como Jefe del Estado.

b) Francisco Franco «caudillo» de la «España Nacional«

c) El nuevo régimen («la Nueva España»)

La Nueva España era el régimen surgido del golpe de Estado de julio de 1936, llamado por sus protagonistas como «Glorioso Alzamiento Nacional» y que entre 1936 y 1939 dio lugar a una cruenta guerra civil llamada por los fascistas «Cruzada de Liberación Nacional«.

d) Soportes al nuevo régimen

e) La represión en la zona franquista

Durante el transcurso de la guerra civil, pero también en la posguerra, todas las personas que eran consideradas simpatizantes de los partidos políticos republicanos, de izquierdas, nacionalistas, así como afiliados de los sindicatos, sufrieron una dura represión y persecución. +

Apareció el término de «rojos« para identificarlos y también el de «separatistas», en referencia sobre todo a los nacionalistas vascos y catalanes. La represión fue terrible y era dirigida desde el poder.

En cuanto a los asesinatos de los señalados como «rojos», se utilizaban tres procedimientos:

Una vez acabada la guerra, la dictadura procedió a depurar todos los funcionarios públicos, en especial los maestros de las escuelas. A través de las depuraciones despedían a todo el personal considerado de izquierdas de cualquiera de los cuerpos de trabajo (médicos, profesores, funcionarios…).

El régimen de terror impuesto, basado en el miedo, hacía que se tenía que pedir permiso para todo. Era un Estado policial. Otro método de castigo hacia los republicanos fueron las expropiaciones de sus propiedades.

Se calcula que en la retaguardia fueron asesinadas cerca de 100.000 personas.

La zona republicana

a) Cronología: las elecciones de 1936 y los gobiernos del Frente Popular

b) Los conflictos dentro del bando republicano

Dentro del bando republicano había una gran diversidad de opiniones sobre cómo afrontar la guerra. A lo largo de la guerra se plantearon tres conflictos.

Julio de 1936: ¿mantener la legalidad republicana o ir a la revolución social?

La cuestión era: ¿se tiene que afrontar la guerra a través del gobierno establecido de la República o a través de la auto-organización (milicias)?

En Barcelona se impuso la opción de las milicias, por el gran peso que tenía el sindicato de la CNT. Los milicianos de la CNT creían que la única forma posible para combatir el fascismo era con la revolución obrera. Así la CNT y los partidos políticos de izquierdas como el PSUC o el POUM se integraron en el Comité Central de Milicias Antifascistas, el CCMA, que era la organización encargada de planificar el desarrollo del país en tiempos de guerra.

En Madrid el debate entre los partidarios de mantener la legalidad republicana y los partidarios de la revolución social también se produjo. De alguna manera el debate se cerró en septiembre de 1936 cuando se formó un gobierno de la República con ministros más a la izquierda, que integraba, además de Largo Caballero como Presidente, ministros comunistas, anarquistas y socialistas. Durante los meses de verano se produjeron actos violentos protagonizados por grupos de exaltados.

En Cataluña este mismo problema también se dio y finalmente el Presidente Lluís Companys decidió integrar en el Consejo Ejecutivo de la Generalitat a los milicianos.

Durante los primeros meses de la guerra en la zona republicana hubo una enorme represión hacia los sectores conservadores y de la Iglesia.

Mayo de 1937: ¿guerra o revolución?

En Barcelona se produjo una guerra en el interno del bando republicano en los conocidos como «Fets de Maig» (hechos de mayo) de 1937. Los republicanos, los socialistas y los comunistas defendían dejar de lado la revolución y dar prioridad a la guerra para poder enfrentarse al fascismo.

Por otro lado, estaban los que defendían el mantenimiento de la revolución social para vencer el fascismo, ya que primero tenían que liquidar el capitalismo. Estos eran la CNT y el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), que eran anti estalinistas y por tan contrarios a los comunistas oficiales. El problema se concretó en el armamento, que era bastante escaso. Unos defendían enviar todo el armamento en el frente y los otros mantenerlo en Barcelona.

En Barcelona los enfrentamientos entre los anarquistas y los comunistas empezó cuando el presidente Companys se enteró de que había un cargamento de armas escondido en el local de la CNT de Barcelona. Los Mossos, la Guardia de Asalto y otras personas rodearon el edificio de la CNT y se inició una gran matanza. En todo Barcelona se mató estos días más de 1.000 personas.

