Dictadura franquista (1939-1975)

El franquismo fue un régimen político fascista y dictatorial vigente en España entre 1939 y 1978, nacido de golpe de Estado y la victoria militar en la Guerra Civil.
Imatge destacada

| 20/11/2020 | Última actualización:


Índice de contenidos

La organización del Nuevo Estado

a) El nuevo estado

El sistema político, social y económico impuesto en el conjunto de España a partir de 1939 fue un régimen dictatorial fascista comparable al de Mussolini en Italia o al de Hitler en Alemania. La dictadura española es conocida con la etiqueta de franquista no porque fuera sustancialmente diferente a las otras dictaduras europeas de la misma época, sino por el nombre del dictador que la dirigió desde el comienzo al final, Francisco Franco.

Dictadura franquista, desfile de la victoria
Desfila de la victoria con la presencia del dictador Francisco Franco

Franco había conseguido rápidos ascensos en su carrera militar gracias a su participación en la Guerra de África. Los militares destinados en Marruecos eran conocidos como africanistas. Eran partidarios del uso de la guerra para imponer sus intereses y favorables a utilizar esta lógica de violencia y disciplina militar en la política.

b) El Estado de los vencedores

La prioridad del nuevo régimen, a medida que avanzaba en el control de más territorio durante la guerra civil, era la construcción de un Estado pensado para garantizar que las ideas y los intereses sociales, económicos y culturales de los vencedores dominaran sobre el conjunto de la sociedad para siempre. Por lo tanto, resultaba indispensable el control y la represión de los vencidos, que eran todas las personas que habían defendido el gobierno legítimo de la República. Nunca se buscó un compromiso con los derrotados, sino su sumisión.

c) El principio jerárquico

Para cumplir estos designios, el Nuevo Estado se organizó de arriba a abajo, siguiendo un orden rígidamente jerárquico. Franco era el jefe del Estado, el jefe del Gobierno, el jefe del ejército (Generalísimo de todos los ejércitos) y jefe del partido único (el Movimiento) todo a la vez, por un período indefinido y con poderes ilimitados, solo responsable “ante Dios y ante la Historia”.

Por lo tanto, tenía la libertad de nombrar y destituir ministros y altos cargos cuando quisiera Los ministros se encargaban de nombrar los cargos de confianza de sus departamentos – con el visto bueno de Franco – y así sucesivamente en todos los niveles de la administración.

En este esquema organizativo, el ministro de la Gobernación era una pieza fundamental, porque era el encargado de nombrar a los gobernadores civiles (uno por provincia), los presidentes de las diputaciones y los alcaldes de las capitales de provincia.

d) El centralismo

Además de controlar los cargos por nombramiento directo y los funcionarios por el sistema de la depuración, se controlaba también las competencias que tenían. El Estado franquista era terriblemente centralista y uniformizador: no solo eliminó la democracia, sino que también recortó las competencias tradicionales que tenían los ayuntamientos y las diputaciones provinciales.

El control social durante la dictadura franquista

El franquismo se apoyaba en aquellas instituciones que, como el Ejército y la Iglesia católica, fueron fundamentales ya en tiempos de la Guerra Civil. El régimen creó nuevas instituciones para ayudar a cumplir los propósitos.

Siguiendo el ejemplo de los otros regímenes fascistas, las principales instituciones de la dictadura fueron:

Escuela pública durante la dictadura
La escuela estuvo controlada por la Iglesia Católica durante toda la dictadura franquista

Cada institución mencionada tenía su propia red de otras instituciones que giraban a su entorno:

La represión

Organizar todo este entramado estatal era muy fácil en una sociedad no democrática que estaba pasando por una dura etapa de posguerra. Los grupos clandestinos de la oposición que podían resistir a la dictadura no estaban todavía bien organizados.

Los vencidos en la Guerra Civil se encontraban totalmente desarticulados. Durante la guerra se produjo una intensa mortandad de militantes políticos y sindicales en los frentes de combate. Miles de militantes habían sido víctimas de asesinatos o ejecuciones durante la guerra y la inmediata posguerra. Cientos de miles estaban en la cárcel o en el exilio.

Exilio republicano
Republicanos españoles cruzan la frontera francesa.

La muerte y el exilio habían afectado a una multitud de científicos, artistas e intelectuales como Federico García Lorca, Manuel Machado, Miguel Hernández, todos ellos muertos durante la guerra o en el exilio. Rafael Alberti, Pau Casals, Pompeu Fabra, Carles Riba o Pere Bosch, entre otros muchos, fueron forzados al exilio.

a) Víctimas de la represión

Se calcula que hubo un mínimo de 150.000 sentenciados muerte y ejecutados durante la Guerra Civil y la primera posguerra; 280.000 presos en campos de concentración y 250.000 exiliados definitivos que ya no volvieron a España nunca más.

