La desaceleración bajomedieval de los siglos XIII y XIV

Entre finales del siglo XIII y el siglo XIV Europa vivió un período de crisis generalizada. Los primeros síntomas de esta crisis fueron las malas cosechas, las epidemias de peste y las guerras.
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| 02/05/2020 | Última actualización:


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Tras la etapa de crecimiento que experimentó la Europa occidental feudal (periodo comprendido entre el siglo XI hasta los inicios del s. XIII), el continente europeo vivió un período de crisis generalizada iniciada a mediados del siglo XIII y que se prolongó hasta finales del siglo XIV.

La desaceleración bajomedieval fue el aviso del cambio de época que estaba por llegar y que causaría efectos económicos y sociales devastadores. Los primeros síntomas de esta crisis, después de un período de fuerte crecimiento, fueron:

El inicio de un ciclo de recesión. Los primeros síntomas de la desaceleración bajomedieval (s. XIII – segunda mitad del s. XIV)

Tras el periodo de crecimiento económico y demográfico que coincidió con la expansión del feudalismo, Europa entró en una fase de depresión que se alargó entre los siglos XIII y XIV. Los siglos XIV y XV muestran un carácter desolador en algunos momentos y lugares. Uno de los efectos más importantes de la crisis bajomedieval fue el descenso demográfico, producida por tres factores: las grandes epidemias de peste (y sus réplicas), las olas de hambre y las guerras, las cuales intensificaron los efectos devastadores de las epidemias y las hambrunas.

Factores que desencadenaron la crisis

Algunos historiadores han cuantificado que durante el siglo y medio que duró la crisis bajomedieval se perdió entre 1/3 y una cuarta parte de la población de Europa. Fue una época en que se popularizaron las danzas de la muerte y la literatura nos muestra el aumento del sentimiento de arrepentimiento. La muerte era vista como el envío de un castigo divino, el carácter fugaz de la vida, del «ahora estamos, mañana no», por lo tanto había que aprovechar la vida al máximo. Panorama plasmado en la cultura de la época en todas sus expresiones: en el arte, en la literatura, la escultura…

La crisis no fue un fenómeno puntual en el tiempo y localizado en un espacio concreto, sino que formó parte de un periodo de larga duración de casi dos siglos y muy extendido por toda Europa.

Aunque no se puede poner una fecha concreta del inicio de la crisis o hacer una cronología, se puede afirmar que más o menos el cambio de tendencia hacia la recesión se inició en torno al año 1300, momento en que se observan los primeros síntomas de que el optimismo del período anterior empezaba a terminar.

Los factores que señalan un cambio de tendencia se produjeron de forma simultánea y relacionados entre sí:

Epidemias catastróficas, pérdida de la producción agraria y el aumento de la presión señorial

El fenómeno más espectacular de la baja edad media fueron las epidemias de peste, que afectaron por igual a todo el conjunto de la población, no eran selectivas. Provocaron un auténtico pánico. La primera gran epidemia fue en 1348. Todos estos factores se produjeron de forma simultánea y además, se relacionaban entre ellos. Pero los síntomas de fluctuación eran anteriores al periodo de peste.

Antes de las grandes epidemias de peste ya se empezaban a observar síntomas reales de desaceleración, es decir, la semilla de la crisis hay que buscarla en el período de expansión anterior.

Gráfica población medieval

La fase de depresión duró unos 150 años y se encuentran síntomas de recuperación hacia el año 1450. En la crisis de la baja edad media se observan dos tipos de factores que la produjeron:

peste negra
Zona de extensión de la epidemia de peste negra a partir de 1847

En cuanto se produjo la gran mortalidad, todas las generaciones resultaron afectadas, es decir, a partir de ese momento hubo una importante falta de efectivos para trabajar en el campo, ya que murieron los padres potenciales y la recuperación demográfica costó mucho (dejaron de nacer muchas criaturas).

Como consecuencia se produjo el abandono de las tierras marginales, ya que faltaban brazos para trabajarlas. La mortalidad también produjo un equilibrio entre la población y los recursos a disposición: había menos producción general, pero la productividad se incrementó pues se ganó en calidad porque se abandonaron las tierras malas.

Esto fue una ventaja para la población campesina a la vez que perjudicó los señores feudales, los cuales ante la falta de ingresos decidieron aumentar la presión sobre los agricultores (más tasas), es decir, mayor presión tributaria sobre una población que tenía ya muchos problemas.

Las repercusiones del aumento de la presión señorial fue el estallido de las revueltas campesinas que sacudieron toda Europa. Y la caída de la demanda de ciertos artículos.

