El desastre del 98 y la Restauración (1898-1931)

Tras la pérdida de las últimas colonias españolas en 1898, el régimen de la Restauración entró en una etapa final de crisis que se prolongó hasta 1931 con el establecimiento de la Segunda República.
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| 12/11/2020 | Última actualización:


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El “desastre del 98” es el acontecimiento histórico que marcó profundamente la política española en el régimen de la Restauración. El rey Alfonso XIII, menor de edad en 1989, fue entronizado en 1902. Heredó un régimen profundamente corrupto e ineficaz. La pérdida de las últimas posesiones coloniales en América (Cuba y Puerto Rico) y las Filipinas, profundizó la crisis de un régimen que no funcionaba.

El desastre del 98 y el fin del Imperio Español

Durante la primera mitad del siglo XIX España había perdido la mayoría de sus posesiones coloniales en América. Pero la monarquía española consiguió mantener su control sobre la isla de Cuba, Puerto Rico (Caribe) y Filipinas (Pacífico).

En la segunda mitad del siglo XIX se inició el proceso de independencia de estos territorios, un proceso al que los diferentes gobiernos de la Restauración no supieron darle solución.

En el caso de Cuba, la primera Guerra de independencia cubana (1868-78) finalizó con la Paz de Zanjón, pero esto no significó la solución del problema, sino su aplazamiento. La segunda guerra de independencia de Cuba fue la definitiva. Iniciada en 1895, llegó a su momento culminante en 1898 cuando los Estados Unidos de América se implicaron en el conflicto. La entrada de los Estados Unidos llevó rápidamente a la derrota de las tropas españolas.

En España el resultado de la guerra se vivió como una tragedia entre la clase política y la intelectual (lo que dará lugar al Regeneracionismo y a la Generación del 98). Fue en ese momento que se creó el relato alrededor de la idea del “desastre español” y de la necesidad de introducir reformas en el sistema político.

Los intentos de reforma del régimen de la Restauración

El régimen de la Restauración establecido en la Constitución de 1876 estuvo en vigor formalmente hasta 1931. En 1898 era muy visible para todos que el sistema político sufría graves problemas. Los intentos de reforma, sobre todo después de la crisis de 1898, se sucedieron sin demasiado éxito.

Durante la primera década del siglo XX los movimientos regeneracionistas debatieron sobre las posibles soluciones a los diferentes problemas del país, pero el sistema político era incapaz de encontrar una vía de salida. Todos los intentos de reforma del sistema, entre los años 1900 y 1917 fracasaron.

A partir de 1917 ya era más que evidente la insostenibilidad del régimen, que en 1923 optó por mutar en una dictadura militar que contaba con el apoyo de la monarquía. La dictadura estuvo de pie hasta 1931.

Los problemas de la Restauración

A finales del siglo XIX, los problemas más evidentes del régimen de la Restauración eran:

Para intentar solucionar estos problemas, las fuerzas políticas dinásticas plantearon una serie de posibles soluciones.

Las propuestas de reforma del sistema

El partido Conservador

Con la desaparición del líder y fundador del partido Conservador Antonio Cánovas del Castillo el partido necesitó unos años para encontrar un sustituto. Finalmente fue elegido Antonio Maura como nuevo líder del partido. Maura a pesar de ser muy conservador, era consciente de que tenía que lanzar un mensaje de optimismo, pero su programa seguía siendo anti-obrero y centralista.

El Partido Conservador planteaba reformas en el ejército. Quería aumentar el gasto militar, sobre todo en la marina. Respecto al tema de la corrupción electoral y el caciquismo, el partido no reconocía este problema y negaba su existencia (era uno de los principales beneficiados). Eso sí, planteaba reformas administrativas para agilizar la administración.

El partido Liberal

El líder del partido, Práxades Mateo Sagasta, murió coincidiendo con el cambio de siglo y fue sustituido por José Canalejas. Canalejas planteaba las siguientes reformas con el objetivo de acercarse a las clases medias:

Partido Republicano Progresista

El líder de los republicanos progresistas, Manuel Ruiz Zorrilla (fallecido en 1895), planteaba cambiar el discurso tan radical de su partido por uno más moderado. El caballo de batalla de los republicanos era la instrucción pública (educación) y las reformas laborales.