Represión a los trabajadores públicos y de otros sectores:

Esta situación de gran represión causaba entre la población el miedo. El régimen conseguía su objetivo de eliminar el enemigo y mantener la gente atemorizada, vigilada, controlada y castigada.

La ideología de la dictadura franquista

La única ideología que tenía el dictador Franco era la idea de mantenerse al poder. Para ello el régimen tuvo que crear una ideología, en muchos casos copiando las ideas de la Italia fascista o la Alemania nazi.

En el franquismo, destaca el ultra nacionalismo español, la ocultación histórica, el nacionalcatolicismo y el corporativismo.

Ultra-nacionalismo

Tenía el objetivo de exaltar los valores de la patria española por encima de todo. Era un nacionalismo excluyente y que mitificaba la historia del país.

Ocultación de la historia

En el relato del franquismo, no había historia sino mitos, con partes de la historia que se ocultaban y se excluía el origen plural del país.

Nacional-catolicismo

El franquismo identificó la patria con la religión católica. La religión se convirtió en un deber ciudadano. Todo lo que la religión veía como pecado, el franquismo lo convirtió en delito en el código penal. La Iglesia se mantuvo al lado del poder, sobre todo en la primera etapa de la dictadura y promovió una feroz represión ideológica contra la sexualidad y la mujer, entre muchos otros temas.

Corporativismo

Teoría política de Mussolini según la cual la democracia era individualista y al ser individualista igualaba los débiles con los fuertes y enfrentaba unos ciudadanos con otros. Las corporaciones, según esta idea, igualaban a todos los ciudadanos del Estado.

Franco propuso organizar la vida política en tres corporaciones: para las familias, para los municipios y para el sindicato. La “democracia orgánica” de Franco quería decir que las personas no eran representadas a partir del voto (típico de la democracia liberal parlamentaria), si no a través de las corporaciones que cuidaban de ellos (el cabeza de familia, el alcalde y el empresario). Los jefes de familia, los alcaldes y los empresarios eran las personas que representaban a los ciudadanos en las Cortes de Procuradores (Congreso), donde participaban representantes de estos tres tercios.

La sociedad durante la dictadura franquista

La sociedad quedaba dividida en dos grandes grupos: los partidarios de la dictadura y los opositores. Los diferentes grados de aceptación del régimen eran muy diferentes:

  1. Los partidarios convencidos: las personas ideológicamente cercanas al régimen y que obtuvieron beneficios de la dictadura.
  2. Los católicos más intransigentes, aceptaron el nuevo régimen sin problemas.
  3. Los republicanos forzados a renunciar a sus viejos ideales: todos aquellos republicanos forzados a participar en la División Azul durante la Segunda Guerra Mundial, con la promesa de ser perdonados todos sus crímenes de guerra.
  4. Los indiferentes o supervivientes.
  5. Los partidarios críticos con el sistema.
  6. La oposición activa del régimen, grupo muy diverso y activo en diferentes grados de implicación.

Evolución política de la Dictadura franquista

La posguerra y el apoyo a los fascismos europeos (1939-1945)

a) Política interna y relaciones internacionales durante la Segunda Guerra Mundial

En cuanto a la evolución política del régimen, cabe destacar que el período de la posguerra más inmediata fue para la dictadura una etapa de euforia. Durante los primeros años de la dictadura se desarrolló una actividad legislativa frenética de cara a construir la nueva legalidad. Algunos ejemplos son:

Entre 1939 al 1942 la dictadura y especialmente Franco, tenía la sensación de que el mundo se encaminaba hacia un nuevo orden internacional dominado por el nazismo y el fascismo. Durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente cuando parecía que Hitler ganaría la guerra, España pasó de la neutralidad a la no beligerancia, expresión que esconde la participación española en el conflicto, sobre todo contra la URSS.

Heinrich Himmler y Franco
Heinrich Himmler y Franco en 1940

El ejército español formó la División Azul, que combatió en el frente ruso del este a las órdenes de los nazis y facilitó a Alemania la importación de mano de obra y de productos estratégicos españoles como el mercurio o el wolframio. También colaboró en tareas de espionaje y de abastecimiento a barcos alemanes en los puertos españoles entre un largo etcétera de otro tipo de ayuda al III Reich.

Con la derrota de los alemanes en Stalingrado y sobre todo tras el desembarco de las tropas inglesas y norteamericanas en el norte de África en 1942, las perspectivas para el bloque fascista en la guerra mundial cambiaron y el régimen español empezó a temer que la posible derrota nazi podía suponer la desaparición de la misma dictadura española.

