Expansión del Islam en el Mediterráneo (siglos VIII-X)

Las tesis históricas tradicionales aseguraban que a partir de la rotura entre el mundo occidental y el mundo islámico comenzaba una época oscura para Europa. Pero en la actualidad esta postura adquiere una nueva significación.
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| 04/12/2019 | Última actualización:


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Europa ¿dos mundos fracturados? ¿La expansión del Islam fue el inicio de la etapa oscura para Europa?

La tesis de la historiografía tradicional aseguraba que la expansión del islam dividió Europa en dos mundos prácticamente sin contacto. Estos historiadores aseguraban que la expansión del Islam fue el inicio de la época oscura en Europa. Una supuesta época oscura y de empobrecimiento que se extendió durante la baja Edad Media por culpa de la expansión árabe. Uno de los máximos exponentes de esta tesis fue el historiador belga Henri Pirenne.

Henry Pirenne
Retrato del historiador Henry Pirenne

Pirenne defendía que la llegada del Islam en el Mediterráneo había producido una fractura entre el norte y el sur de Europa. Pero su teoría ha quedado superada en la actualidad. El economista libanés Georges Corm defiende que se trató de una «fractura imaginaria» y niega la idea clásica de la división entre los dos mundos (la Europa cristiana y la Europa musulmana). Su teoría está recogida en la obra «La fractura imaginada: las falsas raíces del enfrentamiento entre oriente y occidente» (publicado en español en 2004).

Expansión del Islam: árabes y bereberes en el Mediterráneo

La expansión del islam se inició en la península de Arabia (en las ciudades de La Meca y Medina), en un primer lugar en dirección hacia el Mar Rojo. El impulsor de la expansión islámica fue el profeta y fundador del Islam Mahoma (570-632). La ciudad de Medina se llamaba en la época preislámica Yathrib. Mahoma hizo su famoso viaje en el año 622 desde La Meca hacia Medina (desplazamiento para ser acogido por alguien).

Mahoma nació en el seno de una tribu muy grande dominante en la ciudad de la Meca, la Quraysh. Uno de los clanes de esta tribu era el Banū Hashim, al que pertenecía el profeta Mahoma.

Mahoma hacía negocios en las caravanas que se organizaban desde La Meca hasta los puertos mediterráneos. La historia cuenta que Mahoma fue llamado a ir a la ciudad de Yathrib (Medina) para mediar en un conflicto entre agricultores. Un día del año 612 Mahoma se retiró a una colina (el monte Hira) y recibió una revelación. A partir de ese momento se dedicó a la palabra de Dios. Tras recibir el rechazo inicial en La Meca y Medina se acabó constituyendo la primera comunidad de creyentes, la Umma. Recibió otros nombres: Jamma’a e Hizb Allah.

La península Arábiga en el siglo VII

Un siglo después de la muerte de Mahoma, el Islam se había extendido desde el Indo hasta el Atlántico. La religión islámica nacida inicialmente en Arabia en el 610 en el seno de una sociedad de camelleros y campesinos, se convirtió en una religión con una difusión muy rápida. En el siglo X ya toda la población de los territorios ocupados era islámica.

Condiciones iniciales de la expansión del islam en La Meca

La Meca
Mahoma y sus seguidores parten hacía La Meca durante el proceso de expansión del islam

Arabia era en ese momento la zona de paso de una ruta que unía el Índico con el Mediterráneo (uno de los puertos era La Meca). Tenía mucho que ver con la demanda de productos exóticos proveniente de Bizancio y Persia. Era un comercio con cosas pequeñas pero muy valoradas. La Meca además de ser una estación de la ruta del comercio era desde mucho antes un mercado de alcance local y regional y era un santuario, un lugar sagrado, ya antes del islam.

Península Aràbiga. Expansión del islam
Mapa de Oriente Próximo y Arabia en las décadas anteriores a Mahoma y la expansión del Islam. Los eruditos contemporáneos ponen gran énfasis en los conflictos entre los diferentes imperios de la zona: Bizancio y Sasánida. Según esta interpretación estos conflictos explicarían el ascenso del Islam pero es importante señalar que los historiadores musulmanes clásicos también entendieron este contexto y lo exploraron en us escritos. Fuente original del mapa: Peter Sluglett y Andrew Currie, Atlas of Islamic History [Routledge, 2014].

La Meca era un lugar sagrado antes del islam porque era donde estaba la Kaaba, piedra de origen meteorito. La Meca era un mercado, un espacio de tránsito de materias. Era una sociedad formada por gestores de camellos, un lugar donde se tenía que asegurar la paz para poder hacer los intercambios. Lugar fundamental para asegurar la supervivencia de los grupos humanos de la zona. Esto era muy importante en una sociedad donde no había Estado. La inclusión de La Meca en estas rutas hizo que algunos grupos de camelleros tuvieran un control garantizado en régimen de monopolio, entre La Meca y Palestina. Esto hizo que hubiera grupos familiares que enriquecieran muchísimo y otros que no tanto.