Partido Radical Español

Alejandro Lerroux, líder de los republicanos radicales, fue un político populista. Inició su carrera política en Barcelona, como republicano, siendo muy próximo a ciertos sectores del movimiento obrero. Pero no dejaba de ser un hombre adinerado de las clases acomodadas.

En un primer momento de su carrera política se mostró como republicano, anticlerical y anticatalanista. Lerroux buscaba el populismo entre los obreros de Barcelona. Ideó una estrategia de confrontación entre los catalanes recién llegados y los nacidos en Cataluña. Se convirtió todo un fenómeno político, el lerrouxismo.

El Partido Socialista, PSOE

Cuando se aprobó en 1900 el sufragio universal, el PSOE era un partido muy pequeño y minoritario, sin prácticamente representación en las Cortes Generales. En 1910 lograron sacar un diputado por Madrid en el Congreso, el escaño que ocuparía el fundador del partido, Pablo Iglesias. La llamaban “la gorra del congreso“.

El mensaje del PSOE era muy revolucionario, de ideas marxistas teóricas. Los obreros veían el partido como el de gente muy revolucionaria. Eran muy bien vistos por la clase trabajadora. Los socialistas tenían fama de ser honestos, solidarios, valientes…

Los Carlistas

Parte del carlismo estaba deshecho. Los que habían resistido a las sucesivas Guerras Carlistas o bien se habían integrado al Partido Conservador o bien habían creado partidos de extrema derecha. Los puntos clave de este partido eran la religión como columna vertebral de la patria y el tradicionalismo. Representaban a un sector muy minoritario de la población.

El “problema catalán”

Los hechos del Cu-Cut!, la Solidaridad Catalana y la Semana Trágica

La Mancomunidad de Cataluña

En 1914 el gobierno liberal de Sagasta aprobó el proyecto de ley que permitía la unificación de las 4 diputaciones catalanas y la creación de una institución que aglutinaba el poder administrativo en una sola. Nacía la Mancomunidad de Cataluña. La nueva institución catalana se consiguió gracias a la influencia de la Lliga en el Congreso de Madrid, donde incluso había entrado en el gobierno con los liberales. La Mancomunidad representaba la primera institución de poder catalana desde los tiempos de Felipe V.

Representó la unión de las 4 diputaciones catalanas. Tenía un Presidente. Su poder era el equivalente a lo que ya tenían antes las diputaciones, como por ejemplo, en obras públicas o la cultura. La Mancomunidad solo era un organismo de descentralización del poder estatal, no tenía poder autónomo. Su presupuesto era la suma de lo que tenían por separado las 4 diputaciones.

El primer Presidente de la Mancomunidad fue Enric Prat de la Riba (desde 1914 hasta 1927). A su muerte se escogió Josep Puig i Cadafalch (1917 a 1924). En 1924 se suprimió la Mancomunidad debido a la dictadura de Primo de Rivera.

La obra de la Mancomunidad de Cataluña fue:

Gracias a la obra de la Mancomunidad muchos ciudadanos se convencieron de que la idea defendida por los catalanistas de conseguir el autogobierno podría traer beneficios para el país.

El movimiento obrero

Las décadas alrededor del cambio de siglo fueron muy difíciles para el movimiento obrero organizado de tipo anárquico o revolucionario. Entre los años 1898 a 1908 el movimiento obrero sufrió una fuerte represión policial y judicial. La mayoría de organizaciones fueron declaradas ilegales y sus líderes encarcelados o fusilados. Esto provocó la división y la fragmentación del movimiento.

Fuera del anarquismo, existían pequeños sindicatos de obreros de ideología socialista y católica, pero estos eran muy minoritarios.

Solidaridad Obrera, embrión de la CNT

En 1907 los obreros de Cataluña, no sintiéndose representados por el partido unitario Solidaridad Catalana, fundaron el sindicato de la Solidaridad Obrera. En 1911 de esta organización surgió la Confederación Nacional del Trabajo, CNT. A partir de ese momento comenzaba una nueva etapa para el movimiento obrero. La CNT se convirtió en el sindicato anarcosindicalista más mayoritario de Cataluña.