Termina la guerra, con la derrota de los fascismos, la situación internacional por la dictadura se agravó, hasta el punto que el 1946 llegó la condena de la ONU al régimen franquista y aislamiento diplomático internacional.

b) Situación interna

La posguerra se caracterizó para la práctica totalidad de la población por ser una época de hambre y de miedo. Donde más se sufrió el hambre fue en las ciudades por la falta de abastecimiento de los alimentos. Además, surgió un mercado negro paralelo de productos que se podían conseguir ignorando todos los controles gubernativos.

Esta corrupción fue conocida como el estraperlo, que permitía a los más ricos y con conexiones con el régimen no tener que sufrir por el desabastecimiento de alimentos. En este mercado negro se vendían los alimentos fuera de las estrictas normas de racionamiento impuestas por la dictadura y con precios más elevados.

La posguerra fue el período de mayor represión. Los datos muestran que la represión fue muy dura:

Franco alargó la guerra para convertirla en una guerra de exterminio. Hasta el 1948 la represión de la posguerra fue muy elevada.

En el ámbito económico, la grave crisis de la posguerra provocó una parálisis en la economía española.

c) Fuerzas de la oposición

En una lucha desesperada para evitar dar por cerrada la Guerra Civil, que chocaba con la escasez de medios y las dificultades de encontrar apoyo entre una población civil derrotada y asustada, los líderes republicanos buscaron desde el exilio mantener la legalidad y la continuidad de la República. Así los dirigentes republicanos intentaron difundir entre la diplomacia del mundo idea de que Franco no representaba el poder legal. En París se había trasladado la sede de la Presidencia de la República y también de la Generalitat de Catalunya.

Con el objetivo de provocar la reapertura de la guerra que obligase a intervenir a las potencias aliadas en España, se crearon grupos de guerrilleros (maquis), siguiendo las instrucciones del Partido Comunista y la CNT. Se planificó la invasión del Valle de Arán en 1944, en una operación organizada por el partido comunista, pero que acabó en fracaso.

Dictadura franquista, los maquis
Columna de guerrilleros del maquis

Los opositores españoles no recibieron la ayuda esperada de las potencias aliadas, que únicamente hicieron una condena simbólica del régimen de Franco en 1945. Poco a poco las esperanzas de derrotar el franquismo se desvanecieron.

En las cárceles los presos se empezaron a organizar para mantener la moral y prepararse para realizar una vez fuera de la cárcel las acciones clandestinas para poder derrotar el franquismo.

La derrota de los fascismos europeos y el aislamiento internacional de la dictadura (1945-1953)

a) Relaciones exteriores

Terminada la segunda guerra mundial, en 1945, se vio que las potencias aliadas no tenían ninguna intención de intervenir en España para echar al régimen franquista. El motivo por el que no intervinieron fue porque preferían a un dictador anticomunista que un gobierno que pudiera ser aliado de la URSS.

Las potencias vencedoras de la segunda guerra mundial, para justificar su no intervención, aprobaron en 1946 una resolución según la cual se declaraba ilegal al gobierno de Franco y se pedía que ningún país del mundo mantuviera relaciones diplomáticas con el régimen.

Esta decisión, que pretendía salvaguardar la imagen de las democracias, terminó perjudicando a los ciudadanos españoles, ya que provocó el aislamiento del país. Se agravó la grave crisis económica que venía sufriendo España como consecuencia de la guerra civil. Argentina fue el único país del mundo que no retiró a su embajador.

Al inicio de la década de 1950 los países del bloque occidental ya empezaban a pensar en que era necesario colaborar con Franco, ya que podía ser un fantástico aliado en la lucha contra el comunismo de la nueva etapa abierta, la Guerra Fría.

b) Situación interna

A partir de 1945 el régimen maniobró con cierta habilidad, para esconder los aspectos fascistas más superficiales, difundiendo la idea de su neutralidad en la guerra y asegurando que se quería restaurar la monarquía. Con este propósito, se empezó a legislar para crear la apariencia de un régimen de Estado de Derecho. Se aprobaron las “Leyes Fundamentales del Reino“, eran un total de ocho:

Terminada la guerra mundial en 1945, la dictadura franquista sobrevivió a la caída de los fascismos en Europa. La economía española continuaba en la más absoluta ruina. La autarquía querida por el dictador estaba agravando la posguerra.

Se entiende por autarquía la teoría económica según la cual España debía ser autosuficiente económicamente. Por ello, se redujeron las importaciones al mínimo, con la idea de no verse sometida a ninguna potencia exterior. Esto suponía romper las ataduras y las dependencias con el exterior.

