Del Antiguo Régimen al Estado Liberal (1808 – 1868)

La construcción del estado liberal en España comenzó tímidamente en las Cortes de Cádiz, interrumpido después por el rey Fernando VII, monarca absolutista.
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| 23/11/2019 | Última actualización:


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La Guerra de Independencia (1808 – 1814)

La Guerra de la Independencia (conocida también como Guerra del Francés en Cataluña) se produjo a consecuencia de la revuelta de los españoles contrarios a la ocupación napoleónica de la Península Ibérica. Las tropas de Napoleón Bonaparte entraron en España gracias al Tratado de Fontainebleau, firmado en octubre de 1807, en el que se permitía a las tropas francesas atravesar el territorio español para invadir Portugal.

Causas del conflicto

El 17 de marzo de 1808 un numeroso grupo de personas asaltaron el palacete donde residía el primer ministro Godoy. Fue una revuelta popular contra Godoy, acusado de corrupción y mal gobierno. Este suceso se conoce como el Motín de Aranjuez. La revuelta contaba con el apoyo del príncipe Fernando, hijo del rey Carlos IV. Se consiguió destituir de su cargo al primer ministro Godoy. El 19 de marzo el rey Carlos IV abdicó en favor de su hijo Fernando, que se convirtió en Fernando VII.

Carlos IV no se resignó a perder el trono y pidió ayuda a Napoleón el que, ante la debilidad del régimen absolutista borbónico, decidió ocupar militarmente España.

Carlos y Fernando fueron llevados hasta la ciudad francesa de Bayona en donde se vieron por primera vez directamente con Napoleón. Ni el padre ni el hijo no eran ya reyes por haber hecho cesión de sus derechos a la corona española a la dinastía Bonaparte. Este evento, conocido como «las abdicaciones de Bayona» tuvo lugar el 5 de mayo de 1808. Posteriormente el 8 de julio Napoleón hizo aprobar la nueva Constitución de Bayona, considerada una carta otorgada que no fue elaborada por ningún representante del pueblo español.

Napoleón, que había hecho abdicar a los dos reyes, nombró su hermano, José I Bonaparte como nuevo rey de España. Cuando llegó al país la noticia de la renuncia como rey de Fernando VII se produjeron importantes disturbios, el más importante el que tuvo lugar el 2 de mayo de 1808 en Madrid, que daba inicio a la Guerra de la Independencia.

José Bonaparte
Retrato de José Bonaparte, rey de España

Bandos enfrentados

Durante la guerra se enfrentaron dos bandos:

Evolución militar de la guerra

Primera fase:

Del 2 de mayo 1808 a 1809. Los franceses ocupan todo el territorio. Cataluña se incorpora al Imperio francés. Pero muy pronto los franceses se encontraron mucha resistencia popular. Primera victoria del bando patriota en la Batalla de Bailén (19 de julio de 1808). La victoria alentó a los patriotas. Era la primera derrota importante del ejército napoleónico.

Guerra de la Independencia Primera fase
Guerra de la Independencia – Primera fase. Fuente: Wikipedia.org

Segunda fase:

De 1810 a 1812. Napoleón llega a España para dirigir su ejército. Los franceses acaban con todos los núcleos de resistencia. Solo quedaba la ciudad de Cádiz, donde se estaban celebrando las Cortes.

Tercera fase:

De 1812 a 1814. Contraofensiva de los patriotas. La victoria definitiva de los patriotas fue posible debido a que Napoleón tenía otro frente de guerra importante en el este, en Rusia. Napoleón tuvo que desviar un gran número de tropas hacia aquel país, dejando España desprovista de soldados. Además los ingleses decidieron ayudar al bando de los patriotas. Un importante ejército inglés desembarcó en 1812 en Lisboa e inició la recuperación de todos los territorios.