Desde el año 1911 la situación del movimiento obrero en Cataluña cambió. La CNT se convirtió rápidamente en el sindicato mayoritario en Cataluña. El sindicato socialista, la UGT, era minoritario. La situación era inversa en Madrid, País Vasco y Asturias, donde la UGT tenía la hegemonía.

La CNT y la UGT no tenían buenas relaciones. Los de la CNT acusaban a la UGT de venderse al sistema burgués y los de la UGT acusaban a la CNT de desunir a los obreros. Pero en 1917 consiguieron ponerse de acuerdo para organizar una masiva huelga general que paralizó todo el país. Fue una huelga unitaria.

A mediados del año 1918 la Confederación Regional del Trabajo de Cataluña celebró el llamado Congreso de Sants, en el que se acordó una importante reestructuración de la organización obrera en base de la fórmula del «sindicato único». La idea, que de hecho ya se había ido aplicando en algunos ramos en los años anteriores, consistía en reunir en un mismo sindicato todos los obreros afiliados de una misma rama industrial, aunque fueran de diferentes oficios, en lugar de estar agrupados según el oficio de cada uno. De esta forma se obtenía una mayor unidad obrera frente a los patrones, evitando así divisiones absurdas dentro de una misma empresa.

La crisis de 1917 y el fin del sistema de la Restauración

La triple crisis de 1917

En verano de 1917 el gobierno accedió a negociar las demandas de los soldados. Una vez el ejército ya estaba de nuevo en orden, los parlamentarios disolvieron la Asamblea de Parlamentarios, atemorizados porque se pudiera producir en el país una revolución obrera, tal como estaba ocurriendo en Rusia (la revolución de febrero), donde las noticias que llegaban del país eran de que se estaba preparando la revolución definitiva (sería la revolución de octubre). La Lliga se ofreció al gobierno para restablecer la gobernabilidad y entraron al ejecutivo.

Los obreros fueron los máximos perjudicados en esta crisis. Se produjo una represión muy fuerte contra los sindicalistas. El estallido de la Revolución Rusa se vio con mucho miedo en España por parte de los burgueses. De ahí el hecho de que la burguesía pidiera al ejército en 1923 el restablecimiento del orden mediante una dictadura. Y en 1922 se había producido el ascenso del fascismo italiano al poder. A partir de 1917 el ejército tendrá en España un papel muy importante.

Los últimos años del régimen de la Restauración

A partir del año 1917 el movimiento obrero radicalizó sus acciones. Para contrastar las protestas de los trabajadores, una parte de la patronal creó una organización, conocida como Sindicatos Libres, encargada de intimidar y asesinar a los obreros sublevados, sobre todo los de la CNT. Se iniciaba el fenómeno del Pistolerismo (1918-21).

Dentro de la CNT surgió un grupo que tenía como objetivo vengar la muerte de sus compañeros afiliados, llamado los Solidarios. De 1917 a 1923 murieron 200 obreros y unos 80 empresarios. Cabe destacar las muertes del sindicalista Salvador Seguí (conocido como “el noi del sucre”, el “chico del azúcar” en español) y el abogado Francesc Layret (defensor de los obreros).

Estos actos violentos provocaron una gran inestabilidad política. Los gobiernos cambiaban con mucha facilidad. El sistema ya no era capaz de responder a los problemas del país.

Fue entonces cuando los poderes económicos del país llamaron al ejército para que pusieran orden en el país. Para los empresarios, la única salida era una dictadura, al estilo fascista italiano. En 1923 el Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, aceptó la petición de intervención política hecha por los burgueses y se dirigió al Palacio Real de Madrid para pactar con el rey Alfonso XIII. El rey aceptó nombrar Presidente del Gobierno a Miguel Primo de Rivera. Era una situación muy parecida a la que había hecho en 1922 el rey de Italia aceptando a Benito Mussolini como Primer Ministro.