El régimen franquista se inventó en esta época una pseudo-cultura popular con el objetivo de ofrecer una imagen del país menos negro. Intentó promover una imagen del país alegre, desenfadada. Inventó la canción española (copla, flamenco andaluz…).

c) Oposición

Con la Segunda Guerra Mundial terminada y la política de la no intervención de las potencias aliadas en España, los dirigentes y exiliados republicanos vieron como sus esperanzas de llevar la guerra mundial en España se diluían. Muchos de ellos perdieron toda esperanza y dieron por terminada su actividad a la oposición.

Terminada la segunda guerra mundial, el Partido Comunista de España dio instrucciones en 1947 para disolver las guerrillas internas de los maquis.

En las cárceles empezaban a salir algunos de los prisioneros políticos a partir de concesión de indultos y la finalización de las penas. Muchos de los ex prisioneros impulsaron la lucha clandestina contra el franquismo. En 1951 se produjo una huelga de los tranvías de Barcelona a consecuencia de la subida de los precios. Era la primera movilización popular importante que se producía en Barcelona tras el fin de la guerra civil.

El restablecimiento de las relaciones internacionales del régimen (1953-1959)

a) Relaciones exteriores

A principios de la década de 1950 el régimen buscaba la normalización de relaciones con el exterior. Las prioridades de Franco eran dos:

Los contactos con los Estados Unidos fueron relativamente sencillos. El régimen franquista buscaba una línea de crédito para recuperar la economía del país. El primer crédito de Estados Unidos llegó en 1951 y permitió al año siguiente la fin de la política de racionamiento de los alimentos impuesta desde 1939.

El 1953 se firmaron los acuerdos militares con el Gobierno estadounidense que conllevaban la cesión de territorio español para la construcción de las bases militares estadounidenses en Torrejón, Rota y Morón. Desde entonces, dentro del clima de relaciones bilaterales de Estados Unidos con los países occidentales, España se convirtió en un potente aliado de los americanos en el Mediterráneo. Y para España, los Estados Unidos se convirtieron en la garantía de la estabilidad y la consolidación internacional que la dictadura franquista tanto necesitaba.

Todos los dictadores tienen su pequeño momento de gloria y el de Franco llegó el 23 de diciembre de 1959, cuando recibió la visita del presidente estadounidense Eisenhower. Franco no salió nunca al extranjero después de la Segunda Guerra Mundial.

Francisco Franco y el Presidente Eisenhower
Francisco Franco y el Presidente Eisenhower en 1959

Como resultado de estas buenas relaciones con los americanos, en 1952 España fue admitida en la UNESCO y en 1955 entró definitivamente en la ONU. En 1952 se celebró en Barcelona el XXXV Congreso Eucarístico Internacional, que sirvió para preparar el Concordato con el Vaticano, firmado en 1953.

b) Situación interna

En estos años se produjeron enfrentamientos dentro de las diversas familias del franquismo (grupos de personas con una ideología y unos orígenes muy diversos: monárquicos, falangistas, carlistas o militares). En 1956 y 1957 se produjo una ola importante de huelgas y protestas estudiantiles en la Universidad de Madrid sin precedentes. Estos hechos provocaron una crisis interna dentro del gobierno de Franco.

Crisis política del 1956-1957

En esta fase de crisis Franco llevó a cabo la primera gran remodelación de su gobierno, reduciendo el número de militares y dando entrada a un nuevo grupo de personas “civiles” vinculadas a la organización católica del Opus Dei. El nuevo personal político vinculado al Opus Dei ocupó cargos del área económica. El almirante Carrero Blanco ganaba peso.

Dentro de las diversas familias políticas del franquismo, aquellos que provenían del partido único, los falangistas, no desaparecieron, pero perdieron peso en el gobierno. A medida que la guerra civil quedaba atrás, los miembros más veteranos se iban retirando. El relevo de la vieja guardia (los militantes falangistas de antes de la guerra civil) fue casi completo y dejaba claro que el auténtico jefe de FET-JONS era Franco y que Carrero Blanco también podía influir en el nombramiento de falangistas concretos a cargos de la administración.

La nueva política económica del régimen. La liberalización

El grupo vinculado al Opus Dei se los conocía como “tecnócratas“, gente joven que había podido estudiar en las universidades norteamericanas y con mucha capacidad intelectual. Los ministros del Opus Dei tenían la misión de dejar atrás la política económica autárquica e introducir la economía capitalista en una España abierta a las inversiones extranjeras. El personaje clave del grupo fue Laureano López Rodó que transformó la economía autárquica en una nueva economía productiva capitalista.

