Imperialismo y expansión colonial en el siglo XIX

El imperialismo fue un fenómeno principalmente europeo protagonizado por Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Rusia e Italia pero también tuvieron un papel destacado los Estados Unidos de América y Japón.
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| 19/06/2019 | Última actualización:


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La era del Imperialismo fue un fenómeno histórico que se produjo entre los siglos XIX y XX (1870-1914) que tuvo como protagonistas principales a los países europeos, de mayor a menor importancia: Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Rusia, Portugal, España e Italia. La política imperialista se centró en la conquista y dominación de amplios territorios sobre todo en África, Asia y Oceanía. También existieron potencias imperialistas fuera del continente europeo, como fueron los Estados Unidos de América y Japón.

Imperialismo y colonialismo: ¿continuidad o cambio?

El imperialismo de la época contemporánea fue un proceso histórico que se originó en la década de los años 1870 cuando buena parte de los países europeos, además de Estados Unidos y Japón, iniciaron una carrera de conquista y control de amplios territorios como consecuencia de la coyuntura económica de recesión de ese momento y con el pretexto de extender la cultura del hombre blanco en todo el planeta (racismo).

El Imperialismo mundial en 1898.
El Imperialismo mundial en 1898. Fuente: Wikipedia.org

El debate historiográfico alrededor del colonialismo durante el siglo XIX planteaba este fenómeno de dos formas muy diferentes: como una continuidad de la anterior fase de conquista (las colonias americanas de España, Portugal, Inglaterra y Francia) y como un fenómeno totalmente nuevo.

Las causas del imperialismo

Para encontrar el origen del imperialismo hay que distinguir entre sus causas, los factores, los instrumentos y la coyuntura económica.

Causas económicas, políticas y culturales

Entre las causas económicas del imperialismo hay que destacar el interés de los capitalistas de la época por invertir los capitales en el exterior.

Otro de los motivos económicos necesarios para entender este proceso era la necesidad de apropiarse de los recursos naturales que se encontraban fuera de Europa mediante relaciones de explotación laboral de la mano de obra implicada (a menudo se recurría a la esclavitud).

Y por último, el establecimiento de colonias favorecía los intercambios comerciales de la metrópoli con los territorios coloniales ocupados (se les forzaba a comprar los productos de la metrópoli en unos tiempos donde predominaban los mercados proteccionistas).

La interpretación del imperialismo siempre suele ser de carácter económico. El economista inglés John A. Hobson escribió en 1902 la obra «Estudio del imperialismo» donde afirmó que el excedente ocioso del capital fue la causa del imperialismo. Defendía la teoría del subconsumo de Gran Bretaña y por tanto, la búsqueda de nuevos territorios para hacer aumentar el consumo de sus productos.

El imperialismo tenía una clara causa económica. Con Hobson arrancaba la teoría marxista del imperialismo. Fueron representantes de esta corriente: Otto Bauer, Rudolf Hilferding, Rosa Luxemburgo, Karl Kaustsky, Nikolai Bukjarin y Lenin.

Lenin escribió en 1917 la obra «El imperialismo, fase superior del capitalismo», donde afirmaba que el imperialismo y el colonialismo eran manifestaciones lógicas de una nueva fase del capitalismo, o sea, el capitalismo de carácter monopolista y financiero. Para Lenin, el capitalismo monopolista financiero llevaba al imperialismo y este era el que había llevado a la primera guerra mundial. Por tanto, según Lenin el capitalismo era la causa de la primera guerra mundial.

Como causas políticas del imperialismo existen de dos tipos: externas e internas. En clave externa cabe destacar la búsqueda de zonas militarmente estratégicas y la posesión de áreas de influencia política. Por causas políticas internas, hay razones de prestigio nacional y de cohesión interna.

También hay causas ideológicas y culturales. El patriotismo conservador, profundamente racista, formó el marco mental e ideológico del imperialismo. Gran papel en este sentido de los descubridores, las sociedades geográficas… En el fondo estaba la creencia de la superioridad del hombre blanco y de su cultura respecto de las otras. Todo esto argumentado de forma, supuestamente, científica. El diplomático francés Joseph Arthur de Gobineau escribió en 1853-1856 «Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas».

