La economía de España en el siglo XIX

En el siglo XIX se produce el primer Proceso de industrialización en España y se realizan algunas Importantes infraestructuras como el ferrocarril. La base económica continuará siendo la agricultura.
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| 09/11/2020 | Última actualización:


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En el siglo XIX se produjo el primer Proceso de industrialización en España, aunque de una magnitud menor respecto a otros países de Europa. En el siguiente artículo se analiza la evolución de la economía de España en el siglo XIX así como los aspectos demográficos y sociales vinculados al proceso de crecimiento.

Principales indicadores demográficos

Crecimiento vegetativo de la población

En 1800 había en España unos 10,5 millones de habitantes. En cambio en 1900 la población era de 18,5 millones. Por tanto, en un siglo la población aumentó un 70%, que es el mayor incremento de población en España en un período de 100 años. Pero si lo comparamos con los datos demográficos del mismo período histórico en Inglaterra, que incrementó su población un 250%, se observa como el dato del crecimiento español no es tan alto como el de los países más industrializados del continente europeo.

Gráfico de población años 1800 a 1900: se produce un crecimiento de la población del 70%.
Gráfico de población años 1800 a 1900: se produce un crecimiento de la población del 70%.

En 1800 se abría una nueva etapa respecto a la demografía en España: el paso del modelo demográfico antiguo (típico de la Edad Media y Moderna) al modelo de transición.

Características principales del modelo de transición:

Movimientos migratorios internos y externos

Durante el siglo XIX hubo dos tipos de movimientos migratorios: el interno y el externo:

Población urbana

En 1877 la población rural aún superaba la urbana, ya que la mitad de los españoles vivía en el campo. En cambio en Cataluña en el siglo XIX la mayoría de la población vivía en las ciudades, en entornos industriales.

Mapa de España con las principales ciudades del país a finales del siglo XIX
Mapa de España con las principales ciudades del país a finales del siglo XIX

Situación económica a inicios del siglo XIX

Una economía agrícola estancada

En el siglo XIX la agricultura era de muy bajo rendimiento en España, estaba poco desarrollada y muy estancada. El utillaje era muy primitivo, el sistema de rotación estaba anticuado, no se utilizaban abonos ni se seleccionaban las mejores semillas. No había inversiones.

La causa de la falta de inversiones de la agricultura en España se debía por el mantenimiento de las estructuras feudales: todavía existía la figura legal de la propiedad vinculada, las manos muertas (tierras sin cultivar) y el mayorazgo.

Este hecho provocaba la desmotivación del grupo empresarial industrial para invertir y por eso el sector industrial en España era mínimo. Si añadimos a esto que los agricultores, que representaban un 80% de la población, no podían vender sus productos por la poca demanda, la situación se agrava. Por eso los gobiernos progresistas quisieron siempre hacer inversiones en la agricultura.

Un Estado crónicamente endeudado

Durante todo el siglo XIX hubo en España guerras, exenciones fiscales a los grandes nobles, a la Iglesia… (que no tenían que pagar impuestos), sumado a la pérdida de las colonias americanas, el comercio deficitario…

Las consecuencias de todo esto fueron:

Por todo ello, en España durante el siglo XIX el Estado fue un freno para el desarrollo de la economía, retrasando la revolución industrial que otros países europeos ya tenían en marcha.

Resistencias en el país contra el desarrollo económico de tipo urbano e industrial

¿Por qué se invirtió poco en la industrialización del país?

Con todo ello el proceso de industrialización en el país fue lento y parcial (solo se desarrolló una parte del territorio y algunos sectores de la economía). España no llegó a ser un país plenamente industrial hasta el año 1960, ciento treinta años después que Inglaterra.

Los cambios económicos a lo largo del siglo XIX

Cambios en el sector primario (agricultura)

a) Abolición del Régimen señorial feudal (en tres fases: 1812, 1820 y 1835)

b) Desamortizaciones

En 1891 el gobierno adoptó políticas proteccionistas, largamente reclamadas por los industriales catalanes.

Visión general del sector primario en el siglo XIX:

Cambios en el sector secundario (industria)

La industrialización en Cataluña “la fábrica de España”

Los aguardientes y el negocio de las fábricas de indianas (exportaban telas de algodón de América que se estampaban en Cataluña) generaron capital. El destino de estos productos eran las colonias españolas, muy especialmente Cuba. De ellas se importaban azúcar y algodón.

Este comercio con América incentivó la industria textil, que en un primer momento era de tipo manual. La dinamización económica del país hizo que el capital acumulado se invirtiera sobre todo para llevar a cabo la mecanización industrial. El dinero se invertía en maquinaria inglesa: en 1831 llegó la primera máquina de vapor producida en Inglaterra y destinada a la fábrica Bonaplata de Barcelona.

En Cataluña el haber dispuesto de una agricultura más productiva y de una industria textil manual fueron los factores determinantes para dar el salto a la industrialización y la mecanización del textil.

Época de gran prosperidad en la industria catalana.