El tándem Carrero Blanco – López-Rodó con los ministros opusdeístas se hicieron cargo de la economía del país y fueron los creadores del Plan Nacional de Estabilización Económica (1959).

El Plan de Estabilización pretendía preparar la economía española para abrirla a la entrada de inversiones capitalistas del exterior. Entre las medidas más importantes, destacan:

Este Plan produjo una alta inflación que repercutió en las clases populares.

El ministro de la Gobernación Alonso Vega endureció la represión (Ley de Orden Público, 1959) y los falangistas en el gobierno intentaron desmovilizar a los trabajadores con el ofrecimiento de abrirse a la negociación colectiva y a que los enlaces sindicales pudieran tener un papel importante en la negociación (Ley de Convenios Colectivos, 1958).

c) Oposición

La oposición franquista que aún restaba viva de los tiempos de la Guerra Civil había sufrido un golpe mortal en los años 1947-1948. Las organizaciones políticas del interior perdieron a partir de ese momento cualquier posibilidad de protagonismo y las direcciones en el exilio que se encontraban en el exterior del país tenían muchas dificultades para mantener el contacto con la realidad interna español. Era un proceso que se agravaba aún más por la muerte de algunos de los principales dirigentes republicanos por motivos de edad.

Los partidos políticos en el exilio

Los partidos comunistas (PCE y PSUC), el sindicato anarcosindicalista (CNT) y el partido socialista (PSOE) mantenían una cierta organización en el exilio, aunque la CNT estaba muy dividida. En el interior del país, las desarticulaciones de grupos clandestinos y núcleos dirigentes de finales de los años cuarenta vertían a una vida gris y de estricta supervivencia en los años cincuenta.

Primeras movilizaciones populares en España

En la década de 1950 se vivieron en España las primeras movilizaciones populares más o menos espontáneas. Surgieron de movimientos sociales incipientes y daban nuevas posibilidades a la oposición interior.

Una de las primeras protestas espontáneas que tuvo un seguimiento masivo fue la de del boicot a los tranvías de Barcelona en 1951. La protesta significó la demostración de que se estaban superando parcialmente los temores a manifestarse públicamente por el descontento de la gente. Le siguieron las huelgas obreras de 1956 acompañadas de movilizaciones estudiantiles en Madrid y Barcelona.

La recuperación de las estructuras internas de los partidos políticos en España

Las manifestaciones significaron el punto de partida de un doble proceso: por un lado, la recuperación de una estructura clandestina interna del Partir Comunista de España y el partido Socialista Unificado de Cataluña PCE-PSUC que pronto se convirtió en el gran partido de la oposición clandestina; por otro, un proceso de renovación de las opciones políticas de la oposición con la incorporación de nuevas generaciones.

La estrategia de las fuerzas comunistas (PCE y el PSUC en Cataluña) a partir de 1956 significaba un giro político en su política. En 1956 se aprobó una nueva estrategia para el partido, conocida como “reconciliación nacional” que consistía en hacer una llamada a la unidad de todas las fuerzas políticas de la oposición antifranquista en la lucha contra la dictadura.

En este proceso fueron muy importantes la aparición en Madrid del Frente de Liberación Popular (FLP) y en Barcelona del Frente Obrero de Cataluña (FOC), integrados por jóvenes universitarios, algunos de ellos de procedencia católica, y que defendían una línea de actuación más cercana al socialismo democrático de estilo occidental, alejado del comunismo soviético.

En Cataluña el espacio marxista también estaba en renovación: el Movimiento Socialista de Cataluña (MSC), surgido en la década anterior de las cenizas del Partir Obrero de Unificación Marxista (POUM), era la referencia catalana de un PSOE que se encontraba casi reducido al mundo del exilio. Igualmente dentro del Partir Nacionalista Vasco (PNV), un grupo de jóvenes se escindió para formar Euskadi ta Askatasuna (ETA).

Dentro del espacio católico surgió un grupo crítico con la posición de la jerarquía eclesiástica de apoyo al régimen. En Cataluña el grupo era Cristo y Cataluña (CC).

El desarrollismo económico y el inicio de las movilizaciones contra el régimen (1959-1970)

a) Relaciones exteriores

En la década de 1960 España se integró plenamente en el bloque capitalista de la Guerra Fría. Ya había entrado en el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y mantenía relaciones diplomáticas con todos los países capitalistas. Coincidía con una etapa de distensión a la Guerra Fría. A pesar de ello, España no pudo entrar ni en la OTAN ni en la Comunidad Económica Europea.

b) Situación interna

La década larga, entre los años 1962 a 1973, resultaron en términos económicos la del desarrolloeconómico. Fue la primera fase de un largo proceso que llevó a España a recuperar los niveles económicos previos al estallido de la guerra civil y a acercarse a los niveles de la Europa occidental.