Otros factores del imperialismo

Entre los otros factores que explican el auge del imperialismo se encuentra el crecimiento demográfico europeo del siglo XIX. Una parte del excedente de población se vio obligada a emigrar. Fue un factor de estimulación del imperialismo.

Avances tecnológicos

La tecnología permitió emprender nuevas exploraciones y ocupaciones de territorio en lugares remotos del planeta.

Coyuntura económica

La depresión económica, el proteccionismo y la salvaguardia de bolsas de riqueza potenciaron el imperialismo.

La expansión colonial en África

África antes del imperialismo

África era a principios del siglo XIX un continente casi desconocido para los europeos. Desde el siglo XV se habían hecho algunas incursiones en África, sobretodo por parte de los portugueses, pero siempre en zonas costeras. En los siglos XVII y XVIII los holandeses y franceses comenzaron a ir a las costas de África para explotar sus recursos: oro, marfil, minerales y esclavos. Pero nunca llegaron a penetrar en el interior.

Africa
Mapa del continente africano antes de la presencia masiva de los europeos

Los primeros enclaves europeos estaban en la Costa del Oro (actual Ghana), Senegal y Costa de Marfil. En el siglo XVIII la esclavitud era el gran negocio de los europeos. El tráfico de esclavos era el elemento económico más importante de África. Este «comercio» lo potenciaron ingleses y holandeses. También participaban catalanes.

Esquema del comercio triangular británico
Esquema del comercio triangular británico

Sin el comercio de esclavos no hubiera existido el comercio triangular británico, base de la formación de capital para hacer la industrialización. El comercio de esclavos marcó absolutamente la historia del continente africano:

El tráfico de esclavos desapareció, teóricamente, con el Congreso de Viena de 1815. Gran Bretaña prohibió el tráfico de esclavos a su Imperio en 1807.

Fue a partir de la segunda mitad del siglo XIX cuando se iniciaron las exploraciones hacia el interior de África. La colonización de África fue precedida de todos los viajes de exploración de las sociedades geográficas. África causaba gran admiración.

La expansión y la acción colonial europea en África comportó la exportación de las estructuras económicas y políticas europeas y la eliminación de las estructuras propias de las poblaciones africanas, con su práctica desaparición. Siempre se consideraba el indígena como una especie de niño al que se le tenía que humanizar. Los europeos se veían como seres superiores.

El reparto de África

El continente africano fue troceado y repartido entre los países europeos
El continente africano fue troceado y repartido entre los europeos durante la segunda mitad del siglo XIX.

Las rivalidades entre europeos y africanos hicieron posible la rápida ocupación del continente. Se hizo por etapas:

Primera etapa en la colonización de África

Segunda etapa: África interior

A partir de ahí se entró en el África interior a través de los ríos, básicamente cuatro: Nilo, Níger, Congo y Zambezi. Al remontar los ríos quedaba descubierto todo el interior africano.

Los grandes descubridores de la época fueron los ingleses David Livingstone y Henry Morton Stanley.

La colonización de África fue una carrera por las rivalidades entre los estados europeos que se resolvió por la vía diplomática. La gran cuestión era como repartirse el continente. Aquello se resolvió en el Congreso de Berlín celebrado entre los años 1884 y 1885. Se tenían que establecer los criterios de reparto del territorio.

En el Congreso de Berlín se estableció que los territorios africanos serían propiedad de quienes los ocuparan realmente, que era la tesis defendida de los países más potentes. Los derechos históricos no contaban.

Las grandes potencias eran Francia, Gran Bretaña y el rey Belga. Portugal era una potencia menor. Del reparto territorial de África quedaron al margen Liberia y Abisinia (actual Etiopía), que pudieron mantener una cierta independencia.

La gran preocupación de las potencias ocupantes era buscar los ejes de comunicación entre el norte y el sur y el este a oeste, que debían servir para hacer pasillos estratégicos. Por ello se crearon sobre el papel el pasillo francés este-oeste, el pasillo inglés norte-sur y el pasillo portugués. De los tres, el único pasillo que se realizó fue el inglés.

La construcción de estos ejes provocó rivalidades y enfrentamientos entre las potencias europeas. El conflicto más importante fue entre Inglaterra y Francia cuando se encontró el eje ferroviario francés con el eje ferroviario inglés en Sudán. Los ingleses lucharon contra los indígenas y los franceses contra los ingleses en lo que se conoce como Incidente de Fashoda, choque producido los años 1898 a 1899. Francia se retirará del Sudán y pasará a dominación inglesa.