Las revueltas campesinas más importantes de este periodo fueron:

Ricardo II
Ricardo II se reúne con los rebeldes durante la Revuelta Campesina de 1381.
Autor: Jean Froissart – Bibliothèque nationale de France

En el mundo urbano, las revueltas en las ciudades más destacadas fueron :

La desaceleración económica puso en crisis el mismo sistema feudal (sistema de rentas señoriales) porque a consecuencia de la caída económica los ingresos de la nobleza disminuyeron y los llevó a un proceso de endeudamiento que incluso afectó príncipes y reyes.

El endeudamiento de la aristocracia feudal les empujó a incrementar la presión fiscal hacia los agricultores para poder pagar los créditos pedidos con tipos de interés muy elevados. También durante este periodo los reyes recurrieron a métodos «poco legales», como las aprehensiones, estafas a través de la acuñación de moneda de menor valor, ventas de jurisdicciones…

Las guerras fueron otro camino de los reyes y los señores feudales para obtener rentas.

Al producirse el descenso demográfico, cayó la demanda de productos artesanales. Esto repercutió sobre las actividades urbanas, lo que provocó la extensión de la crisis del campo a la ciudad. Crisis que fue la causante de las continuas revueltas urbanas protagonizadas por el pueblo bajo. A la vez la burguesía de la ciudad se convertía en compradora de patrimonios (tierras) y jurisdicciones (rentas mínimas) para minimizar los efectos de la crisis.

La cristiandad latina siempre tuvo efectivos a disposición para realizar operaciones de colonización de nuevos territorios. En Valencia los conquistadores se vieron obligados a establecer muchos pactos con las poblaciones locales. En el antiguo reino árabe los ocupantes cristianos dejaron que la población autóctona conservara su religión, pero a cambio debían reconocer la nueva autoridad. La población autóctona se convertía en mudéjar, que directamente significaba domesticado y que designaba a la población musulmana que vivía en territorio cristiano tras la conquista feudal.

Conquista de Valencia
Entre 1229 y 1245, tan sólo dieciséis años, la Corona de Aragón consiguió la conquista de gran parte de lo que sería el Reino de Valencia.

A largo plazo la población mudéjar acabó desapareciendo. Los mudéjares que fueron bautizados forzosamente a la fe cristiana eran llamados moriscos.

El este de Europa fue un territorio en proceso continuo de colonización. En estas áreas había más tierras que gente. Este era el principal problema. El área central de Europa fue la que más se vio afectada por la crisis.

Interpretaciones historiográficas de la desaceleración bajomedieval

Hay varias interpretaciones entre los historiadores en torno a la crisis bajomedieval. Hace algunos años nadie discutía la existencia de esta crisis, posteriormente esta visión se matizó. Había que revisar la cronología de la crisis.

Ya no está en discusión que a partir del año 1300 pasó algo. La etapa de estabilidad económica y de abundancia del periodo anterior está claro que a partir del 1300 se acabó. Hay pero diferencias regionales y cronológicas y dentro de cada región las fechas tampoco coinciden del todo. Esto hizo discutir mucho entre la historiografía sobre el propio concepto de crisis.

¿Qué se entiende cuando se habla de crisis bajomedieval? Desde el punto de vista de la ideología, Europa no tenía una identidad y conciencia única. La ideología dominante, representada por la Iglesia, también estaba en una situación muy debilitada en los siglos XIV-XV, afectados por la crisis del Papado. La cristiandad occidental se había dividido en varios papas.

Des del punto de vista territorial, el orden feudal había parado su dinámica expansiva que había caracterizado el período precedente.

Atlas Catalán de la Corona de Aragón
Atlas Catalán de la Corona de Cataluña y Aragón, del 1375.

Las posiciones historiográficas alrededor de la «crisis» giran en torno al análisis de las consecuencias demográficas provocadas por la peste negra y las hambrunas. Otra visión historiográfica giraba en torno a la teoría del maltusianismo, según la cual la crisis demográfica provocada por las epidemias y las guerras en el siglo XIV fue positiva para ajustar la población a las capacidades productivas del continente.

Interpretación de la crisis desde el Malthusianismo

Un autor clásico es Michael Postan, máximo representante de los planteamientos maltusianos, que intentó aplicar la teoría de Malthus.

Según esta visión, hacia el año 1300 había un problema de sobrepoblación. En paralelo en este mismo período se había producido un estancamiento técnico y por tanto, los rendimientos agrícolas estaban decreciente, lo que provocó un desequilibrio de población.

Hasta el 1300 la población había ido creciendo de una forma constante, pero hubo un momento en que la producción no crecía al mismo ritmo que la población, por lo tanto se estaba produciendo un desequilibrio y a consecuencia de ello, la población pasaba hambre. Tras el desequilibrio, según los maltusianos, debía producirse un reequilibrio, ¿pero por qué no pasó eso? ¿Por qué el problema de la crisis continuó?

