Introducción a la Historia Moderna de Europa

La caída de Constantinopla y el descubrimiento de América son dos de los eventos principales que sirven para delimitar el inicio de la Edad Moderna en Europa.
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| 03/01/2020 | Última actualización:


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La caída de Constantinopla (1453) y el descubrimiento de América (1492) son dos de los sucesos principales que sirven a la historiografía clásica para delimitar el inicio de la Historia Moderna en Europa. A su vez, la Revolución Francesa de 1789 fue el hecho que puso fin a este periodo. Entre estos importantes acontecimientos se sucedieron tres siglos que donde la antigua estructura política, social y económica de la etapa medieval fue evolucionando hacia un modelo de sociedad más abierta y dinámica. Una sociedad en crecimiento que llevó a cabo metas extraordinarias para la humanidad. Fueron los siglos del Humanismo, el Renacimiento, el racionalismo y el Barroco, de la Revolución científica y la Reforma Protestante, de las guerras modernas y de la consolidación de las monarquías absolutas.

La crisis bajo medieval y el nacimiento del mundo moderno

La historia de la Edad Moderna representa un periodo relativamente corto en comparación con otras épocas históricas. Comprende los siglos XVI, XVII y XVIII. Fue un tiempo de relativa estabilidad para la inmensa parte de la población, a pesar de los importantes cambios en la política, la economía o las ciencias que se sucedieron. La población campesina continuaba teniendo una corta esperanza de vida y había grandes problemas de abastecimiento de alimentos.

La escuela historiográfica marxista y de los “Annales” puso de relieve que durante toda la Edad Moderna el modo de producción feudal no se puso en cuestión, si bien había diferencias entre los diversos territorios de Europa, sobretodo entre la zona occidental y la oriental.

Pero es cierto que entre la Europa del 1300 y la del 1500 se aprecian importantes diferencias. Estaba en marcha una lenta transición del feudalismo de época medieval hacia un capitalismo temprano. Sin olvidar la gran expansión colonial europea a prácticamente todos los continentes del planeta. En cuanto a la cultura y su difusión, la Reforma Protestante y la invención de la imprenta marcaron un hito muy importante.

El concepto del “mundo moderno”

Los intelectuales humanistas y los reformistas defendían en el siglo XVI la idea del “cambio” respecto al pasado europeo medieval. Fueron ellos los que inventaron el concepto de “mundo moderno”. Pero no fue hasta el siglo XIX, en pleno Romanticismo, que el historiador suizo Jacob Burckhardt creó la formulación clásica de lo que fue el Renacimiento en la obra “La cultura del renacimiento en Italia (1860)”. Sus tesis sobre el Renacimiento como movimiento cultural y de renovación destacan del período:

Mapamundi de época moderna
Mapamundi de época moderna

Pero estas tesis de Jacob Burckhardt fueron muy discutidas por la historiografía. Algunos historiadores aseguran que los humanistas no eran modernos porque atacaban los nuevos estilos literarios en lengua vulgar y pretendían recuperar las estructuras políticas y militares de la época clásica, entre otros aspectos.

En realidad, durante el Renacimiento, más que de innovación hay que hablar de restauración de una época antigua mitificada. Los reformistas no querían un hombre nuevo sino recuperar las profecías del Antiguo Testamento. Los revolucionarios de la época invocaban las gestas del pasado y los monarcas pretendían la restauración del orden.

La edad Moderna está caracterizada por la noción euro-céntrica del mundo. Todo giraba en torno Europa.

Los precedentes: la crisis bajo medieval

La peste negra que llegó a Europa entre los años 1348-1350 provocó un descalabro demográfico de primer orden. Se convirtió en el principal agente de una gran fractura demográfica histórica. Los índices demográficos europeos no se recuperaron hasta el siglo XVI:

En cuanto a los aspectos económicos, el inicio de la Edad Moderna está caracterizada por la crisis provocada por la transición del feudalismo hacia un nuevo sistema económico todavía muy poco definido y desarrollado, el capitalismo. En Europa fueron muy frecuentes durante todo el periodo las crisis de recursos que provocaron episodios de hambre. La producción agraria sufrió un retroceso y el descenso del consumo provocó una caída de precios que afectó sobre todo a los agricultores.