Guerra de la Independencia
Guerra de la Independencia – Tercera fase. Fuente: Wikipedia.org

Las Cortes de Cádiz (1810-1814)

Las Cortes de Cádiz eran, por primera vez en España, la representación de la Nación, ya que sus miembros fueron elegidos por el pueblo a través de las Juntas. Había representantes de toda clase: el grupo más numeroso eran los eclesiásticos, seguido de los militares. También había un grupo considerable de profesionales y funcionarios. La mayoría eran liberales.

Las Cortes de Cádiz fueron convocadas en octubre de 1809 por la Junta Central Suprema, mientras España se encontraba ocupada por Francia y luchando contra el invasor. Una vez reunidos los cerca de trescientos diputados en Cádiz, entre las primeras decisiones que se tomaron destaca la proclamación de la Soberanía Nacional, en septiembre de 1810.

El conjunto de leyes decretadas por las Cortes de Cádiz se pueden agrupar en tres grupos:

Así en poco tiempo, las Cortes de Cádiz acabaron con el Antiguo Régimen para iniciar el camino de la construcción del nuevo Estado Liberal.

La Constitución de Cádiz de 1812

Primera ley fundamental española escrita de la historia, aprobada el 19 de marzo de 1812. La Constitución tenía un carácter inequívocamente liberal, a pesar de encontrarse algunas ideas tradicionales. Contenía las siguientes características:

Principios:

Ideas en las que se fundamentan todas las decisiones. Destaca la Soberanía nacional, los derechos de los ciudadanos y la división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial).

Derechos individuales:

El derecho a la sagrada propiedad, el sufragio universal indirecto y la negación de la libertad de culto.

Organización del poder:

Legislativo (las cortes y el rey), ejecutivo (el rey) y el judicial (los tribunales).

Balance de la guerra

La insurrección del bando de los patriotas acabó con la expulsión de los franceses. El mismo 1814 Napoleón perdió los dominios de toda Europa y fue enviado al exilio. Las Cortes de Cádiz intentaron transformar España, dejando atrás el Antiguo Régimen. Y también en Cádiz se aprobó la primera constitución española. El siglo XIX se iniciaba con una gran crisis demográfica y económica provocada por la guerra.

Reinado de Fernando VII (1814 – 1833)

El retorno del Absolutismo (1814 – 1820)

Una vez derrotado Napoleón, el rey Fernando VII volvió a España nuevamente. Lo primero que hizo Fernando VII, el 4 de mayo de 1814, fue anular todas las leyes aprobadas en las Cortes de Cádiz, incluida la Constitución de Cádiz. Esto suponía reinstaurar el absolutismo e incluso la Inquisición.

Retrato de Fernando VII
Retrato de Fernando VII

Se iniciaba una fuerte represión contra todos los liberales que participaron del régimen de Cádiz, con penas de muerte, cárcel, torturas… Se volvía a implantar la Inquisición y el Antiguo Régimen. Los liberales tuvieron que fundar las Sociedades Secretas, como la masonería o la mano negra, para hacer oposición al régimen absolutista. Se produjeron pronunciamientos militares, rebeliones de generales militares contra el gobierno. En 1817 se produjo el pronunciamiento de Lacy en Barcelona, sin éxito.

El Trienio Liberal (1820 – 1823)

a) Pronunciamiento de Riego (1820)

El general Riego protagonizó el 1 de ener de 1820 un «pronunciamiento militar» (forma de rebelión militar o levantamiento, peculiar de España y característico del siglo XIX) contra Fernando VII cuando este decidió enviar las tropas españolas a combatir la sublevación colonial de América. En marzo de 1820, Fernando VII fue obligado a aceptar la Constitución de 1812, en contra de la voluntad. A partir del pronunciamiento de Riego dio inicio el primer gobierno liberal de España.

b) Medidas aprobadas por el gobierno liberal

Durante este periodo volvió a estar vigente la Constitución de Cádiz. Se suprimió la Inquisición, los gremios, los derechos señoriales y se aplicaron las leyes aprobadas en las Cortes de Cádiz.