Muhammad, el enviado de Dios

Mahoma nació dentro de los grupos pobres. Un tatarabuelo de Mahoma ya intentó solucionar los desequilibrios en la ruta del comercio, para disminuir las diferencias creadas. Finalmente fue el mensaje de Mahoma lo que encontró escucha, pero los grupos ricos lo echaron y tuvo que ir a Medina. Allí Mahoma siguió predicando.

En cada «Sura» recitada por Mahoma en Medina se daban pautas de comportamiento a la nueva sociedad creada a partir de este mensaje. Mahoma vivió en una casa muy humilde. Consiguió integrar otros grupos de fuera que se añadieron a la nueva comunidad. A veces se hacía de forma violenta. Mahoma exterminó algunos grupos judíos. Esta comunidad adquirió peso hasta el punto de amenazar el control de la ruta comercial. Poco antes de morir Mahoma volvió a entrar en La Meca.

En el momento de morir afloraron los problemas que aún no se habían resuelto estando Mahoma en vida. Llegó un momento en que esta comunidad dominó la ruta comercial, amenazó y conquistó el territorio de los dos grandes imperios del momento, el Imperio Bizantino y el Imperio de Persa de los Sasánidas.

La constitución del nuevo Estado islámico

Bajo el Primer Califato RashidunEl bien guiado«, entre los años 632-661) liderado por los cuatro califas sucesores de Mahoma y con sede en Medina, Damasco fue conquistada por el general árabe-musulmán Jalid ibn al-Walid entre agosto y septiembre de 635 dC. A partir de ese momento se fue configurado el primer estado islámico, con capital en Kufa, fuera de Arabia (actual Irak).

Pronto el Islam dejó de ser una religión únicamente de los árabes. Después del Primer Califato, el Califato Omeya trasladó la capital a Damasco. La muerte de Mahoma hizo surgir los primeros problemas: Mahoma era el último profeta, porque Dios había hablado ya de forma definitiva. No habría un nuevo profeta. Dios hablando a través de Mahoma había dado forma a la religión perfecta. Y por lo tanto, la única certeza de lo que había que hacer era lo que había escrito Mahoma.

¿Quién iba a sustituir a Mahoma en la dirección y guía de la nueva religión? Quien ocupó el lugar de Mahoma en la dirección de la oración fue el califa. El primer califa ordeñaba cabras. La primera dinastía del Islam fue la de los Omeyas (661-750).

Mapa de la expansión musulmana en tiempos del Califato Omeya
Mapa de la expansión musulmana en tiempos del Califato Omeya. Fuente: Wikipedia.org

Aquí surgió el primer problema: ¿se tenía que unir en una sola persona la dirección de la oración (esfera religiosa) y la dirección del Estado (esfera política)? Bajo los Omeyas, a la función religiosa del califa se le unió la dirección del estado. Pero Dios no había dado las instrucciones sobre cómo debía organizar un Estado. El Islam no se ha terminado de hacer nunca, porque Dios no lo dejó todo dicho.

La «sharia» es la ley islámica. ¿Cuáles eran sus fundamentos? El básico, el Corán. Todo lo que no dijera el Corán, se haría según las recopilaciones, lo que hizo o dijo, o dejó de hacer o decir el profeta. El experto en jurisprudencia es el alfaquí y puede emitir una fetua (pronunciamiento legal).

La gestión del nuevo Estado incipiente se creó a partir de las conquistas y se expandió muy rápidamente. Muchos funcionarios persas y bizantinos se pasaron al Imperio islámico. Los habitantes del Califato de religión musulmana tenían tratos fiscales mejores de los que no lo eran, los protegidos, que eran de otras religiones, con un trato fiscal más duro y les prohibían que hicieran un culto ostentoso. Tratamiento muy severo a quienes no procesaban con el islam. Esto ayudó mucho a que la gente se convirtiera al islam.

¿Cómo se componían las sociedades ocupadas y cuál fue el medio apto que favoreció la propagación del islam? ¿Qué era lo que ofrecía el Islam de nuevo? ¿Por qué el Islam se detuvo a Poitiers? El islam encontró un tipo de sociedades que tenían unas condiciones favorables para la adopción de la nueva religión. La expansión islámica fue un proceso mucho más complejo, donde se mezcló la difusión y creación de la religión, la dimensión militar, la creación de nuevos estados, la migración. Todo esto coincidió cronológicamente. El islam fue una religión que se fue haciendo a medida que se iba expandiendo. A pesar de esta característica de una religión incompleta, no originó la creación de nuevas religiones.

