Los efectos económicos y sociales de la crisis bajomedieval

La crisis por las malas cosechas de principios del siglo XIV sumado a la llegada de la Peste Negra provocaron la crisis de la Baja Edad Media, que llegó hasta el siglo XV.
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| 29/04/2020 | Última actualización:


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A principios del siglo XIV Europa sufrió una grave crisis agraria, como consecuencia de la sucesión de malas cosechas provocadas por un clima desfavorable y por el cultivo de tierras de mala calidad. La crisis agraria provocó la extensión del hambre por todo el continente europeo. A todo ello hay que sumar la devastación causada por la epidemia de la peste negra que asoló Europa y provocó una gran mortandad.

Los acontecimientos descritos frenaron de manera brusca el largo periodo de bonanza económica que se había vivido en Europa entre los siglos XII y principios del XIV. El periodo de recesión iniciado en el siglo XIV se prolongó hasta el siglo XV.

Repercusiones del colapso demográfico en el mundo rural: el despoblamiento del campo

Hay consenso entre los historiadores en afirmar que el colapso demográfico producido a consecuencia de la crisis bajomedieval fue más significativo en la ciudad que en el campo. Las epidemias y las hambrunas fueron más mortíferas en las ciudades, ya que había mucha gente concentrada y una mayor falta de higiene. Sin embargo, a medio y largo plazo los efectos de la pérdida de población también se hicieron más visibles en el campo porque se produjo un movimiento migratorio de gente que marchaba del campo hacia la ciudad.

¿Por qué la gente se iba hacia las ciudades? Muchos talleres artesanales de las ciudades quedaron vacíos y como había demanda de mano de obra, los salarios tendieron a subir. Además también se debe tener en cuenta el hecho de que muchos agricultores huían del campo para evitar los abusos de los señores feudales.

En paralelo también se produjeron movimientos migratorios dentro del mundo rural. Algunos agricultores simplemente cambiaban de tierras. Algunas áreas rurales quedaron prácticamente vacías.

A raíz de la crisis se produjo un reordenamiento de los núcleos de población. Las ciudades recuperaron rápidamente el nivel de población que tenían antes de la Alta Edad Media en detrimento del campo que perdió población. Todo esto tuvo repercusiones para el engranaje del sistema feudal.

¿Cuál fue el efecto más inmediato de la crisis?

El efecto de la crisis que se dio en primer lugar y el más espectacular fue el descenso y la reducción de las superficies de cultivo por el abandono de los campos. Este fenómeno se lo conoce como despoblamiento rural. Fue un abandono selectivo.

Se abandonaron las tierras marginales, aquellas que se habían puesto a cultivar más tarde, porque eran las peores, a la vez que se optaba por el aprovechamiento más exhaustivo de las mejores tierras.

¿Cómo se manifestó esta reducción de la población rural?

A raíz la crisis del siglo XIV el campesinado tenía buenos motivos para querer emigrar a las ciudades más prósperas. El abandono de los campos produjo de rebote un cambio en la orientación económica, ya que a partir de ese momento se potenció la ganadería que necesitaba menos gente que la agricultura.

En Alemania el fenómeno de la despoblación rural se conoce con el nombre de Wüstung (pueblos abandonados). Entorno en 1300 había contabilizados unos 170.000 núcleos de población, mientras que hacia el 1500 la cifra se redujo hasta los 130.000. En Alsacia entre 1300-1800 se produjeron 224 desapariciones de núcleos rurales.

En Francia el fenómeno de la despoblación se le conoce con el nombre de «desertara «. En Inglaterra también se detectan despoblamientos rurales llamados «lost villages«. Los núcleos despoblados en Inglaterra tenían más que ver con una reordenación del trabajo agrícola. Muchas explotaciones se encaminaron hacia la ganadería. El área con más núcleos despoblados fue la central (de Londres hacia arriba, zonas de montañas).

El descenso de la producción agraria y de la renta feudal

El descenso de la producción agraria fue muy espectacular. El planteamiento inicial sería observar la relación entre el hombre y la tierra. ¿Cómo se plantea antes y después de la crisis?

Antes del 1300, es decir, durante el periodo de crecimiento, el valor de la tierra era elevado. Lo sabemos gracias a:

Esta fue la situación general hasta el 1300. Hasta los inicios del siglo XIV predominaba la pequeña explotación campesina.