Políticamente, en cambio, el régimen estaba en crisis – crisis que resultó irreversible – justo en el momento que parecía que la dictadura había alcanzado la plenitud. Los años sesenta – hasta 1969 – parecía que la dictadura estaba plenamente consolidada y que Franco había asegurado la continuidad del régimen por la vía de la instauración de una monarquía del Movimiento, en la figura del príncipe Juan Carlos de Borbón. Los propagandistas del régimen hicieron famosa la frase del “todo está atado y bien atado“.

Designación de Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco, 1969
Designación de Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco, el 22 de julio de 1969
Las claves del desarrollo económico

Contra lo que la propaganda del régimen pretendía hacer creer, el desarrollo económico no fue fruto exclusivo de su gestión. A pesar de que el Gobierno quería dar la imagen que planificaba la economía, en realidad no tenía los medios para hacerlo.

El crecimiento de la economía española fue el resultado de un conjunto de factores internos y externos que se conjugaron favorablemente durante más de una década. Entre los méritos gubernamentales destacan el abandono de la autarquía y la liberalización económica relativa iniciada en 1959, pero los Planes de Desarrollo – 1964, 1968 y 1971 -, no se cumplieron nunca en su totalidad.

En la década de los años sesenta la economía española creció cada año un 10% del PIB. Así en diez años España dobló su PIB. Este crecimiento se produjo sobre todo por la industrialización del país y el gran esfuerzo del conjunto de la sociedad española para trabajar, ahorrar y consumir, que contribuyó a poner las bases de un crecimiento sostenido y de una balanza de pagos relativamente equilibrada.

Empleo y migraciones del campo a la ciudad

En primer lugar hay que considerar el problema del empleo. La pérdida de puestos de trabajo en la agricultura y en la ganadería, producto de la modernización del sector primario, amenazaba de generar importantes bolsas de paro en medio de este proceso de tira y afloja con la liberalización del mercado. Sin embargo, la puerta abierta a las inversiones extranjeras permitió un crecimiento de la oferta de empleo industrial, tanto en las áreas tradicionalmente desarrolladas del país como a los nuevos polos de industrialización situados alrededor de Madrid.

En este proceso también intervino la buena marcha de la economía europea, que facilitaba la absorción de inmigrantes y mantenía, de este modo, unos niveles de desempleo prácticamente cero. Otro factor fue el déficit de balanza de pagos. Con la autarquía, la pobre capacidad exportadora condicionaba las importaciones. El crecimiento de la economía en los años sesenta incrementó la necesidad de importaciones. También ayudó el dinero que enviaban los emigrantes que fueron a trabajar a otros países europeos y la entrada de millones de turistas en el país.

Equilibrio de la balanza comercial
El fenómeno del turismo

El gran esfuerzo del franquismo fue el de crear un país atractivo de cara a los turistas. España ofrecía precios muy bajos y un buen clima. Para potenciar esta industria turística Franco nombró a Manuel Fraga Iribarne como Ministro de Turismo. Fraga promovió la construcción en toda la costa española de hoteles, campings y apartamentos. La ciudad modelo fue Benidorn. Esta nueva industria destruyó toda la costa, por la falta de planificación, el caos y la especulación urbanística. Con el turismo los españoles vieron otra forma de entender la vida, los valores morales, religiosos… El impacto del turismo en la sociedad fue muy importante.

Consecuencias políticas del crecimiento económico

La población por primera vez podía tener acceso masivo al consumo. Fue la época en que casi todo el mundo se podía comprar un coche, un televisor y una nevera. Estos productos se compraban gracias a los créditos al consumo. El modelo de coche de la SEAT 600 se convirtió en el símbolo del régimen.

Muy a menudo los españoles para poder tener acceso a estos productos debían tener más de un trabajo, ya que los salarios eran muy bajos. Así la población cuando ya tuvo aseguradas las necesidades básicas se empezó a preocuparse por la situación política del país. La sociedad se iba distanciando del régimen.

Fricciones entre aperturistas y continuistas

En 1962 muestra con mucha claridad cuáles eran los límites de la evolución del régimen franquista. A pesar de que se hablaba mucho de las reformas – la palabra de moda era apertura -, el cambio de Gobierno en julio y la gestión que sus ministros llevaban a cabo dejaban del todo claro que lo que se pretendía era reformar el franquismo, pero sin cambiarlo de una manera sustancial. En primavera, las huelgas se dispararon, fruto de los desacuerdos con la patronal durante la negociación de los convenios colectivos. El gobierno respondió con más represión.