La transición entre la Europa medieval y la moderna también estuvo protagonizada por los combates entre la nobleza (caballería) y la monarquía (ejército). También entre los campesinos y los señores. En Francia se dieron las “jacqueries” contra la miseria y la guerra.

Los flagenlantes
Los flagenlantes

Durante el período final medieval hubo movimientos de gran intensidad espiritual, como los flagelantes de 1349. El descalabro causado por la peste negra provocó entre la población sentimientos de provisionalidad que llevaron a la relajación de las costumbres. Por toda Europa se vivieron estallidos irracionalidades como los asaltos contra las comunidades judías.

La ebullición religiosa llevó a movimientos que prefiguraban la Reforma protestante, como los místicos flamencos y al hundimiento del prestigio del papado: Cisma de Aviñón (1378-1417).

La evolución de la población

Durante el período moderno la tendencia demográfica fue de crecimiento sostenido:

Se suele decir que antes de 1800 en Europa existía aún el “régimen demográfico antiguo“, que se caracteriza por:

¿Por cuales factores estaba condicionado el crecimiento poblacional durante la Edad Moderna? Faltaban recursos que asegurasen la supervivencia básica de la población. Los recursos agrarios eran limitados y carecían de las mínimas condiciones sanitarias.

Hay dos momentos históricos durante los cuales se produjo una expansión demográfica

Los datos del siglo XVI son relativamente fiables y aseguran que había unos 100 millones de europeos. Entre el 1500 y el 1600 la población aumentó entre un 25% y un 30%. Pero había importantes desigualdades entre territorios: Flandes e Inglaterra fueron los territorios que más aumentaron su población.

Durante la edad moderna las ciudades se convirtieron en importantes núcleos de población. Sevilla y Amberes eran importantes puertos comerciales. Nápoles era la ciudad más poblada en el siglo XVI.

Pero en el siglo XVII empezó un nuevo siglo de crisis demográfica. Los historiadores tenemos muchos problemas para determinar con fiabilidad los datos demográficos, porque las fuentes existentes son poco fiables, entre otros motivos porque:

En Castilla existen las “relaciones topográficas” de Felipe II. Y en Cataluña tenemos los “fogatges de Cortes Catalanas” que contabilizan las cabezas de familia. A nivel eclesiástico, a finales del siglo XVI ya encontramos libros donde se hacía un control de los feligreses. A partir del Concilio de Trento se generalizó el uso de estos controles. Era obligatorio llevar control de los feligreses en el “libro sacramental”.

Las variables de la evolución demográfica: tasa de natalidad, mortalidad y tasa de crecimiento natural

Durante el “régimen demográfico antiguo” la tasa de natalidad era elevada, del 40% (3 veces superior a la actual). Era así por una mera supervivencia de la especie. Pero el índice de mortalidad también era muy elevado, especialmente la infantil. Mecanismos habituales de control: alargamiento de la lactancia materna. Retraso de la edad para contraer matrimonio.

Mecanismos más extremos: hijos ilegítimos fuera del matrimonio. Núcleos familiares en situaciones económicamente penosas, abandonan los bebés. Aborto e infanticidio.

En cuanto a la natalidad, durante la Edad Moderna era habitual la práctica del matrimonio tardío. Velocidad en la creación de núcleos familiares. Las mujeres se casaban entre los 23 y los 25 años. Sistema matrimonial que generaban parejas autónomas de escasa diferencia de edad.

Al final de este periodo, el 1800, el predominio demográfico era europeo, cuando en el siglo XII no era así. ¿Cuál era el sistema matrimonial occidental?