¿Qué pasó a partir del 1300? La tendencia positiva del período anterior se invirtió. Se observan estos factores:

Los ingresos señoriales disminuyeron y este hecho es justamente el punto central de la llamada crisis bajomedieval. Se produjo un acaparamiento de parcelas abandonadas, lo que interesaba tanto a agricultores como señores. Estos últimos daban facilidades, ya que si querían que los agricultores ocuparan tierras debían dar incentivos (rentas más bajas y precios de entrada más asequibles).

Pero a la hora de acceder a las tierras no todos tenían las mismas posibilidades. Hubo un proceso de selección. No todos los agricultores eran iguales, unos podían tener grandes explotaciones mientras que otros no. Se observa una fuerte jerarquización del trabajo campesino. Una minoría de este campesinado se pudo consolidar, era potente. Este grupo más fuerte económicamente se le conoció como el de los «campesinos grasos« (los más favorecidos).

Muy a menudo estos campesinos más ricos no podían trabajar todas sus tierras. Por eso muchos de ellos alquilaron mano de obra asalariada o hicieron sub-establecimientos y/o subarrendamientos y esto provocó que con el paso del tiempo los «campesinos grasos» dejaran de trabajar la tierra, dedicándose solo a su control y gestión.

Este hecho creó grandes diferencias y contrastes dentro del trabajo campesino.

Los efectos económicos y sociales: la reorientación de la producción

Los cambios producidos por la crisis exigieron nuevos criterios para la gestión y la explotación de la tierra. El sistema de la tierra indominicata o mansus indominicatus, la parte de reserva de la propiedad que el terrateniente cedía a sus siervos o colonos para que lo explotaran a cambio de adquirir el compromiso de pagarlo con diversos trabajos y obligaciones, retrocedió. Los señores feudales tenían muchas dificultades a la hora de hacer la recepción de las corveas (obligación del agricultor de trabajar gratuitamente en las tierras del señor), porque el campesinado se negaba a hacerlas y se sublevaban.

El aumento de salarios hacía muy difícil a los señores feudales la obtención de mano de obra gratis. Para los señores era una auténtica ruina. Como no podían conseguir mano de obra gratis, el sistema de la reserva era una forma de explotación inviable totalmente. Por tanto había que buscar alternativas, como el cambio de orientación en las producciones y nuevas fórmulas contractuales. Se empezó a hacer una gestión directa de la tierra, vigilancia de la explotación a la vez que orientaba la producción hacia el abastecimiento del mercado urbano (demanda diversificada). Gestión de la tierra hecha por arrendatarios o propietarios. Los espacios comunales muchas veces fueron acaparados por los señores.

Los grandes gestores, agricultores grasos, orientaron la producción y convirtieron el campo en un área dependiente de la demanda urbana. Los miembros de la burguesía urbana canalizaron el área suburbana hacia las necesidades de abastecimiento de las ciudades, cada vez más grandes por su aumento de población.

Las áreas agrícolas adyacentes de las ciudades difícilmente podían abastecerlas de trigo, por lo tanto, tenían que ir a áreas más lejanas. Se necesitaba grano y vino (que se obtenían de las áreas rurales), plantas que servían para la producción artesanal (lino, esparto, cáñamo, tintóreas), productos agrarios muy especializados (arroz, azúcar, hortalizas …) pero sobre todo, lo que se vio en la época fue el gran potencial de la ganadería, sobre todo la bovina (la lana de las ovejas era muy rentable porque el textil era la gran industria de la Edad Media).

Todas estas necesidades del mercado implicaban una complicidad muy grande con las áreas adyacentes de la ciudad. Esta nueva producción requería poner en práctica otras formas para explotar la tierra. No podemos decir que sean nuevas formas de producción pero se amplían mucho, como por ejemplo:

Antes del 1300 el excedente de grano comercializable era escaso y había dificultades para abastecer las ciudades. El producto era escaso y su precio era elevado. A pesar de que los excedentes que se comercializaban eran pequeños, se obtenía un buen precio. Superados los efectos iniciales de la Peste Negra la situación se invirtió: había más excedente y más abundancia debido a la caída demográfica. Los precios bajaron y los ingresos del campesinado se redujeron.