Caza de búfalos en África central
Caza de búfalos en África central

En África del Sur, estaba ya establecido un viejo colonizador, los bóeres (holandeses). Estos fueron empujados hacia el interior por los británicos. Los ingleses encuentran allí recursos minerales muy importantes. La Guerra de los Bóeres tuvo lugar entre los años 1899 y 1920. Esta guerra acabó configurando la Unión Sudafricana.

Asia entre el imperialismo y la modernización

El subcontinente indio

India era la «joya de la Corona» del Imperio Británico. La dominación británica marcó la historia del subcontinente. La India era muy importante para los ingleses porque les permitió establecer un puente de comunicación con Asia. Era un eje estratégico desde siglos atrás. En el siglo XVIII la Compañía Británica de las Indias Orientales controlaba casi todo el territorio indio. Y en el siglo XIX todo el territorio ya estaba bajo dominación inglesa. India era un país con unas estructuras de poder muy complejas en el siglo XIX.

Mapa de India bajo la dominación británica (Raj Británico), entre los años 1858 y 1947.

Entre los años 1857 y 1858 se produjo la rebelión de los cipayos contra la dominación británica. Los cipayos eran los soldados indígenas que estaban enrolados en el ejército británico. A partir de este momento el mismo gobierno británico pasó a controlar la India administrativamente. Se inició un proceso muy acelerado para convertir la India en el mito del colonialismo británico.

En 1877 la reina Victoria fue coronada emperatriz de India.

La administración británica cambió la India:

Hacia finales del siglo XIX surgieron algunos grupos nacionalistas indios que empiezan a pedir la independencia. El más importante era el Congreso Nacional Indio, donde se aglutinaba todo el movimiento nacionalista indio, que posteriormente se dividirá entre los hindúes en el Congreso Nacional Indio y los musulmanes a la Liga Musulmana (1906). Al cabo de 50 años se produjo la división de India y Pakistán. Buena parte de los conflictos del siglo XX entre indios y paquistaníes tienen su origen en la época de dominación británica.

El último virrey de India británico fue Lord Mountbatten.

La Península Indochina y la presencia francesa en el sureste de Asia

Este era un territorio de dominación francesa. Desde los años 1858-1860 Francia poseía la Cochinchina, Vietnam, Camboya y Laos (todo alrededor del río Mekong). Los ingleses ocuparon Birmania y luego Malasia y Singapur.

Mapa de la colonización europea en el sudeste asiático en el siglo XIX
Mapa de la colonización europea en el sudeste asiático en el siglo XIX.

En medio quedaba el Reino de Siam (Tailandia) que quedó como una zona neutral entre los años de 1895 y 1896. Y en Indonesia, las muchas islas que conforman el país eran controladas por los Países Bajos.

China

China era un Imperio milenario, inmenso, con una cierta diversificación pero con una identidad cultural. Desde el 1644 estaba gobernada por una dinastía manchú, los Qing con una historia compulsa.

Estructuras terriblemente tradicionales

China en el siglo XIX da alguna pista sobre cómo seria la historia posterior. Estaba llena de contradicciones internas. China se movía entre la realidad política y económica, pero con unas estructuras muy tradicionales tanto a escala local como imperial. Ingleses, franceses y rusos se movían por China ya durante el siglo XIX. China no era un país económicamente atrasado.

La estructura de la propiedad era de tipo feudal. Dedicada a la agricultura y el cultivo del algodón. Era un país con mucha tradición comercial y artesanal y una tradición manufacturera muy grande. El puerto de Shanghái tenía más cantidad de intercambios que el de Londres.

Poderes coloniales extranjeros en China durante el siglo XIX
Poderes coloniales extranjeros en China durante el siglo XIX.

¿Por qué China, a pesar de tener una intensa actividad económica, no desarrolló su economía? ¿Por qué no terminó como Japón? El argumento típico de los revolucionarios explica que el crecimiento de China no fue posible por culpa del imperialismo europeo.

