La Revolución de Terciopelo de 1989

La Revolución de Terciopelo de noviembre de 1989 fueron las protestas pacíficas en las plazas de Checoslovaquia que pusieron fin al régimen comunista.
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| 09/12/2019 | Última actualización:


La Revolución de Terciopelo de 1989 comenzó como una manifestación pacífica de los estudiantes el 17 de noviembre. Solo habían pasado 9 día desde la caída del muro de Berlín. Hacia el 20 de noviembre los manifestantes ya sumaban medio millón. El 27 de noviembre hubo una huelga general de trabajadores durante dos horas. El 28 de noviembre el Partido Comunista renunciaba al poder. Y en enero Checoslovaquia tenía las primeras elecciones democráticas desde 1946.

Tras la caída del régimen comunista durante la Revolución de Terciopelo, Vaclav Havel fue elegido presidente de Checoslovaquia el 29 de diciembre de 1989. Vaclav Havel había destacado como uno de los líderes históricos de la disidencia del régimen comunista. Desde el año 1969 el gobierno había prohibido sus obras y había sido encarcelado varias veces.

La Revolución de Terciopelo en el contexto de la fin de los regímenes comunistas

Las manifestaciones estudiantes de 1989 habían sido duramente reprimidas por la policía. La represión causó el efecto contrario al deseado. Cada vez más gente se unía a las protestas de los estudiantes. Estas manifestaciones se convirtieron en un movimiento de masas. Surgió el Foro Cívico, con las figuras de Havel y Dubcek, junto al cardenal Tomasek, como impulsor del cambio política. Foro Cívico pasó a liderar las protestas de la calle.

En un principio se dijo que Foro Cívico lo constituía un grupo de aficionados. No tenían experiencia política. No había una ideología coherente ni infraestructura a nivel nacional. Se decía que el propio Havel era un utópico dramaturgo muy alejado de las esencias de un político.

El Foro Cívico y su líder, Václav Havel, contaban con el apoyo del pueblo en el país entero. Consiguieron en pocas semanas, sin derramamiento de sangre y con un civismo ejemplar, pasar de un sistema totalitario a un régimen de libertades. La caída del régimen comunista abrió el camino a una transición hacia una auténtica democracia pluripartidista.

La nueva democracia tuvo que hacer frente a una rápida evolución política. Las escisiones de los partidos políticos y las tensiones nacionalistas estallaron durante los años 1991 y 1992. Todo ello se acabó traduciendo en la separación pactada entre la República Checa y República Eslovaca en el año 1993.

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