Los agricultores, a partir del 1300, tenían más a menos precio. En términos de subsistencia la situación era mucho mejor que antes. Los campesinos tenían más recursos. El gran problema fue que la crisis afectó a los señores feudales, que sufrieron un gran descenso en sus ingresos, por lo tanto se produjeron los siguientes cambios:

En algunos momentos se produjo un incremento de las exigencias señoriales. Se incrementaron las exigencias jurisdiccionales, aquellas cargas que iban dirigidas sobre todo a los agricultores grasos. Fueron estos campesinos ricos los que protagonizaron las revueltas del siglo XIV. Los campesinos ricos eran los que dirigían las revueltas.

Repercusiones del colapso demográfico bajomedieval en el mundo urbano

Después de la gran mortalidad del siglo XIV en las ciudades se experimentó una reducción de la demanda y por lo tanto la producción retrocedió. La actividad manufacturera básica era el textil. Las otras actividades se relacionaban con los recursos de cada zona en particular. Por su parte el textil era universal a la edad media.

Sin embargo es difícil establecer las dimensiones reales del textil en la época. Solo se dispone de datos para Inglaterra. Allí el producto agrario se calcula en unos tres millones de libras. El textil, considerando el producto comercializado, suponía unas 100.000 libras. Solo representaba el 2% de la mano de obra. Sin embargo no cubría toda la demanda. Para cubrirla los núcleos rurales también producían. La población rural se autoabastecía en buena parte. La actividad textil era cara y se destinaba a una clientela de alto nivel adquisitivo.

Durante la baja edad media tuvo lugar la crisis del sistema productivo de tipo feudal. Los grandes centros productivos (norte de Italia y Flandes) fueron los que más sufrieron. Al afectar a estas zonas más activas el fenómeno fue más visible, pero eso no quiere decir que fuera general. En el campo se produjo un incremento de la productividad y se pudo abastecer mejor a las ciudades. Las ciudades pagaban los abastecimientos que llegaban del campo con la venta de los productos artesanales. Pero los precios eran más rígidos. No aumentaba la productividad urbana y por tanto los precios no bajaban. Así la comunidad rural seguía sin poder adquirir los productos urbanos por lo que se producía una reducción de la demanda. Este fenómeno se llama la tijera de precios. Por otra parte hay que considerar también el desequilibrio entre precios y salarios.

La demanda de los grupos más poderosos también se redujo, ya que disminuyeron sus rentas. En Florencia en 1300 se producían unas 100.000 piezas de textil. En 1350 unas 70.000 piezas. En 1373 se redujo hasta las 30.000 piezas. Y en 1382 la cantidad disminuyó hasta las 19.000 piezas. En Flandes parece que la proporción sería similar. Este fenómeno de reducción de la demanda se debe relacionar con las revueltas urbanas de la época.

Aumenta la distancia entre una minoría rica y una mayoría pobre de la población. Ante este colapso había que buscar alternativas para recuperar la actividad. La solución era adaptarse a la demanda. En este sentido, destacan tres ejes de actuación:

Las finanzas y el comercio

En esta época quebraron muchas bancas debido a las deudas de los poderes públicos (monarquías y ciudades) que se mantenían a base de créditos. Estos créditos los ofrecían los banqueros italianos y alemanes. Cuando los clientes no podían devolver los créditos los banqueros hacían quiebra. Los banqueros más importantes eran los florentinos. Habían otorgado créditos al rey inglés y al francés en el marco de la Guerra de los Cien Años. Pero a mediados del siglo XIV estos créditos no se devolvían y se produjo la ruina de aquellos banqueros y otros clientes de estos.

La ciudad también era un centro mercantil muy importante. El sistema tradicional de comercio se vio muy afectado por la crisis de la Baja Edad Media. El Mediterráneo fue la zona más afectada. Hay tres razones para explicar este fenómeno:

Pero la crisis del Mediterráneo no solo afectó esta zona. Todo el circuito generado por este comercio se resintió, como las rutas terrestres intermedias. Solo se salvaron de este declive Venecia y Génova. Venecia mantuvo sus contactos con Oriente y también su contacto terrestre con el norte de Europa. Además se introdujo en el comercio de esclavos. Génova por su parte estaba conectada con el Mediterráneo Occidental con ciudades como Valencia, el Reino andalusí de Granada, Sevilla …

Después de la crisis hubo diferentes maneras de recuperarse. La crisis de una zona podía provocar el auge de otra cercana. Otra salida posible era la búsqueda de un comercio de menos lujo. Se optó por la apertura de las rutas atlánticas aunque de momento el tráfico en ellas era menos intenso e importante de lo que sería algún tiempo más adelante. Se perfeccionaron los métodos de administración, gestión y finanzas.