Pero la realidad es que en China siempre hubo una cierta desproporción entre el crecimiento demográfico y el crecimiento agrícola. La sobre producción de mano de obra llevaba a la recesión tecnológica. El capital que se generaba muy a menudo era sustraído por el Imperio o destinado a cuestiones vinculadas al lujo, poco productivas. El Imperio chino era una administración muy grande, lujosa. El régimen imperial era fijo, inmóvil y muy tradicional.

Las contradicciones internas marcaron la historia de China. Los conflictos entre la sociedad campesina y la sociedad acomodada eran constantes.

Revoluciones y guerras chinas

Movimiento Taiping 1851-1864

El movimiento de la revuelta Taiping estaba integrado por campesinos, con un mensaje místico y colectivista. El ejército imperial manchú acabó con la revuelta. Es normal que fuera en China donde se hiciera la primera revolución de carácter campesina.

Guerras del Opio: 1839-1842 y 1856-1860

Guerra entre China e Inglaterra. El opio era una droga tradicional oriental. Inglaterra la comercializaba en China, hasta que un día el emperador prohibió el comercio, porque todo el mundo iba drogado. Había momentos en que la administración quedaba absolutamente paralizada. Inglaterra se lo tomó como una agresión china.

El resultado de estas guerras fue la firma de los Tratados de Nanjing y de Tianjin, por el que Inglaterra logró la soberanía sobre parte del actual territorio de Hong Kong, además de derechos comerciales y de navegación para las potencias occidentales.

En la Segunda Guerra del Opio Inglaterra y Francia se aliaron. Se llegó a ocupar Pekín y se controlaron las minas chinas.

Revolución de 1911

El 10 de octubre de 1911 se produce el Levantamiento de Wuchang, rebelión contra la dinastía Qing en la actual ciudad de Wuhan, que provocó la Revolución de Xinhai, que acabó con el derrocamiento definitivo del último emperador de la dinastía Qing, Puyi en 1912 (Puyi era un niño todavía).

El líder revolucionario era Sun Yat-sen. La revolución se extendió por todo el país. Los motivos de la revuelta eran:

Se proclamó la República China (1912-1949), cuando en febrero de 1912 abdicó el último emperador, Puyi. Esta revolución terminó haciendo que algo cambiara para que todo siguiera igual. Entre los años 1916 y 1919 se produjo la Guerra Civil en China. Pekín como la capital y el sur como otro bando. Se habían cambiado las estructuras políticas pero no las estructuras sociales. El mensaje colectivista de Mao Zedong, décadas más tarde, fue un atractivo para la población.

Japón

¿Por qué Japón acabó siendo una potencia en el siglo XX? Hay que repasar los acontecimientos más destacados de la historia de Japón de los últimos siglos.

Shogunat Tokugawa (1600 – 1868)

El shogunato Tokugawa, también conocido como shogunato Edo, fue el tercer y último shogunato que ostentó el poder en todo Japón; los dos anteriores fueron el shogunato Kamakura (1192 – 1333) y el shogunato Ashikaga (1336-1573). Durante el período de los shogunato, existía una especie de dictadura militar que sometía específicamente al Emperador de Japón.

El shōgun, se convertía en general de las fuerzas armadas en Japón, tenía el poder militar y político del país; mientras que el Emperador se le asignaba el poder espiritual y religioso, era como un enlace entre las personas y los dioses, y el poder nominal a la Corte Imperial de Kyoto.

Por lo tanto, el emperador no mandaba, estaba todo el poder absorbido por el clan familiar de los Tokugawa. Durante este período el Japón era una sociedad de tipo feudal y agrícola. Vivían absolutamente aislados del mundo.

En 1853 se produjo el primer intento por parte de los Estados Unidos de América de entrar en la isla de Japón. La isla era una pieza clave para poder comerciar y fondear barcos. Finalmente los barcos americanos pudieron recalar en algunos puertos japoneses. Este hecho, insólito en la historia de Japón, abrió una etapa de gran inestabilidad política, que se alargó hasta 1868.

Revolución Meiji (1868-1912)

La era Meiji es el nombre con el que en Japón se conoce el intervalo de 45 años de gobierno del emperador Meiji, entre el 23 de octubre de 1868 y el 30 de julio de 1912. La era comenzó con la remoción del último shōgun, Tokugawa Yoshinobu y la entronización del emperador, el primer emperador con poder político después de varios siglos de shogunato.