En 1921 se escindió del PSOE un grupo de afiliados, a raíz de la discusión de los socialistas europeos sobre si aceptaban la Revolución Rusa como la vía para acabar con la opresión de los poderosos. Finalmente los socialistas de todo el mundo optaron por seguir por la vía política, rechazando la opción revolucionaria emprendida por los bolcheviques en Rusia. De ahí surgieron los partidos comunistas, que defendían la vía revolucionaria. En España se creó el PCE (Partido Comunista de España).

La dictadura militar (1923-1931)

Contexto histórico del golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923

En 1918 se produjo en Rusia la Revolución bolchevique. Cuando llegan las noticias de los acontecimientos revolucionarios en España, los sectores empresariales y gubernamentales se ponen en alerta. El sistema electoral corrupto de la Restauración, a través de las trampas en las elecciones para garantizar el poder a los partidos dinásticos, ya no eran suficientes para controlar la situación. Los obreros estaban muy movilizados. La patronal ya pensaba en recurrir a la fuerza y pidieron al ejército una intervención con el fin de acabar con el desorden social.

La Guerra del Rif representaba para el ejército español el último intento por recuperar la Gloria perdida en Cuba en 1898. También se pretendía recuperar el prestigio internacional de España. Pero la guerra no fue como se esperaba desde España. Los guerrilleros marroquíes liderados por Abd-el-Krim infligieron una gran derrota militar en España en la batalla de Annual, 1921, donde murieron hasta 10.000 soldados españoles. Abd-el-Krim se quedó con todo el armamento español.

El desprestigio del ejército fue impresionante. La invitación de la burguesía a intervenir en la política del país con el fin de restablecer el orden era para el ejército una oportunidad para recuperar su prestigio.

La justificación que dio Miguel Primo de Rivera por su intervención en la política fue que solo estaría en el poder tres meses, el tiempo justo para restablecer el orden social. Cuando todo volvería a estar en orden, se retiraría. También hablaba de restablecer la autoridad política (con mejoras económicas, empleo…).

El establecimiento de la dictadura militar

El dictador Primo de Rivera suspendió la Constitución de 1876, cerró las Cortes, prohibió los partidos políticos (dejó que los partidos trabajaran en la clandestinidad, sobre todo aquellos más moderados), prohibió los sindicatos e implantó el partido único, la Unión Patriótica, que fue el único partido legal durante toda la dictadura, imitando el modelo italiano. Primo de Rivera creó unos grupos paramilitares que debían defender empresarios: eran los somatenes.

A finales de 1924 la dictadura suspendió la Mancomunidad de Cataluña, prohibió el uso público del catalán y los símbolos del país. Estas prohibiciones causaron un distanciamiento inicial de algunos miembros de la Lliga, pero en general la burguesía catalana aceptó de buen grado todas las medidas de la dictadura.

La doctrina política de la dictadura

La dictadura intervino directamente en la economía. El libre mercado (doctrina del liberalismo) se modificó y se implementó el intervencionismo estatal. Era el gobierno quien decidía lo que se debía producir y cómo. Se crearon monopolios del Estado y se implantaron fuertes medidas proteccionistas, que favorecieron el textil catalán.

La doctrina militar afirmaba que el país debía ser como una gran cuartel. La represión tenía la justificación en el paternalismo político (proteger el país tal como lo haría un padre con su hijo, donde si es necesario le daba una bofetada).

La organización del Estado seguía la doctrina fascista del corporativismo. Esta doctrina aseguraba que el sujeto de derecho eran las corporaciones (la familia, el municipio y los sindicatos). Se configuró el estado en función de estas tres corporaciones. Los padres de familia eran las únicas personas que podían votar en unas elecciones muy controladas por el régimen. Los pueblos estaban representados por alcaldes elegidos por el dictador. Y en las empresas los sindicatos estaban integrados por representantes de la dictadura.

En 1925 se empezó a ver que Primo de Rivera se quería quedar en el cargo más allá de lo que él había manifestado inicialmente. Su voluntad era dar a la dictadura un aspecto civil. El gobierno militar anterior se llamaba Directorio Militar. En 1925 Primo de Rivera se empezó a vestir de civil y se convirtió en Presidente del Gobierno, nombrando a ministros civiles.