El nuevo Ejército Popular de la República

En Madrid los comunistas y los socialistas empezaban a pensar que no iban a poder derrotar nunca a los franquistas con gente que no quería obedecer las órdenes que se daban desde los mandos militares. Así se acordó la disolución de las milicias y se creó el Ejército Popular de la República, un intento de creación de un ejército regular para combatir las fuerzas fascistas.

En Madrid se impuso la línea socialista (seguir con la guerra). Se produjo un cambio de gobierno y el presidente pasó a ser Juan Negrín. La CNT dejó de participar en la lucha y quedó muy deshecha. Además, el gobierno disolvió el partido político del POUM y su líder, Andreu Nin fue asesinado por agentes secretos de Stalin en Madrid.

El nuevo Presidente del Gobierno, Juan Negrín (mayo 1937 – marzo 1939) era partidario del fortalecimiento del poder del Estado para afrontar con garantías la guerra. Negrín compartía muchas de las tesis comunistas y dejó fuera del Gobierno a los anarquistas, que le acusaron de contrarrevolucionario. Su acción de gobierno se resume en un lema: «primero la guerra, luego la revolución«.

A partir de octubre de 1937 el Gobierno republicano se instaló en Barcelona. Este hecho propició el fin de la experiencia revolucionaria catalana, ahora ahogada por el fortalecimiento de la autoridad del Estado, que recuperó el control sobre el orden público y asumió, de nuevo, las responsabilidades de la Administración de Justicia, al tiempo que consolidó el Ejército bajo un mando único.

El agotamiento, la falta de expectativas de cambio y la marcha negativa de la guerra, se apoderaron de la retaguardia republicana. El Pacto de Múnich (8 de septiembre 1938), firmado por Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia, era la continuación del Acuerdo de No-intervención y representaba de hecho, el certificado de defunción de la República, que a partir de este momento quedaba totalmente desamparada.

Último conflicto en el bando republicano: ¿resistencia o rendición? (febrero – marzo 1939)

Entre los republicanos había dos posiciones:

En marzo de 1939 el ejército de la República decidió iniciar las negociaciones con Franco. Pero este golpe de estado (dirigido por el general Casado) que desalojó del poder al presidente Negrín no sirvió de nada, ya que Franco no estuvo dispuesto a aceptar ningún tipo de negociación.

El Presidente de la República, Manuel Azaña, presentó su dimisión y se exilió en Francia. La guerra prácticamente estaba terminada y con ella, la República.

La guerra civil en Cataluña

El Golpe de Estado

El golpe de estado del 18 de julio de 1936 fracasó en Cataluña y la región se mantuvo en la zona leal a la República. La Guerra Civil para Cataluña significaba, entre otras cosas, el mantenimiento de su autogobierno. Los acontecimientos del verano de 1936 despertaron un gran entusiasmo entre las clases populares, por la esperanza que despertaban algunas de las medidas auténticamente revolucionarias que se introdujeron en aquellos momentos.

La madrugada del domingo del 18 al 19 de julio de 1936 se hizo interminable. Los periódicos informaban que el día 17 había habido movimientos de tropas en Marruecos. Posteriormente, esta información se amplió con las noticias que llegaban de diferentes lugares de la Península, ya en el día 18. Los responsables del orden público de la Generalitat tenían conocimiento, unos días antes, de los preparativos de los militares facciosos de Barcelona, y para impedir la convergencia de las diferentes columnas sobre el centro de la ciudad, habían previsto una plan de contención por las mismas calles de la ciudad.

La revolución social

El movimiento insurgente, que se había extendido en todos los cuarteles del Ejército en Barcelona, no contaba con el apoyo de la Guardia de Asalto ni de la Guardia Nacional Republicana. El control de Barcelona resultaba básico para el desarrollo posterior del conflicto en Cataluña, ya que el éxito o fracaso de la operación en la capital marcaría el futuro de la revuelta en el resto del país.

Los líderes del sindicato anarquista CNT-FAI se entrevistaron con el presidente Companys esa misma noche para pedirle armas para repartir entre sus afiliados. La negativa de Companys no impidió el asalto de un barco que transportaba armamento.

La salida de los soldados de los cuarteles al amanecer, fue denunciada por el sonido de las sirenas de los barcos y de las fábricas, siguiendo las instrucciones del Comité de Defensa de la CNT. La exaltación de los grupos obreros armados consiguió detener el avance de los militares por las calles.