Emperador Meiji trasladándose de Kioto a Tokio
Emperador Meiji trasladándose de Kioto en Tokio

La Restauración Meiji es el regreso al poder imperial del emperador. Debe entenderse como el retorno del poder real del emperador. Anula el antiguo clan que estaba en el poder, los Tokugawa. Asimismo la revolución supuso el inicio de la modernización de Japón, la occidentalización, el crecimiento económico, la industrialización y su expansionismo.

Dos etapas del periodo Meiji:

Primera etapa: 1868-1881

Se llevan a cabo importantes reformas políticas. La primera es el restablecimiento del poder imperial del emperador. Divinización del poder imperial que llegará hasta el momento de la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Poco a poco se irán introduciendo procesos de estado-nación como los vividos en la Europa occidental. Era un Estado cada vez más centralizado y burocratizado.

La capital imperial se traslada de Kyoto a Tokyo. Se reforma el ejército para modernizarlo. Se pone fin al mundo de los samuráis. Se inician reformas económicas que llevan Japón hacia el capitalismo. Se incentiva la industria pesada y la mejora de las comunicaciones y el transporte. Sin embargo se promueve la explotación minera y los estímulos para el consumo de la industria textil.

Se funda la bolsa de Tokio. Se introduce el yen como nueva moneda que articula el estado-nación. Japón creó una fuerte industria armamentística. Era la misma monarquía la que canalizaba fondos hacia estos sectores.

Se introdujo un sistema jurídico moderno de inspiración liberal francesa (código civil, código penal). La sociedad tendió a la igualdad jurídica ante la ley. Japón se abrió al exterior y tomó de los diferentes países occidentales su mejor imagen. Cambió el calendario y pasaron al Gregoriano. También cambiaron el sistema educativo, de inspiración europea. Prensa de estilo europeo.

Todas estas reformas se llevaron a cabo buscando una profunda simbiosis de las raíces japonesas para crear un modelo japonés propio de modernización e industrialización.

El historiador Michio Morishima se plantea por qué triunfó el Japón. Morishima plantea que el triunfo de Japón fue posible por haber cogido el modelo occidental y pasarlo a la cultura japonesa a través del sintoísmo (religión japonesa) que tiene como rasgos principales la fidelidad, la obediencia, el sentido colectivo sobre el individuo. Este hecho fue clave para el modelo japonés de crecimiento.

Segunda etapa: 1881-1912

Durante este periodo se produjo la consolidación del sistema de reformas. Japón ya era en este periodo una gran potencia regional.

Aspectos políticos:

Se estableció una monarquía constitucional a través de la promulgación de la Constitución de Meiji, ley fundamental del Imperio de Japón, vigente del 29 de noviembre de 1890 hasta el 2 de mayo de 1947. Se suprimieron los privilegios feudales. Se instauró la separación de poderes.

La nueva Constitución era de inspiración prusiana. La constitución federal prusiana tenía una característica: las cámaras legislativas estaban subordinadas a un ejecutivo muy fuerte. En Japón el emperador y el gobierno tenían poder sobre el legislativo, en definitiva, era una constitución muy autoritaria. El emperador mandaba sobre las dos cámaras, donde estaban representados los partidos políticos y las oligarquías feudales. El poder oligárquico tradicional perdió los derechos feudales a favor de los derechos económicos, la raíz del poder en una sociedad contemporánea. Poco a poco se fue tendiendo hacia la creación de grandes empresas capitalistas que ostentaban el poder.

Crecimiento económico:

Expansión exterior de Japón

Hecha la industrialización empezó el expansionismo japonés. Japón cogió aspiraciones imperialistas, idénticas a la de los pueblos europeos occidentales.

Motivos: tenía un ejército extremadamente poderoso y buenas relaciones con Gran Bretaña, que supondrá una almohada para poder hacer sus expediciones.

Esta guerra tuvo mucha importancia para Rusia. La perdió y en 1905 se produjo la revolución de Diciembre, que no acabó bien, pero será la primera fase de la Revolución bolchevique. Todo el poder del Zar comenzó a cuestionarse abiertamente. Grandes consecuencias para Rusia.

En 1905 Japón tenía claro que ya era una gran potencia. Estábamos ante las puertas del fascismo en Japón.

En 1912 el emperador Meiji murió.


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