Interpretación de la crisis desde la Historia social

El historiador polaco Bronislaw Geremek consideraba que lo que ocurrió durante la crisis bajomedieval fueron medidas profilácticas. Un porcentaje muy amplio de la población vivía de la caridad, esto representaba casi un 1/3 parte del gasto. En el momento en que esta gente no se debía mantener (porque había muerto) esto fue positivo para la economía, porque ese dinero podían ser utilizado para otras cosas; tales como la producción. Esto tenía que ayudar a salir de la crisis.

El medievalista Georges Duby es quien hizo una crítica más contundente a aquellos historiadores que generalizaban la visión de la crisis, sobre todo en las diferencias regionales. Según Duby no se podía defender la idea de crisis generalizada, porque no fue así como se produjo. Más que crisis, para Duby se debe hablar de transformaciones. Duby defendía que la caída de un sector económico se podía compensar por el aumento de otro y la decadencia de una región se podía compensar con el resurgimiento de otra región.

Los historiadores Guy Bois y Robert Brenner reconducen la visión de Michael Postan. Ambos están de acuerdo con la visión maltusiana, pero creen que no es suficiente para explicar la crisis, ya que había que introducir el factor técnico. Defienden que el crecimiento medieval se hizo sobre la base de tierras marginales, pero no había conocimientos ni procedimientos técnicos para hacerla rendir. La tecnología medieval se había bloqueado, no hubo avances técnicos. ¿Por qué el reequilibrio no conllevó volver a una situación de calma? El descenso drástico de la producción produjo un descenso considerable de la renta feudal. En el momento en que los señores feudales vieron disminuidos sus ingresos, se iniciaba un periodo de gran conflictividad social.

La mortalidad «catastrófica» provocada por la epidemia de la Peste Negra. Las cifras de la catástrofe

El ciclo de recesión se inició cuando se manifestaron los primeros ciclos de mortalidad extraordinaria, la cual fue causada por 2 factores: las malas cosechas (hambrunas) y las epidemias.

Las malas cosechas no eran un problema puntual sino que era un problema estructural, que acompañaba a la sociedad de la baja edad media desde siempre. La situación de desnutrición permanente ayudaba mucho a propagar enfermedades. En el momento en que llegó la epidemia de peste negra en Europa se encontró con una capacidad de resistencia de la sociedad muy baja. La peste fue un factor externo pero agravó y mucho la situación. Las hambrunas y las pestes configuraron un ciclo catastrófico.

La peste se añadió de una manera trágica y descomunal a toda una serie de enfermedades endémicas que ya sufría la población medieval, como: el sarampión, la rubéola, la varicela, la escarlatina, la difteria (bacteria que afecta a las vías respiratorias), la meningitis, el tifus, la tuberculosis, la viruela... y por encima de todas, la más importante antes de la llegada de la peste, era la lepra.

Europa no había sufrido epidemias de peste desde el siglo V y el VI. La peste fue la que tuvo efectos más duros y la que provocó un temor más grande en la gente.

Aspectos médicos y epidemiológicos

La peste negra que llegó a Europa procedente de Asia en el siglo XIV era una bacteria llamada «Yersinia Pestis» y se desarrollaba en temperaturas altas. Originariamente era una enfermedad que afectaba a las ratas y se transmitía por la picadura de las pulgas. Finalmente de las ratas acabó transmitiéndose a los humanos, a través de la «zoonosis«.

Ahora se sabe que el animal que transmitía la enfermedad desde las ratas a las personas era la pulga. Una vez ingresado el bacilo en las personas, estaba entre 2-3 días de incubación y a partir de ahí se empezaban a notar los síntomas: temblores, vértigo, vómitos, fiebres muy altas, sudores, delirio, pérdida del conocimiento … Salían los bubones (inflamaciones de los vasos linfáticos, normalmente salían a detrás de las axilas, rodillas). De ahí que se conozca como peste bubónica. La transmisión siempre era a través de las pulgas, por lo tanto la enfermedad se propagaba rápidamente.

Normalmente en la epidemia de peste de tipo bubónica que se sufrió durante la Baja Edad Media moría entre el 40-70% de los infectados.

Pero la peste también tenía otras variantes, mutaba y generaba una modalidad diferente como la peste pulmonar. El problema era que el contagio de la peste pulmonar era mucho más rápido, porque no había que esperar la picadura de la pulga, el bacilo se transmitía por el aire. La mortalidad que generaba la peste de tipo pulmonar era del 90% de los afectados.

Dos afectados por la peste bubónica
Dos afectados por la peste bubónica

También hubo otra variante, la peste septicémica (que afectaba la sangre arterial). Las personas afectadas se les notaba externamente, ya que se hacían visibles unas manchas azul oscuro, de ahí el nombre de Peste Negra.

En el momento en que la peste bubónica acontecía en peste pulmonar o septicémica, aumentaba mucho la mortalidad.