Aparte del Mediterráneo, otro gran espacio comercial era el Mar del Norte y el Báltico. Era el espacio de la Hansa Germánica o Liga Hanseática, una confederación de ciudades mercantiles que contaba con recursos militares propios utilizados para defender sus intereses o para imponer sus condiciones. También constaba de instituciones políticas propias como las asambleas de representantes. La ciudad central de la Hansa era Lübeck.

El ámbito mercantil de la Hansa creció constantemente. En 1350 tenía 77 ciudades adscritas y en 1400 eran ya más de 200. La Hansa se dividía en cuatro circunscripciones, cada una con una capital comercial: Westfalia (Colonia), Sajonia (Brunswik), Wende (Lübeck) y Prusia (Danzig). También había varios kontor, las ciudades terminales (limítrofes) donde se recibían algunas de las diferentes materias que eran objeto de comercio. Por ejemplo, en Bergen se recibía madera y pesca salada, en Novgorod madera, pieles y caucho. Los productos con los que comerciaba la Hansa eran productos agrarios, metales, sal, caucho, alquitrán …

La Hansa soportó la crisis bajomedieval mejor que el ámbito mediterráneo, sobre todo porque traficaba con artículos de primera necesidad. Generaba más volumen de mercancías pero menos de negocio. Algunas ciudades se vieron más afectadas que otras. Flandes se vio muy afectada por la crisis, pero su dinamismo se trasladó al norte, en la ciudad de Amberes. De 1440 a 1500 pasó de 20.000 a 500.000 habitantes. Amberes se convirtió en un gran centro textil y de pesca salada. La ciudad era un centro manufacturero y comercial. Celebraba dos ferias al año de dos meses de duración cada una. Tenía un puerto muy bien equipado, incluso con una grúa portuaria. La mayor parte de las ciudades comerciales tenían allí un consulado. De Amberes irradió un gran hinterland. Tenía relaciones con Frankfurt y Colonia y más al sur con Nuremberg. Esta ruta continuaba hacia Augsburgo y llegaba hasta Venecia.

Los contactos entre el norte y Venecia se realizaban a través de tres ciudades básicas: Nuremberg, Augsburgo y Ravensburg. En esta última había la llamada Gran Compañía. Tenía consulados en Milán, Génova y Venecia, Aviñón, Marsella, Lyon, Toulouse y Montpellier, Frankfurt, Viena, Londres y Maastricht; Valencia, Barcelona, Zaragoza, Alicante y Perpiñán. La Gran Compañía se formó a partir de 1390 con la reunión de los capitales de tres grandes familias y continuó creciendo. Se organizaba a partir de tres gobernadores que dirigían a más de cien agentes comerciales.

Desde el Mediterráneo se abrieron rutas hacia el Atlántico. Una fecha clave es 1340, cuando se produjo el último intento de reunificar al-Ándalus. Los Benimerines fueron derrotados en la Batalla del Salado. A partir de entonces se incorporaba la zona de Gibraltar en Castilla y abría el comercio en el Estrecho de Gibraltar.

En 1248 Fernando III había conquistado Sevilla. Con la apertura del Estrecho Sevilla experimentó un gran auge. En 1276 Alfonso X instituyó el Gran y Honrado Concejo de la Mesta. La Mesta generó unos negocios extraordinarios gracias a la lana. Esta pasaba de las ferias como en Medina del Campo, en Burgos y de ahí hacia los puertos cantábricos y hacia Flandes y los Países Bajos. La Mesta propició la creación de grandes fortunas. Esta clase acomodada generó de nuevo una demanda de artículos de lujo que los genoveses llevaban a Sevilla, donde se instalaron.

Sevilla se convirtió en el nexo de unión entre el Mediterráneo y el Atlántico. A veces los mercaderes castellanos venían u otorgaban concesiones de derechos comerciales a los genoveses. Debido a todo este proceso se generó una economía colonial: exportaba materia prima y se importaban productos manufacturados y de lujo. Aunque existe en Castilla los factores necesarios (demanda y materias primas) no se genera una industria manufacturera.

La exploración europea del Atlántico

El espacio geográfico europeo solo se había superado en la época de las Cruzadas. Hacia finales del siglo XIII se produjeron llegadas esporádicas en África atlántica. Estos viajes tuvieron poca continuidad. Fueron esporádicos porque los medios técnicos no estaban muy desarrollados y porque existía un alto riesgo, por lo que no recibían apoyo financiero.