La mala imagen de la represión que España ofrecía al exterior, alejaban el país de su entrada en la Comunidad Económica Europea. Franco se vio forzado a remodelar el Gobierno. El nuevo Gobierno dio pronto la medida de sus posibilidades cuando en 1963 creó un tribunal especial para los delitos políticos: el Tribunal de Orden Público (TOP), transformado después en la actual Audiencia Nacional. El mismo año se ejecutaron tres prisioneros políticos a muerte: los anarquistas Joaquín Delgado y Francisco Granados y el comunista Julián Grimau, este último acusado todavía por “delitos” cometidos durante la Guerra Civil.

El nuevo Gobierno de 1962 profundizó en la renovación política del 1957, dando entrada a caras nuevas y apadrinando un buen grupo de proyectos que querían modificar aspectos diversos del funcionamiento del régimen. Pero eran reformas que nunca buscaban cambiar el régimen, sino hacerlo más sólido ante los nuevos retos que planteaban los cambios sociales y económicos.

La monarquía del Movimiento

Para los franquistas de los años sesenta, la muerte de Franco, que un día u otro tenía que suceder, les hacía pensar en qué pasaría con el régimen sin la figura de su fundador. La dictadura tenía que prepararse para el futuro del régimen sin Franco.

Esto implicaba concretar las disposiciones de la Ley de Sucesión de 1947, nombrando un heredero de Franco con el título de Príncipe de España. La nueva monarquía era del Movimiento, debía cumplir sus principios fundamentales y no debía implicar ningún otro cambio que algún retoque institucional, los imprescindibles para continuar con el régimen.

Todo fue un proceso que el Gobierno dejó a punto con la aprobación de la Ley Orgánica del Estado, ratificada en referéndum, en 1966 y con el nombramiento de Juan Carlos de Borbón y Borbón, como Príncipe de España en 1969 y futuro heredero del dictador Francisco Franco bajo el título de rey.

c) Oposición

Lo más relevante del largo periodo 1962-1973 con respecto al futuro del régimen fueron las transformaciones profundas que vivió el conjunto de la sociedad española. No se trataba solo que el aumento del bienestar hiciera aumentar el nivel de vida de las clases medias y redujera buena parte de las bolsas de miseria que se habrían podido detectar varios años antes. No era solo que la población urbana superara por primera vez a la población rural y que, además de la industria, el sector de los servicios tuviera ya un volumen comparable al de los países desarrollados. La transformación se debió sobre todo a que las actitudes sociales de la población estaban cambiando.

El crecimiento económico no generaba consenso social: no hubo una sociedad agradecida al régimen para la mejora de las condiciones de vida y de trabajo. Había una sociedad cada vez más harta de la represión, más harta de estar condicionada por planteamientos políticos y culturales propios del fascismo y cada vez más activa y dispuesta a generar espacios de democracia participativa. Se estaba viviendo un proceso de regeneración de la sociedad civil, desgarrada por el franquismo.

Las Comisiones Obreras

El peso de estos cambios determinantes lo llevó el movimiento obrero, liderado principalmente por las Comisiones Obreras (CCOO), que nacieron en Asturias en 1962. Dirigían la acción reivindicativa al margen de las autoridades sindicales del régimen. Las comisiones obreras optaron por infiltrarse en las estructuras del sindicato oficial a través de las elecciones sindicales en las empresas, aprovechando los resquicios legales del sistema vertical.

Progresivamente, se produjeron olas de huelgas cada vez más intensas, que de reivindicaciones laborales se transformaron en políticas debido a la represión. Los trabajadores pedían libertad sindical, derecho de huelga y una larga lista de reivindicaciones políticas.

Huelgas, manifestaciones estudiantiles y más represión

Los estudiantes universitarios, primero, y los profesores, después, se movilizaban progresivamente por la mejora de las condiciones de la enseñanza, por los derechos estudiantiles y laborales y por la democratización de la enseñanza.

La situación llegó al clímax con la proclamación del estado de excepción por parte del Gobierno el enero de 1969. El resultado fue menos 729 detenidos, de los cuales 301 eran estudiantes.

En la década de los años setenta se abrió todavía un nuevo frente opositor dentro de los movimientos sociales, con la maduración del movimiento vecinal. Las asociaciones de vecinos, poco a poco legalizadas, iniciaron una escalada reivindicativa ante las autoridades locales del franquismo que fue determinante en la erosión de los ayuntamientos franquistas.

La renovación de la Iglesia Católica

Dentro de la oposición al franquismo aparecieron sectores de la Iglesia católica que estaban en plena renovación, sobre todo desde la elección como papa de Juan XXIII y de la celebración del Concilio Vaticano II. Esta fue una de las circunstancias que más sorprendió e indignó las autoridades franquistas: que su aliada tradicional abandonara su bando.

