Clases sociales en España en el siglo XIX

El siglo XIX representa una etapa de cambios profundos en la economía y la sociedad. Las nuevas estructuras sociales provocaron importantes transformaciones en la estructura social.
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| 10/11/2020 | Última actualización:


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Las revoluciones políticas y el proceso de industrialización impulsaron importantes cambios económicos, políticos y sociales. Durante el siglo XIX en España, a pesar de sus particularidades, se dejó atrás las estructuras de la sociedad estamental, que fue reemplazada por la llamada «sociedad de clases«. Emergieron nuevas clases sociales y las viejas élites privilegiadas tuvieron que compartir el poder con la nueva clase dominante, la burguesía. Las principales clases sociales del siglo XIX en España fueron la clase obrera industrial y agraria, la burguesía y la aristocracia tradicional.

Las nuevas clases sociales en España en el siglo XIX

La burguesía: la nueva clase dominante del siglo XIX. Origen y composición social

Antes del estallido de la Revolución Francesa, la estructura de la sociedad era de tipo feudal. La cúspide de la pirámide estaba dominada por el estamento de los privilegiados, grupo social muy diverso formado por la nobleza (la aristocracia), los miembros de la Iglesia (la jerarquía eclesiástica) y los propietarios de grandes extensiones de tierras (terratenientes).

Los cambios producidos por las revoluciones liberales durante el siglo XIX hicieron posible el nacimiento de una nueva clase social que rápidamente se convirtió en dominante, la alta burguesía, formada por los nuevos ricos (propietarios de industrias) y la antigua nobleza aristocrática.

Una parte de los aristócratas, poseedores de títulos nobiliarios de origen medieval, se encontraban en una situación económica desfavorable en el siglo XIX. Para ellos, se abrió la posibilidad legal de poder vender sus tierras para tener así una fuente de ingresos. Con el dinero proveniente de la venta de las tierras, los aristócratas pudieron invertir en nuevos negocios, como la banca o la bolsa. De esta forma, los antiguos nobles se convirtieron en nuevos burgueses. Paradójicamente, las nuevas clases burguesas que mayoritariamente eran los industriales adinerados, querían ser reconocidos socialmente como nobles y aspiraban a obtener títulos nobiliarios. Para conseguir estos títulos la opción más sencilla era a través del matrimonio con las hijas de los nobles arruinados.

Esta nueva clase social, la burguesía, solo representaba un 5% de la población. Dos instituciones con mucho poder en el país se colocaron junto a esta nueva clase dominante: la Iglesia y el ejército.

La cultura de la burguesía

La burguesía era una clase social urbana, en contra de la tradición rural de la nobleza. La ciudad era mucho más dinámica, libre y estaba de moda. Allí se crearon nuevos espacios para la burguesía como:

En el aspecto personal, la organización de las familias sufrió un gran cambio. Si en las sociedades rurales se encontraban grandes familias, la llamada familia extensa, en la ciudad, las familias se redujeron al máximo, con los padres y los hijos únicamente, las llamadas familias nucleares.

La mujer en la cultura burguesa

La mujer seguía desarrollando el papel tradicional. Se mantuvo fuera de la escena pública. Las mujeres vivían por la familia. La característica principal era su absoluta dependencia. A finales del siglo XIX muchas mujeres en Europa comenzaron a pedir poder participar en las elecciones (movimiento de las sufragistas).

Los hijos de los burgueses tenían que imitar a sus padres y convertirse en banqueros o empresarios. Las hijas estudiaban para desarrollar las tareas familiares y por el matrimonio.

El papel de la Iglesia en el siglo XIX

La iglesia se mantuvo siempre al lado del poder. En España, como en el resto de países de Europa, durante la primera mitad del siglo XIX la Iglesia era contraria a las ideas de los liberales por considerarlas demasiado progresistas. A medida que las ideas liberales se hicieron más moderadas, la Iglesia y la alta burguesía se pusieron a su lado. En España a partir de 1875 la Iglesia se alineó junto al Partido Conservador de Cánovas del Castillo.

La Iglesia debía garantizar la reproducción de la clase dominante. Los hijos de los altos burgueses eran educados por órdenes religiosas. También se intentó ocupar la prensa para controlar las ideas.

El Movimiento Obrero en el siglo XIX

El proletariado

Se considera proletariado todo aquel que recibe un salario a cambio de su trabajo en una industria. Marx decía que «lo que el proletario da al dueño es su fuerza de trabajo».

El origen del proletariado se encuentra en los antiguos agricultores y artesanos que abandonaron los campos empujados por el excedente de mano de obra en la agricultura. Los artesanos, por su parte, no podían competir con las fábricas. Unos y otros abandonaron su trabajo y se incorporaron al mundo del trabajo en la fábrica, que no estaban necesariamente ubicadas en las ciudades (muchas fábricas se instalaron en entornos rurales en los cauces de los ríos para aprovechar la fuerza del agua).