Proyecto económico de los liberales:

El objetivo de los liberales era industrializar el país. El problema era que no había capital para invertir, por eso había que conseguir crear una agricultura intensiva, productiva, que diera beneficios.

c) Problemas del gobierno liberal

El gobierno liberal tuvo importantes desavenencias con el rey, ya que Fernando VII continuamente intentó conspirar contra el gobierno, con la ayuda de la Santa Alianza europea. También tuvo problemas con la Iglesia, ya que los liberales querían sacarle poder y con los agricultores, ya que con los cambios económicos aprobados se sentían perjudicados.

Además de los anteriores problemas, había que sumar los problemas dentro del propio bloque liberal. Los liberales se dividieron en dos grupos:

En 1822 entró en el país el ejército de la Santa Alianza, los llamados «100.000 hijos de San Luis». El gobierno liberal fue derrotado. Este ejército se quedó en Madrid hasta que el rey Fernando VII pudo controlar la situación. Finalmente en 1823 los liberales cayeron, poniendo fin al primer periodo constitucional de la historia.

La Década Ominosa (1823 – 1833)

Con el fin del gobierno liberal en 1823, se volvía al gobierno absolutista de Fernando VII. Fue, de nuevo, una época de gran represión, a pesar de que el rey ya no pudo volver a implantar la Inquisición.

Dentro del bando realista (partidarios del rey y el Antiguo Régimen) se produjo una división entre los favorables del restablecimiento de la Inquisición y los contrarios:

En 1830 Fernando VII se casó con María Cristina de Nápoles y publicó la Pragmática Sanción, que anulaba la anterior ley sálica de 1713 y prohibía a las mujeres acceder al trono. De esta manera Fernando VII permitía que una mujer se pudiera convertir en futura reina de España. Ese mismo año el matrimonio tuvo una hija, Isabel. Así los derechos de sucesión de Carlos, hermano de Fernando, quedaron descartados.

Fernando VII murió en septiembre de 1833 y dejaba como sucesora su hija Isabel (menor de edad) y como regente su mujer María Cristina. Esto provocó una división en el país, entre los partidarios del hermano el Infante Carlos (carlistas) y los partidarios de Isabel (isabelinos). Los carlistas eran los absolutistas apostólicos, mientras que los isabelinos eran los absolutistas moderados y liberales. Los carlistas proclamaron como rey a Carlos María Isidro. Era el inicio de una guerra civil, la primera Guerra Carlista.

Reinado de Isabel II (1833 – 1868)

Las regencias: María Cristina (1833-1840) y Espartero (1840-1843)

Primera Guerra Carlista (1833-1839)

La Guerra Carlista fue un enfrentamiento entre partidarios del Antiguo Régimen (los que defendían la causa del Infante Carlos, llamados carlistas) y los defensores de la reina Isabel y el liberalismo (isabelinos). La cuestión sucesoria fue la excusa para iniciar la guerra. Los carlistas se levantaron en armas en contra de la reina Isabel II. Contaban con el apoyo de un gran sector de la nobleza y de la Iglesia y también de los agricultores. También recibieron un gran apoyo de los territorios forales donde durante el Antiguo Régimen habían disfrutado de unos privilegios, como es el caso de Navarra, Vizcaya, Aragón y Cataluña. Los liberales habían suprimido estos fueros.

Evolución de la guerra

En los municipios donde se proclamó como rey Carlos María Isidro de Borbón (como pretendiente al trono llamado Carlos V), el ejército de Isabel II sofocó estos núcleos de resistencia rápidamente. En 1834 todos estos núcleos se encontraban sofocados, excepto los territorios donde los carlistas tenían más apoyo, como en el País Vasco, Navarra, Aragón y el interior de Cataluña.

guerra Carlista
Los diversos frentes de la guerra carlista en su momento álgido. Fuente: Wikipedia.org

En 1839 hubo el sitio de Bilbao, donde murió el capitán de los carlistas, el general Zumalacárregui. Carlos nombró al general Rafael Maroto como nuevo jefe del ejército carlista. El jefe del ejército de los liberales, el general Espartero, al ver que tenía la guerra ganada hizo un pacto con los carlistas, firmado en Bergara (Guipúzcoa). La condición de Espartero fue: que los carlistas aceptaran Isabel II como la única reina y que se integraran en el ejército oficial. A cambio, Espartero se comprometía a pedir a la reina el restablecimiento de los fueros de Navarra.