Geografía de transmisión

Debido a la gran rapidez en que se transmitía la peste, se considera que la epidemia que afectó Europa fue de peste de tipo pulmonar. Casi toda Europa quedó afectada. En el siglo V-VI hubo un precedente de peste, lo que se conoce con el nombre de peste Justiniana (porque coincidió en buena parte del reinado del emperador Justiniano). Luego la peste desapareció de occidente y no apareció otra vez hasta el 1347.

Mapa de propagación de la peste negra
Mapa de propagación de la peste negra en Europa. Fuente: Wikipedia.org

Fueron muchas las generaciones de europeos que no habían conocido una epidemia de peste. A diferencia de otras enfermedades, la peste no es selectiva, ya que podía afectar a cualquiera, tanto a los mejores alimentados y como a los menos alimentados. El hecho de que por primera vez afectara sectores de la sociedad que solían quedar más libres del resto de enfermedades, fue considerado como un hecho horrible entre las clases más adineradas.

La entrada en Europa y su expansión

El origen de la epidemia de peste se ha de buscar en las áreas centrales del continente asiático. Al parecer, los mercaderes italianos que comerciaban con Oriente a través de la ciudad de Cafa (un enclave genovés actualmente llamado Feodosia, en Crimea), fueron los culpables de introducir la enfermedad en Europa. Pero además se produjeron más réplicas de la epidemia. La primera de las réplicas fue la del 1348. En la Corona de Aragón hasta finales del siglo XIV hubo 7 réplicas más y en el siglo XV otras 10.

Teorías medievales sobre el origen de la peste

Se pensaba que el origen de la peste era la Providencia (una especie de castigo divino, la cólera de Dios contra los pecadores terrenales). También se buscaban causas de tipo sobrenaturales, como por ejemplo la influencia negativa de los astros, eclipses o cometas. Otros decían que los terremotos y las erupciones volcánicas generaban aires contaminados que incidían en la sangre. También se hablaba de factores humanos, como la presencia de extranjeros que siempre era un factor sospechoso. Muchas otras pensaban que los grandes culpables eran los judíos.

En ningún momento se hizo la más mínima referencia a la realidad.

¿Qué hacían los médicos de la época ante la enfermedad?

Los médicos observaron los enfermos y dedujeron que el que estaba infectado era la sangre. Por lo tanto, practicaban la técnica de la sanguijuela, pero esto provocaba situaciones aún más graves, ya que los enfermos quedaban más débiles.

También se quemaban hierbas aromáticas y azufre (para purificar el aire) o se limpiaban las calles. Se intentaron tomar medidas de higiene (pero una vez empezado el problema, eso no importaba, se tenía que haber hecho antes).

Se practicaba la medicina credencial, es decir, se invocaba a los santos. Se prohibía el baño a los enfermos para no abrir las heridas.

Se practicaba la exclusión y aislamiento de los enfermos cuando todavía eran pocos. Aplicaban la cuarentena (cerrar murallas y no dejar entrar a nadie) y se hacían enterramientos rápidos. Pero en definitiva, no había nada que hacer.

Vestimenta típica de los médicos que trataban de curar a los enfermos por peste negra
Vestimenta típica de los médicos que trataban de curar a los enfermos por peste negra

El médico Jaume de Agramunt, escribió un libro «Regimiento de preservación a epidemia o pestilencia y mortandades «, donde por primera vez se ponía por escrito la relación de la propagación de epidemias y la falta de higiene y también se advertía de los problemas ambientales.

Lentamente se aplicaban programas urbanísticos que implicaban, entre otros:

Impacto psicológico de la epidemia

La peste era percibida con una especie de histeria colectiva. Esto provocó:

¿Por qué se rompió la coacción social de las comunidades afectadas por la peste?

Censos demográficos de la época

Para el estudio demográfico en la época medieval la única fuente documental con la que podemos contar son los fogajes. Con posterioridad a las epidemias de la peste negra las autoridades se vieron obligadas de tener un registro de las personas que sobrevivieron, para saber con cuánta población podían contar por el pago de tributos.

Los autores MK Bennet y JC Russell estiman para mediados del siglo XI una población de entre 42 a 52 millones de habitantes en Europa. En 1300 la población era de unos 73-85 millones de habitantes. A partir del 1300 la población europea ya no creció más y se mantuvo así hasta mediados del siglo XIV cuando llegaron al continente las grandes hambrunas y epidemias.

Hacia el 1350, había 50-51 millones de habitantes. Hacia el 1400, unos 45 millones de habitantes. La cifra de 1400 volvió al período inicial.

Hubo ciudades que sufrieron una pérdida muy notable de la población, pero muy a menudo se debió a los movimientos migratorios de la población que cambiaba de una ciudad a otra para huir de las epidemias.


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