¿Qué características tuvo el Islam para que fuera tan receptivo? ¿Por qué hubo un momento en que ya no se expandió más?

El Islam fue muy receptivo sobretodo por su régimen fiscal, mucho más favorable que el de otros estados de su época. El islam en estos primeros siglos se difundió en sociedades caracterizadas por una fuerte fragmentación política. En las sociedades antiguas, los grupos humanos se autorganizaban.

En los territorios de la actual Francia y España, bajo dominio de los visigodos y merovingios, llegó un poder exterior, el Islam, que se encontró con grupos humanos organizados. Pero más allá de la unidad política, los grupos humanos que habitaban allí no estaban cohesionados y eso era muy proclive a que alguien externo quisiera cohesionarlos.

Estas sociedades fueron receptivas al mensaje del Islam. Las sociedades mediterráneas, antes unidas y cohesionados bajo el dominio del Imperio Romano, se podían volver a cohesionar en torno a un poder centralizado y el Islam sirvió precisamente para eso. El islam tuvo la capacidad de cohesionar estos grupos políticos fragmentados. Las formas para cohesionar estos grupos fueron muy diversas: por la fuerza, de manera voluntaria, con una fiscalidad favorable…

La dimensión política y la religiosa no se podían separar. El islam se había convertido en un mensaje político. El intelectual andalusí Ibn Jaldún escribió en el siglo XIV «Muqaddima» donde formuló la teoría sobre el funcionamiento de estos primeros estados islámicos. La base de su razonamiento estaba en el hecho de que el poder político se fundamentaba en su tamaño. Él explicó cómo en circunstancias excepcionales esta relación podía hacer que la capacidad cohesionadora acabara generando una nueva dinastía y este no era un proceso habitual. Y eso pasó a mediados del siglo VIII, con un personaje que formaba parte de la primera dinastía islámica de los Omeyas y que creó el califato «Umayya».

Los Abbasida (en el poder entre los años 750-1258) fueron la siguiente dinastía después de los Omeyas. Trasladaron la sede de su califato a Bagdad. Todos los miembros de la dinastía de los Omeyas habían muerto, menos uno, que consiguió escapar y llegar a la al-Ándalus. Era Abd ar-Rahman I. Se refugió en el norte de África y cuando pasó a Al-Ándalus consiguió aglutinar diferentes grupos, aprovechando esta fuerza hasta el punto de que Alb-ar-Rahman I se convirtió en el primer Emir del nuevo Emirato independiente de Córdoba (años 756-929). Este Estado perduró hasta el siglo X.

Abd-ar-Rahman I
Abd-ar-Rahman I Abd-ar-Rahman I, primer Emir de Córdoba

La explicación que hizo Ibn Jaldún fue que las dinastías árabes seguían unos ciclos. Llegan, crecen y luego se extinguen. La historia demuestra que no era exactamente así, pero podía pasar en circunstancias extraordinarias que la fuerza numérica sirviera para sustituir una dinastía y crear una nueva. Cualquier poder político podía ser considerado ilegítimo, porque Dios no dijo cómo debía organizarse el Estado. Todo lo no dicho o hecho por el profeta podía ser considerado ilegítimo y se podía reclamar un poder político ortodoxo (que generara un mensaje ortodoxo, contra la práctica ilegítima). A todo este proceso se le dijo «asabiyyah«, la fuerza del grupo. La nueva dinastía tenía que aguantar por la fuerza de unos mercenarios, que debían pagarse con impuestos. Era una cadena.

La migración campesina árabe y bereber hacía la península Ibérica

La migración estaba protagonizada por grupos árabes que salían de Arabia. Se instalaron en el norte de África y en al-Ándalus mezclados con grupos bereberes. No se sabe porque se produjeron estos procesos migratorios. Migración de grupos campesinos que llevaban los diferentes dialectos árabes. No era una migración de personas aisladas, sino de grupos organizados que llevaban todo el bagaje técnico, que les servía para asegurar su supervivencia. Conocimiento sobre plantas y animales. Constituyó una red a partir de la cual se difundió un mercado de especies y variantes de procedencia oriental.

En la segunda mitad del siglo VIII hay una noticia donde se explica como el emir recuerda que envió una embajada en Siria y de allí se llevó una variedad de granada muy curiosa. Uno de los asistentes a esta reunión quedó sorprendido y llevó varias muestras en el lugar donde vivía. Las llevó al emir y ordenó que se plantaran en el huerto del estado. Desde allí se extendió por todo el al-Andalus. En el siglo VIII había una organización eficaz que permitió expandir la granada por todo el al-Andalus.