El 20 de julio los anarquistas asaltaron el Cuartel de Sant Andreu y se apoderaron de todas las armas. Esa misma tarde se produjo el final del intento rebelde en Cataluña: el general Goded se rindió poco después de llegar a Barcelona para dirigir a rebelión en Cataluña.

La organización de la Cataluña en guerra: ¿Guerra o revolución social?

El nuevo orden revolucionario se constituyó al margen del Gobierno republicano y actuó en contra. En Cataluña el poder estaba atomizado: los ayuntamientos y las fuerzas de orden habían sido reemplazados por los comités de obreros.

Pocos días después de haberse iniciado el conflicto, la CNT-FAI decidió canalizar su acción a través del Comité Central de milicias Antifascistas CCMA , creado el 21 de julio. Funcionaba como plataforma unitaria de todas las fuerzas, ya que, a pesar de su hegemonía, los anarquistas eran conscientes de que la construcción de un nuevo orden revolucionario necesitaba la colaboración de todos los sectores antifascistas. Se disolvió el 27 de septiembre de 1936.

La tarea del CCMA era consolidar la organización social, política y económica de la revolución en Barcelona y Cataluña y preparar las milicias populares para enviarlas al Frente de Aragón. Durante los meses de julio, agosto y septiembre se produjo en la calle varios hechos de carácter revolucionario:

El 27 de septiembre se disolvió la CCMA, un día después de la entrada de tres consejeros anarquistas al Consejo de la Generalitat, institución que recuperó todas sus competencias.

A partir de septiembre de 1936 la Generalitat volvió a dictar leyes totalmente revolucionarias, como los decretos de colectivizaciones.

Decreto de Colectivizaciones

En octubre de 1936 se inició el Plan Tarradellas (conjunto de decretos de la Consejería de Economía) según el cual las grandes empresas pasaban a ser propiedad de los comités de empresa.

Las Jornadas de mayo de 1937

Los acontecimientos que se vivieron en el mes de mayo de 1937 en Cataluña se han interpretado como una guerra civil interna en el bando republicano, entre las diferentes formas de entender el conflicto bélico.

Por un lado encontramos los revolucionarios de la CNT y el POUM y por otro los republicanos y socialistas, del PSUC, ERC y UGT.

El conflicto surgió de la necesidad de obtener armas para enviarlas al frente. Los revolucionarios querían las armas para defender la retaguardia a ciudad, y en cambio los republicanos las querían para ir a luchar contra los franquistas en el frente de batalla. Al final acabó en un baño de sangre.

La CNT fue excluida de la Generalitat y el POUM ilegalizado. Su líder, Andreu Nin, fue asesinado en prisión por agentes estalinistas. En este momento en Madrid se decidió crear el Ejército popular de la República y se disolvieron todas las milicias.

La Batalla del Ebro

La Batalla del Ebro fue la confrontación bélica más importante de la Guerra Civil española. Se suele dividir en tres etapas:

Las tropas de Franco llegaron a Vinaròs y consiguieron dividir en dos la zona republicana. Era un golpe muy duro para la República.

El ejército de la República consiguió hacer retroceder hasta la otra orilla del río a las tropas franquistas

Contraofensiva definitiva de Franco. Los franquistas volvieron a cruzar el río y entraron en Gandesa. En noviembre el ejército republicano inició la retirada.

La ocupación de Cataluña (diciembre 1938 – enero 1939)

A partir de noviembre de 1938 los catalanes comenzaron la huida hacia Francia. Gran parte de la población vio con miedo la llegada de las tropas franquistas y optaron por el exilio. Se calcula que unas 500.000 personas marcharon de Cataluña, de estas 200.000 regresaron después de la guerra.

El 26 de enero de 1939 las tropas franquistas entraron en Barcelona, recordado por los franquistas como el «día de la liberación de Barcelona». El 6 de febrero llegaron hasta la frontera con Francia. Toda Cataluña estaba ocupada. La guerra había terminado.

Balance y consecuencias de la Guerra Civil española

Las causas de la derrota republicana

Balance de la guerra

La Guerra Civil española supuso en cifras globales 1 millón de muertes. El número de muertos en la guerra estrictamente fueron entre 700.000 y 800.000.

Consecuencias


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