A principios del siglo XIV tuvo lugar la llegada de los castellanos en las Canarias. Allí también se establecieron comunidades religiosas.

Hacia finales del siglo XIV se produce un importante cambio. La última década del siglo marca el inicio de las expediciones castellanas y portuguesas. Tenían un carácter de predicación y de conseguir botín. Eran una continuación del proceso de la Reconquista. Los castellanos también ocuparon zonas de la costa marroquí, como Melilla, Bujía… La participación de castellanos y portugueses en este nuevo espacio atlántico debía llevar necesariamente a un enfrentamiento. Así se tuvieron que delimitar las zonas de influencia. Un primer acuerdo fue el tratado de alcáçovas-Toledo (1479).

Las Canarias se convirtieron en un punto clave en la ruta hacia América y eran un lugar de experimentación para la posterior conquista americana. La conquista de Canarias tuvo un carácter feudal. Se exterminó a la población autóctona y se colonizaron las islas con población de la península Ibérica. Sin embargo faltaba mano de obra, por lo que se utilizó mano de obra esclava africana. En las islas se trabajaba en las plantaciones de caña de azúcar, Orxelles y la sangre de drago (ambas para hacer tintes).

Los portugueses desarrollaron una intensa actividad mercantil. La burguesía estaba consolidada y era muy potente. Tenía muchos contactos con el resto de Europa. Los portugueses iban a África para capturar esclavos y oro. Los mercaderes portugueses querían encontrar una nueva ruta de las especies por el Atlántico, circunnavegando África.

La reacción del sector burgués urbano de financieros a rentistas. Los métodos de administración, gestión y finanzas

Otra manera de superar la crisis bajomedieval fue a través del desarrollo de nuevos instrumentos mercantiles, técnicos y financieros.

En la Edad Media, por lo que hacía referencia a los transportes y las rutas, se usaban rutas terrestres, fluviales y marítimas. Pero estos métodos eran lentos y caros (representaban hasta un 25% del coste total). El transporte se elegía en función de la distancia, pero el preferido era el marítimo. El más utilizado era la navegación de cabotaje. En cada tramo de costa se tenía que pagar un peaje, la lezda.

Sin embargo era necesaria una navegación mejor. Hacían falta nuevos métodos de navegación. Se desarrollaron nuevas embarcaciones, como la carabela que montaban nuevos tipos de vela, como la cuadrada. Con esta nueva embarcación se podía transportar más tonelaje (hasta 300 toneladas). También se utilizaba sistemáticamente la brújula, los portulanos, las tablas trigonométricas, el astrolabio …

Poco a poco se iba mejorando el transporte de las mercancías con el objetivo de conseguir travesías más seguras. Sin embargo seguían siendo peligrosas debido a los corsarios y los piratas. Para protegerse de estos contratiempos se desarrollaron los seguros y los convoyes.

Así pues las relaciones mercantiles eran cada vez más complejas. Se reglamentaba el comercio y se redactaban códigos mercantiles. Es muy conocido el Libro del Consulado de Mar de Barcelona. Era un código en constante evolución para que se revisaba en función de las necesidades.

Otro aspecto para hacer frente a la crisis fue la evolución en la gestión y la administración comercial. En los grandes centros comerciales se universalizaron los procedimientos. Del mercader-viajero se pasó a un capitalista que controlaba una red de agentes comerciales. Se diversificaron las actividades y las inversiones. Las compañías comerciaban con cualquier artículo. Así se aseguraba la inversión. Si fallaba un producto, otro lo compensaba. También se especulaba con el cambio de moneda y los préstamos. Las compañías mercantiles pasaban a ser cada vez más estables y se agrupaban varios capitales para afrontar con más fuerza las inversiones.

En esta época se desarrollaron los instrumentos financieros y de crédito. Se hacían necesarios debido al elevado volumen de las operaciones y la distancia de los viajes. Llevar el dinero encima era peligroso y había que tener en cuenta el cambio de divisas. Se buscaron soluciones y se desarrollaron sistemas para facilitar el intercambio.

Se adoptó la numeración arábiga. Se llevaban libros de contabilidad con entradas y salidas. Se practicaba la transferencia de capitales y préstamos. Esto se hacía con los cheques y las letras de cambio.

Por todo ello algunos historiadores hablan del desarrollo de un protocapitalismo.


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