El balance de estos primeros años de dictadura fue presentado por el ejército como un gran éxito. Se consiguió la tan esperada victoria militar en Marruecos, con el Desembarco de Alhucemas en 1925. Otro éxito de la dictadura fue la disminución del paro, gracias a las muchas obras públicas que se estaban haciendo en todo el país.

El final de la dictadura

Las obras públicas que se hicieron durante la dictadura (carreteras, embalses, líneas de ferrocarril…) fueron a cargo de los presupuestos del Estado. Esto provocó un endeudamiento total que llevó a la ruina al país. Primo de Rivera solo tenía dos posibles salidas: acabar de hundir el país o subir los impuestos. Pero en 1929 estalló el crack bursátil de Nueva York, que rápidamente llegó a toda Europa.

La situación en 1929 era del todo desastrosa. El rey estaba viendo que la dictadura se derrumbaba e intentó utilizar el desprestigio de Primo de Rivera para quitárselo de encima. Finalmente en 1930 Miguel Primo de Rivera dejó el cargo. La dictadura dejó una gran crisis económica y social y una radicalización de la oposición política.

Razones de la pérdida de apoyo de la dictadura:

Los dos hechos que precipitaron la caída de la dictadura fueron:

Unidad de acción de partidos y sindicatos

En este sentido en agosto de 1930 los partidos políticos de la oposición firmaron un acuerdo conocido como Pacto de San Sebastián, donde las fuerzas republicanas, socialistas y nacionalistas decidían que debían trabajar juntos para hacer caer la dictadura y la monarquía (pacto para proclamar la República).

La oposición política y sindical unida: el Pacto de San Sebastián

En 1930 la situación era grave. El rey había dejado caer al dictador Primo de Rivera y en una situación difícil nombró un sustituto, el general Berenguer, de acuerdo con el ejército, con la intención de volver al régimen parlamentario anterior. El rey pidió al nuevo dictador que aflojara la represión. Fue el periodo conocido como “dictablanda“.

El general Berenguer no llegó a convocar las elecciones y el rey nombró un nuevo presidente del gobierno, esta vez el Almirante Aznar, con el único encargo de convocar elecciones (febrero 1931).

El 12 de abril de 1931 tuvieron lugar las primeras elecciones desde el establecimiento de la dictadura en 1931. Fueron elecciones municipales, ganadas en las principales capitales de provincia por las fuerzas republicanas. El rey marchó de España. El 14 de abril se proclamó la República.

Evolución económica (1898-1931)

Evolución demográfica

En treinta años España pasó de los 18,5 millones de habitantes a 23,5 millones de habitantes. En Cataluña se pasó de los 2 millones a 3 millones de habitantes.

a) Crecimiento vegetativo

Época de transición al régimen demográfico moderno. Esto significa que bajaba mucho la mortalidad, pero no aumentaba lo necesario la natalidad. El crecimiento vegetativo era mayor. Se pasó del 28% al 17% por mil de tasa de mortalidad y del 34% al 28% de natalidad. Esto conlleva un gran crecimiento. La causa por la que bajó la mortalidad se debió a la mejora de las condiciones de vida en la alimentación y la higiene y una natalidad que empezaba a bajar por el retraso en el matrimonio.

b) Migraciones

c) Distribución de la población

Acentuó el proceso de urbanización a pesar de que en 1931 España era todavía un país rural (el 60% de la población vive en el campo).

En Cataluña esta situación era ligeramente diferente. En el primer tercio del siglo XX ya era una región con régimen demográfico moderno. La natalidad era baja y por tanto el crecimiento vegetativo también era bajo. Además era un territorio que recibía la emigración de otras partes de España. Llegaba gente del interior, básicamente de Aragón y de Murcia. La concentración urbana era mucho mayor.

d) Distribución de la población por sectores económicos

En España se distribuye de la siguiente forma:

En Cataluña se distribuye de la siguiente forma:

Evolución de los sectores económicos



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