Y en cambio, el sistema matrimonial oriental era:

En general, en las familias humildes el matrimonio se retrasaba en busca de seguridad económica. Lo habitual era casar a los 24/27 años a las mujeres y a los 27/30 los hombres, con oscilaciones en función de la coyuntura económica.

La conjunción del matrimonio tardío y el celibato daba como resultado una natalidad reducida. El 1500 las grandes civilizaciones orientales (en Oriente Medio, la India y China) estaban por delante de Europa en nivel demográfico, pero en 1800 el panorama cambió por completo. ¿Por qué?

Una sociedad acosada por la muerte

En el depósito de la población, la mortalidad constituye el flujo de salida permanente en el antiguo régimen demográfico, la tasa de mortalidad se situaba en el 30 por mil (3 veces la actual) en los años “normales” la presencia de la muerte, marcaba el universo mental de los Europeos, las pinturas del Juicio final y la Divina comedia como ejemplos.

Para el siglo XVI la historiografía fija la esperanza de vida al nacer de unos 25/35 años. ¿Existían diferencias sociales? Los agricultores catalanes de 1602 legaban su propiedad inmueble y el resto de su herencia al hijo mayor el día de su boda, porque se consideraban viejos ya con una edad más de 40 años.

Felipe II de España, vio morir a 17 personas de entre su entorno familiar directo. ¿Como condicionaba la omnipresencia de la muerte las relaciones entre padres e hijos?

Causas de la elevada mortalidad

Podemos repasarlas siguiendo el curso vital de un individuo, una carrera de obstáculos.

Durante el parto y el primer mes de vida:

Una mortalidad infantil de proporciones enormes. Durante el parto el riesgo era doble. 1/10 mujeres moría en alguna de las fases del parto (hemorragia inmediata o fiebres posparto). Durante el primer mes de vida, se producía el 50% de las muertes infantiles por la falta total de higiene (asepsia poco valorada hasta el descubrimiento de las infecciones microbianas en el S. XIX). Como consecuencia, entre ¼ en Francia y 1/5 en Inglaterra de los niños no llegaban al primer año.

Del primer mes a la pubertad:

Casi la mitad de los europeos no llegaba a los 15 años. La falta de higiene: creencias sobre el cuidado de los niños equivocadas. Cuidados del médico de Corte al Delfín y futuro Luis XIII de Francia: los dos meses, friegas en la frente con agua tibia, a los siete años, baño de cuerpo entero. La lactancia mercenario: actividad considerada solo propia de los pobres (incomodidad, consideraciones estéticas, creencias médicas y teológicas). Provoca mortalidad un 50% superiores a las normales.

Llegados a la juventud:

Una vez llegados a los 20 años, los europeos del siglo XVI ampliaban su esperanza de vida.

La falta de higiene:

Hablamos de un mundo muy sucio, especialmente en las ciudades, con un hedor insoportable, falta de alcantarillado y con excrementos animales partes. Las enfermedades infecciosas que se podían desarrollar eran : peste, tifus, viruela, tuberculosis y disentería. Son las llamadas enfermedades de invierno, gente y ropa amontonada y sin lavar, llena de pulgas y piojos, vectores de infecciones.

El hambre, diferencias entre pobres y ricos. En Inglaterra, un aumento del precio del cereales en 1549 del 84% que en 1556 llegó al 24% puso muchos habitantes al límite de la subsistencia. Grandes propietarios y acaparadores hicieron su agosto. Inanición relativamente rara; predisposición a la enfermedad.

Las existencias alimentarias estaban condicionadas por el tiempo atmosférico pero también por muchos factores humanos, tales como:

Amplias zonas de Europa eran deficitarias y requerían de importaciones de graneros continentales: Sicilia, Polonia o Ucrania

La relación entre nivel de alimentación y mortalidad es real, pero sometida a contradicciones. A menudo las malas cosechas eran consecuencia de situaciones climáticas extremas que debilitan los organismos: hambre e infecciones (parasitarias, respiratorias) se refuerzan mutuamente. La ausencia de los alimentos habituales lleva a la sustitución.