Toda esta situación hizo aumentar el apoyo social a los partidos de la oposición. El principal continuaba siendo el PCE – PSUC. La acción de los activistas comunistas dentro de CCOO y dentro del mundo universitario, vecinal y asociativo en general era muy intensa y eso le hizo ganar nuevos adaptas.

Nuevos partidos políticos en la clandestinidad

Sin embargo no eran los únicos, ya que fue la hora de la llamada nueva izquierda: se consolidaron grupos marxistas alternativos como el Movimiento Comunista (MC), la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), la Organización Revolucionaria del Trabajo (ORT), etc. Poco a poco reaparecieron en el interior la CNT y el PSOE (el PSOE renovado), mientras surgían otros grupos opositores que se transformaban en partidos durante la crisis definitiva del régimen entre 1973 y 1976.

En el ámbito de la cultura destacan los movimientos reivindicativos de la Nueva Canción, que a través de la música y la literatura iniciaron su protesta contra el régimen.

La crisis de la dictadura (1970-1975)

a) Relaciones exteriores

En el bloque capitalista se produjo un fuerte cambio de rumbo en la economía debido a la crisis del petróleo (1972 a 1973). Esta crisis supuso una importante recesión económica en todos los países desarrollados, que también afectó España.

En Portugal en 1974 cayó de forma pacífica la dictadura de Salazar, a consecuencia de la retirada del apoyo del ejército, con la llamada Revolución de los claveles. En Grecia tras el apoyo del rey a la dictadura, en 1973 cayó tanto la dictadura como el régimen monárquico. La dictadura española estaba quedando sola en Europa.

España, que había crecido mucho en la última década, no se le permitía entrar en la Comunidad Económica Europea. Algunos sectores de la burguesía reclamaban la entrada en la CEE para mejorar su situación en el contexto internacional.

b) Situación interna

Los setenta fueron una época de gran presión social contra el régimen. Ya todo el mundo estaba en contra y el régimen respondió dividido, ya no sabían cómo controlar la situación:

El régimen estaba en total descomposición. Ya no podía controlar la situación. La muerte de Franco era próxima. La incógnita entre las familias del franquismo era saber quién sería nombrado como Presidente del Gobierno.

Luís Carrero Blanco, Presidente del Gobierno asesinado por ETA

Finalmente Franco nombró a su amigo íntimo y ultrarreaccionario Luís Carrero Blanco como Presidente del Gobierno. Por primera vez Franco se desprendía de uno de sus poderes absolutos.

El 20 de diciembre de 1973, un comando terrorista de ETA asesinó Carrero Blanco. El gobierno parecía que se derrumbaba, salían a la luz pública las rivalidades internas y un Franco muy envejecido y enfermo nombró como nuevo Presidente del Gobierno el hasta entonces ministro de la Gobernación Carlos Arias Navarro.

La muerte de Carrero Blanco comportó la toma de posesión de Arias Navarro como nuevo Presidente del Gobierno. Arias hizo un confuso discurso el 12 de febrero de 1974 hablando de cambios políticosconocido como el Espíritu del 12 de febrero – reformas que no tenían ninguna concreción. La imparable conflictividad sindical, estudiantil y vecinal y el impulso que estaba adquiriendo el terrorismo de ETA llevaron el Gobierno de Arias a la crisis con ceses y dimisiones a finales de 1974 y principios de 1975.

Franco murió finalmente el 20 de noviembre de 1975 en una cama de hospital. Dejaba un régimen en crisis, con un Gobierno colapsado.

c) Oposición

El principal problema de la oposición en los años setenta era el de ponerse de acuerdo. El primer organismo que unió todas las posiciones antifranquistas nació en Cataluña en 1971, la Asamblea de Cataluña. Esta organización clandestina estaba formada por todo tipo de asociaciones políticas y sociales de la oposición franquista. Se pusieron de acuerdo en reclamar cuatro temas:

La Asamblea estaba formada por mucha gente y el solo hecho de reunirse era tan complicado que finalmente en la tercera reunión la policía detuvo a sus miembros. Es la conocida “detención de los 113”. El portavoz de la Asamblea era Pere Portabella.

En el resto de España se intentó copiar el modelo catalán y el PCE creó la Junta Democrática de España. Algunos ya les parecía bien, pero el PSOE no quiso entrar porque les parecía que el partido comunista tenía demasiado poder. El PSOE creó la Plataforma Democrática.

Finalmente PCE y PSOE se pusieron de acuerdo en unificar las dos organizaciones y crearon la Coordinación Democrática, conocida popularmente como “Platajunta“.


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