Máquinas de hilar y de tejer (tejido). Máquina de vapor:

Las fábricas textiles que utilizaban la energía producida por el vapor para mover los telares mecánicos se extendieron rápidamente por todo el territorio. Había fábricas de dos tipologías:

Distribución de las industrias textiles en Cataluña en el siglo XIX
Distribución de las industrias textiles en Cataluña en el siglo XIX

Ventajas y desventajas de un modelo u otro:

Durante el siglo XIX los industriales catalanes reclamaban una política económica de tipo proteccionista, porque los precios locales eran caros y los extranjeros baratos. Además faltaba un mercado nacional potente y ante la pérdida de las colonias americanas, el único lugar donde los catalanes exportaban sus productos se perdió.

La industrialización favoreció una cierta mejora en las condiciones de vida en las ciudades. Y también provocó el crecimiento de las ciudades. Fue la época en la que se derribaron las murallas medievales y se llevaron a cabo proyectos de urbanización de las ciudades. En Barcelona el arquitecto Ildefons Sardà planificó el urbanismo del Eixample.

Cuando se inició la Guerra civil de los Estados Unidos de América, los territorios donde se cultivaba el algodón que después llegaba a Cataluña se encontraban en plena zona de conflicto. Por lo tanto, durante todos aquellos años el algodón no podía llegar a Cataluña y eso afectó mucho a las industrias textiles, que se quedaron sin materia prima. Se conoce como el “hambre de algodón“. Además en esta época se produjo el crack bursátil que también afectó negativamente a la industria catalana. Para acabar de agravar la crisis, durante el Sexenio Democrático se aprobó el librecambismo, muy desfavorable para la industria catalana.

Con la Restauración borbónica se inició una época de gran esplendor para los empresarios catalanes. Este grupo social tenía ganas de invertir y ganar dinero y se produjo una gran especulación inversora, de compraventa sin crear riqueza. Pero esta época de expansión se acabó al cabo de unos años y se entró en una nueva crisis, a pesar de que los años de la especulación ayudaron mucho a remontar la industria.

La última década del siglo XIX estuvo marcada por la llegada de la plaga de la filoxera en el cultivo de la vid. Todos los negocios vinculados a la vid que se habían creado anteriormente desaparecieron. Este hecho causó una gran crisis económica en el país.

Hay que sumarle la llegada de productos en España provenientes de otros países, como Argentina, Estados Unidos y Australia, que eran más baratos que los productos locales.

Por último, la Guerra de Cuba perjudicó mucho a las exportaciones catalanas porque España perdió su última plaza colonial que era un importante mercado para los industriales catalanes.

La Industrialización en el resto de territorios de España

España era un país rico en recursos naturales, pero en aquella época estaban sin explotar. Gracias a la Ley de Minas, aprobada durante el Sexenio, se facilitó a la industria la materia prima que necesitaba para funcionar. Además, la explotación minera proporcionó mucho trabajo.

Las minas más importantes del país eran:

La siderurgia es un tipo de industria básica necesaria para industrializar un país, ya que se necesitaba para la producción de hierro, que luego servía para fabricar las máquinas que movían los telares en las fábricas o los trenes en el ferrocarril.

Cambios en el sector terciario (servicios)

Gran retraso del transporte terrestre, que afectaba al sector secundario. Sin buenos transportes, era imposible articular un mercado nacional potente. La ley de ferrocarriles de 1885, durante el Bienio Progresista, no produjo el efecto que buscaba. Las empresas que invirtieron capital para crear la red de ferrocarril en España eran extranjeras. Se construyó un ferrocarril con ancho de banda de la vía diferente del europeo, el conocido “ancho de banda ibérico”.

El ferrocarril se articuló bajo una red centralista, que no ayudaba a la movilidad entre los núcleos industriales del país. Las principales empresas del ferrocarril fueron la MZA (Madrid-Zaragoza – Alicante) y la FNE (Compañía de Ferrocarriles del Norte de España).

La red de navegación no sufrió ningún cambio importante durante el siglo XIX. La red de carreteras sufrió algunas mejoras, pero siguiendo el modelo radial centralista.

La intención era la de crear un mercado nacional potente, para tener capacidad para vender y comprar productos en un mercado interior. Pero el nivel de vida de la población, que no permitía comprar más de lo que no era necesario para vivir, no ayudó a crear un mercado nacional bastante amplio.

El intercambio comercial típico que se producía en el siglo XIX en España era:

Sector de la banca

La situación económica en España a finales del siglo XIX

La agricultura

Durante el siglo XIX la agricultura experimentó pocos cambios respecto al resto de países de Europa.

El fracaso de la industrialización en España

En España la industrialización fue un fracaso durante el siglo XIX. La única excepción la encontramos en el País Vasco (industria de la siderurgia), Asturias (industria de la minera) y Cataluña (industria del textil).

Se puede decir que en 1900 España no era un país industrializado. Las razones: económicas, la falta de energía, la falta de demanda, la falta de capital inversor, el gran déficit público que detraía capital a la inversión, la falta de tecnología, las guerras, la inestabilidad política y la falta de mano de obra a la ciudad. Además en España la burguesía era un grupo muy débil

El librecambismo solo benefició a los terratenientes castellanos, pero a los industriales catalanes les era muy desfavorable. Finalmente, en 1891 se aprobó el proteccionismo.


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