La guerra no causaba una mortalidad directa pero si la extensión de las infecciones a su paso que provocaban un agravamiento de la mortalidad y retraso de la fecundidad.

La mortalidad extraordinaria

Las grandes epidemias eran el causante de episodios de mortalidad extraordinaria. La más importante de las enfermedades infecciosas en el siglo XVI fue, de nuevo, la peste: El único remedio: huir, marchar el primero, ir bien lejos y volver al último. Solo se lo podían permitir los ricos nobles y burgueses que huían al campo; desbandada institucional en las ciudades: el ejemplo de la corte inglesa en 1563.

La mortalidad acentuaba las contradicciones sociales, muchas epidemias estallaban en los barrios más pobres de las ciudades. La lucha institucional contra la enfermedad:

En Italia, las juntas de sanidad nacieron durante la Peste Negra y se institucionalizaron: Milán (la mitad del XV), Venecia (1486) y Florencia (1527), su acción permanente simbolizaba el paso del parche a la acción preventiva. Muchas de las medidas manifiestan el retrato médico del momento, hoy distinguimos enfermedades infecciosas (a través de vectores, tales como piojos, pulgas o mosquitos) y contagiosas (sífilis, pestes, neumónica, gripe) entonces se desconocía por completo el papel de virus y bacterias.

¿A quien se atribuye la responsabilidad del mal?

A la corrupción e infección del aire que degeneraba en “miasmas” venenosas, pegajosas que atacaban por inhalación o contacto. El origen de esta corrupción podía ser desde una nefasta conjunción astral a exhalaciones procedentes de cosas o cuerpos (asociación con el mal olor). El desconocimiento de los mecanismos de contagio invalida y hacía contraproducente muchas de las medidas adoptadas: matanza de perros y gatos.

La transmisión y el impacto de la peste:

Causas de la peste bubónica: infección del bacilo Yersinia Pestis a través de la pulga de la rata como vector (una vez muerta aquella pasa al hombre). Peste neumónica: se puede contagiar más virulenta pero más habitual. Una vez llegado al organismo el Yersinia Pestis provoca la aparición de hemorragias y pústulas (bibes) por penetración cutánea. Tras una incubación de 6/7 días mata a un 50% de los afectados (algunos autores elevan a 70-80%).

En las ciudades entre un 30-40% moría en pocos meses. En el campo el índice era muy similar, aunque algunas partes escapaban.

Las grandes epidemias

Muchas ciudades pierden entre un 30/50% de la población. Tolosa, Florencia o Arrás. Zúrich pasó de 17.000 habitantes en el 1348 a 4000 en 1468. La peste llegó después de un largo periodo de carencias alimentarias provocadas quizá por un pequeño cambio climático frío.

Desde entonces la peste aparece regularmente unas 10/15 veces por siglo en intervalos pero que alargándose en el siglo XVI. Destacan los contagios de 1522, 1564, 1580, 1.586 y 1599. Desaparece completamente de Europa después de la gran peste de Marsella de 1719 a 1720.

La peste encontrará sus continuadores en la tuberculosis y el cólera: no hay que olvidar, además, que todas las otras enfermedades epidémicas (gripe, tifus, fiebres tifoideas y viruela), quizás sumaron tantos o más muertos durante el S.XVI: gripe inglesas de 1557 y 1559, 10% de mortalidad.

¿Por qué desapareció repentinamente la peste?

Doble proceso de adaptación a largo plazo: humanos más resistentes y desarrollo de un bacilo más inocuo (Yersimia pseudotuberculosis). Teoría de MacNeil: los grupos humanos acaban adaptándose a las enfermedades epidémicas (inmunización) Ahora bien, en cuanto se ponen en contacto con otros humanos no adaptados el contagio es muy virulento.


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