En 1839 se acababa la guerra, a pesar de que en Cataluña, el general carlista Ramón Cabrera no aceptaba el convenio de Bergara y continuó la guerra. Finalmente fue derrotado en 1840.

Reformas políticas (1833-1843)

Durante este período se inició la demolición definitiva del Antiguo Régimen en España. Alrededor de la reina se situaron personas de ideología absolutista moderada y liberales moderados. Los cambios producidos durante este periodo fueron de poca trascendencia.

El gobierno de la regente María Cristina continuaba el acercamiento a los liberales moderados, que se plasmó en la promulgación del Estatuto Real de 1834, que suponía la desaparición definitiva de la monarquía absolutista. De carácter liberal moderado, fue vigente hasta el 1836. Este Estatuto Real tenía como fundamentos la preeminencia clara del monarca sobre las Cortes Generales, el sufragio censatario muy restringido y las escasas libertades políticas.

Ante el descontento popular producido por la guerra carlista los liberales progresistas se sublevaron en muchas provincias en verano de 1835. Como resultado de las revueltas de los liberales progresistas, se nombró como presidente del gobierno interino a Juan Álvarez Mendizábal. Con el fin de financiar la guerra, en 1836 se decretó la desamortización de los bienes eclesiásticos.

De las revueltas populares destacan los disturbios urbanos o «bullangas» en Barcelona. En 1836 se produjo el Motín de la Granja de San Ildefonso (Segovia) con el que los progresistas obligaron a la reina a proclamar como presidente del gobierno al general Espartero. Se creaba un gobierno progresista (1836-1843).

Gobierno progresista de Espartero (1836-1843)

El gobierno de Espartero promulgó la Constitución de 1837, de carácter progresista, donde el poder real estaba controlado por la soberanía nacional (Parlamento). Se proclamaba el sufragio censatario amplio. No se daba libertad de culto (todos debían ser católicos). El resto del texto constitucional seguía la línea de la Constitución de 1812. En este momento España ya era un país constitucional.

Retrato del general Espartero
Retrato del general Espartero

En 1839 el prestigioso general Espartero ganó la guerra carlista y 1840 forzaba a la regente María Cristina a su renuncia.

Espartero asumía la regencia. El gobierno de Espartero, muy autoritario, no consiguió unir los diversos grupos políticos y se iniciaba una etapa de gran agitación. La promulgación de un arancel librecambista en 1842 causó la revuelta la ciudad de Barcelona, ​​que fue bombardeada desde Montjuïc.

En mayo de 1843 se iniciaban diferentes levantamientos armados protagonizados por militares moderados (Narváez y O’Donnell) y los progresistas (coronel Juan Delgado). Estos levantamientos armados provocaron la caída de Espartero en julio de 1843. En septiembre del mismo año, estalló en Barcelona la Jamancia, una insurrección popular radical que acabó con un nuevo bombardeo de la ciudad.

A finales de 1843 los liberales moderados volvían al poder. Optaron por declarar la reina Isabel II mayor de edad, a sus 13 años, a fin de que pudiera comenzar su reinado.

La década moderada (1843 – 1854)

Reina Isabel II
Retrato fotográfico de la Reina Isabel II

Durante el reinado de Isabel II se consolidó definitivamente el Estado Liberal de carácter muy moderado. El presidente del gobierno fue el general liberal Narváez. Narváez no quería gobernar con una Constitución de carácter progresista (la de 1837) y por eso la sustituyó por una nueva de carácter moderada.

La Constitución de 1845, moderada, definía la soberanía compartida (Cortes con el rey) y un poder ejecutivo limitado al legislativo, sufragio censatario restringido y solo contemplaba los derechos económicos.