Se constituyó un orden social muy receptivo a las nuevas especies y una organización eficaz para difundirlas. Muchas de estas plantas tenían su origen en Indochina. Estas plantas requerían crear de forma artificial sistemas de aclimatación para el cultivo de estas plantas. Estos conocimientos permitían romper con la rigidez del verano. La introducción de sistemas hídricos permitió que el verano fuera una época de crecimiento de las plantas. Garantizaba que las cosechas no se concentraran en algunos momentos del año agrario, sino que permitía que se alargara. El éxito de difusión de estas técnicas encontraron un medio social favorable. Grupos campesinos que organizaban su actividad de acuerdo con una lógica marcada por la supervivencia.

En cualquier sociedad desde el neolítico, la organización de la producción oscilaba siempre en dos extremos:

La posibilidad de introducir nuevas variedades durante la expansión y dominación árabe hizo que la población campesina fuera muy receptiva al nuevo poder musulmán. No había ningún poder político que fuera capaz de controlar esto.

En el «Calendario de Córdoba» (año 961) hay anotaciones con más de 200 plantas. El calendario agrícola se diversificó para obtener más cosechas escalonadas a lo largo del año y para evitar plagas. Era una sociedad que creó una red de mercados, por donde circulaban noticias, conocimientos, especies nuevas. Intercambio de producción: migración cerrada a finales del siglo VIII.

Al-Ándalus: Estados que se hacían y se deshacían

Abd al-Rahman III
Abderramán III La corte en tiempo de Abderramán III

Los historiadores Pierre Bichart y Andrew Watson escribieron sobre el al-Andalus y la revolución agraria que llevó a cabo (The Arab Agricultural Revolution and Its Diffusion, 700–1100, publicado en 1974). Según estos autores, los estados islámicos funcionaban con el fin de reclamar los impuestos. Eran estados cuestionables en términos islámicos. La única manera que tenían para exigir acumulaciones de dinero era a través de tributos. Eran estados que se creaban y se deshacían muy frecuentemente. Podían cambiar de dimensiones de forma muy frecuente.

Cuando en el año 711 se produjo la conquista de la península Ibérica se organizaron inmediatamente los procedimientos fiscales. Querían ordenar el territorio que dependía del norte de África y de Damasco. En el 750 la dinastía omeya fue derrotada. Pero un omeya huyó y constituyó una nueva dinastía con sede en Córdoba, entre los siglos VIII-XI. Constituyó el Primer Emirato (emir = dirigente). A principios del siglo X, Abd-Al Rahman III se proclamó Califa (título originariamente religioso). El estado omeya se había consolidado.

¿Como se consolidó el nuevo Estado Omeya independiente en Al-Andalus?

Los Omeyas se consolidaron organizando campañas militares e imponiendo su autoridad de forma pactada con las poblaciones autóctonas. Estos poderes tenían como enemigo, al igual que ocurrió al Imperio Romano, el tiempo y el espacio. En el siglo X aquella comunidad creada por Mahoma, se encontraba en una situación no prevista inicialmente.

Y es que en el siglo X había tres unidades políticas / religiosas en el espacio musulmán, los Califatos:

Estos califatos acabaron o bien disolviéndose, como el califato Omeya o fragmentándose. Llegaron en el siglo XI con una situación aún menos creíble. La división se exceptuó con la aparición de nuevas dinastías. Esta extremada fragmentación de los creyentes enseguida tuvo eco en las discusiones sobre las tensas relacionadas entre el imán (poder controlador del culto) y el mulk (poder político). «El único poder político que hay es el poder que existe efectivamente«.

Tras la desaparición del califato andalusí se empezaron a constituir diversos poderes políticos con diferentes dinastías, que produjo una tensión continua entre la dirección religiosa de la comunidad y el poder político. Se crearon las Taifas (poderes dinásticos creados por antiguos miembros del estado califal). En Valencia los primeros gobernadores taifas eran funcionarios encargados de organizar los tumbos de las acequias en época califal.

Eran poderes políticos con una gran movilidad. Necesitaban tener fuerza numérica a su alrededor que los apoyaran. Un poder político que se sostiene con esta base tenía una fuerza inicial inestable.

En el momento que el Estado empieza a poner en marcha las rutinas habituales comienzan a surgir cuestionamientos religiosos: los expertos en jurisprudencia, los fiqh (o alfaquíes), escribieron una carta al emir de los almorávides reclamando su intervención para acabar con los poderes políticos fragmentados (los fiqh llamando a los almorávides que vuelvan a unificar el poder político). Con los almorávides todo esto se acabó, ya que hubo una cierta unificación del mundo árabe.

El siglo XIII fue el siglo de las grandes conquistas cristianas en la Península Ibérica.


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