Durante el gobierno de Narváez destaca la aprobación de dos leyes importantes:

El gobierno liberal moderado beneficiaba a un grupo social muy determinado, una oligarquía poderosa formada por terratenientes, una parte del ejército y la Iglesia. La Corona fue en todo momento la institución del Estado más comprometida con este grupo social.

Segunda Guerra Carlista (1846 – 1849)

La guerra estalló solo en Cataluña, en los territorios interiores, en ciudades como la Seu d’Urgell, Olot y Manresa. También se llama Guerra dels Matiners. Finalmente el gobierno de Narváez consiguió sofocar la guerra. Los carlistas querían casar la reina Isabel II con el heredero de los carlistas, pero finalmente esto no pasó y provocó la revuelta de los carlistas.

Bienio Progresista (1854 – 1856)

Los progresistas con la ayuda del partido Unionista echaron del poder al gobierno de Narváez. En estos momentos existían en el país cuatro partidos políticos importantes:

Con la Revolución de la Vicalvarada de 1854, los progresistas y unionistas accedían al poder, desalojando los moderados.

Gobierno progresista de Espartero y O’Donnell

Las principales medidas de este gobierno fueron: la segunda gran desamortización de las tierras comunales, la recuperación de la Constitución de 1837 y la ley de los ferrocarriles.

Ley General de desamortizaciones o Ley de Madoz (1855)

Esta desamortización afectó las tierras comunales (los municipios). Esta medida desfavorecería a la gente de los pueblos con menos recursos que utilizaban estas tierras para llevar a cultivar sus rebaños. Las tierras comunales eran libres, del pueblo.

Una vez el estado desamortizó las tierras las vendió para acabar con el gran déficit que tenía. Estas tierras las vendió a la clase alta burguesa agraria, los terratenientes.

Ley general de ferrocarriles (1855)

En el país no había capital inversor para sacar adelante este proyecto y por eso el gobierno tuvo que conseguir atraer el capital de inversores extranjeros.

Una vez construidos los ferrocarriles, los beneficios fueron a parar al extranjero. Se construyó un tipo de vía incompatible con la europea, lo que se denomina el ancho de banda ibérico. Las líneas del ferrocarril se construyeron siguiendo un modelo centralista del país, donde todas las líneas pasaban por Madrid.

En 1856 Espartero legalizaba las huelgas y el mismo año O’Donnell le retiraba la confianza y se iba con los Moderados de Nárvaez. La reina no podía ver a los Progresistas. Además se produjo una huelga general en Barcelona, ​​debido a la subida de precios, las crisis de subsistencia, las quintas (obligatoriedad de ir al ejército) y las subidas de los censos (impuestos).

El agotamiento del modelo moderado (1856-1868)

Este período se divide en dos partes: la época de prosperidad y la época descomposición.

Época de prosperidad (1856-1863)

Gobierno presidido por O’Donnell, del partido Unionista, con el apoyo de los moderados.

Época de descomposición (1863-1868)

Descomposición política del régimen de Isabel II, ya que la reina se alió con Narváez y formaron la llamada «camarilla». En este periodo hubo 7 gobiernos de corta duración por los problemas de corrupción y aislamiento.

La crisis definitiva (1863-1868)

En esa época murió Narváez y aparecieron nuevos líderes políticos, pero el partido Moderado desapareció junto con Isabel II. El líder de los Unionistas era el general Serrano y el de los Progresistas el general Prim.

El Pacto de Ostende

Debido a la gran crisis que sufría el país, los Progresistas de Prim, los demócratas y posteriormente los Unionistas se reunieron en Ostende. En esta reunión se pusieron de acuerdo para organizar una revolución para echar del gobierno a los moderados y a la reina Isabel II. Pero surgió el problema de qué hacer después de la revolución. Por una parte los Unionistas eran monárquicos y los Demócratas querían acabar con la monarquía.

Finalmente para resolver este problema decidieron organizar un referéndum una vez triunfara la revolución para que el pueblo decidiera sobre el modelo del Estado (monarquía o república).

En 1868 triunfaba la revolución de la Gloriosa.


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