Condiciones laborales y sociales del proletariado:

Ante esta preocupante situación laboral y social los proletarios comenzaron a reclamar la obtención de nuevos derechos, dando origen al movimiento obrero.

El nacimiento del movimiento obrero en España en el siglo XIX

Los primeros sindicatos

En 1870 la Internacional Obrera (AIT) llegó a Barcelona. Se organizó el Primer Congreso Obrero, durante el mes de junio del mismo año. Los sindicatos españoles decidieron unirse a la AIT y formaron la sección española conocida como FRE (Federación regional española de la AIT). En sus estatutos se dejaba bien clara la no afiliación a ningún partido político. La FRE tuvo una expansión muy grande en Cataluña, Valencia y Andalucía. Las huelgas eran considerables que incluso llegaron a desestabilizar el gobierno de la Primera República (movimiento cantonalista).

Las ideas marxistas no entraron en Cataluña hasta la época del régimen de la Restauración. Bajo el nuevo régimen político, a partir de 1876 los gobiernos conservadores y liberales habían prohibido los sindicatos obreros. Esto provocó una radicalización de los movimientos obreros. La FRE fue eliminada, pero de ella nació la FTRE (Federación de trabajadores de la región española). Era un sindicato clandestino y anarquista. Continuaba asociado a la AIT, pero ahora la AIT era anarquista (debido a una división interna entre anarquistas y socialistas producida en 1880). Los socialistas de la AIT fundaron la Segunda Internacional. La FTRE era una organización clandestina y muy minoritaria, de ideología anarquista.

Dentro de la misma FTRE surgieron dos tendencias:

Atentados anarquistas y represión al movimiento obrero

Los atentados que se cometieron durante esta época fueron:

Con el asesinato de Cánovas de Castillo se iniciaba una etapa de gran represión contra los principales dirigentes sindicalistas en Barcelona. Se celebró el Proceso de Montjuic, donde fueron procesados más de 5.000 sindicalistas. Esto provocó una división entre los que defendían los intereses de los burgueses y los que reclamaban mejoras laborales.

Con este clima de crispación, nació el primer partido político socialista (PSOE) en España de inspiración marxista (ideología ideada por Karl Marx). Partido que rompía con el anarquismo representado por la Primera Internacional. Los socialistas de todo el mundo fueron expulsados de la AIT y fue entonces que se formó la Segunda Internacional.

Miembros de la Segunda Internacional se pusieron en contacto con un obrero tipográfico, Pablo Iglesias, que había formado un grupo sindical. Alrededor de Pablo Iglesias se creó el primer núcleo obrero socialista en España. Este movimiento se extendió por los núcleos mineros de Asturias y la industria de la siderurgia vasca.

En 1879 se fundó la UGT (Unión General de Trabajadores), un sindicato de carácter socialista. Al mismo año también se fundó el PSOE (Partido Socialista Obrero Español). Pero no fue hasta 1889, durante la celebración en Barcelona de la Exposición Universal, que no se dio a conocer en sociedad. Era todavía un sindicalismo minoritario.

El catalanismo político burgués

Concepto y origen del catalanismo

El catalanismo del siglo XIX fue un movimiento social y político que afirmaba la identidad diferenciada de Cataluña respecto al resto del Estado y que reclamaba su reconocimiento. Dentro de este movimiento había varias ideologías.

Los factores que explican el nacimiento del catalanismo son:

Tendencias ideológicas y evolución del catalanismo

En el catalanismo hubo dos fases muy diferenciadas:

El catalanismo como corriente política no fue ideológicamente homogéneo. Las diversas tendencias que existían fueron:

Valentí Almirall (del Partido Republicano Federal)

Valentí Almirall vivió en primera persona el fracaso de la experiencia de la Primera República. A partir de ese momento se planteó encontrar una nueva solución para Cataluña. Fue la persona que encabezó el catalanismo de izquierdas y progresista.

Memorial de Greuges:

Torres y Bages (Obispo de Vic)

El obispo de Vic defendía un catalanismo tradicionalista y religioso. Creó el diario «La Veu de Montserrat», donde se defendía una Cataluña rural, católica y espiritual. Torres y Bages era heredero del carlismo. Escribió la obra «La tradición catalana».

Enric Prat de la Riba, FrancescCambó y Josep Puig i Cadafalch

Alrededor de este catalanismo conservador surgió un grupo de jóvenes, que inicialmente integraron en el Centro Catalán, pero con otra tendencia ideológica.

Este grupo se articulaba alrededor del diario «La Renaixença«. En 1887 se fueron del Centro Catalán y fundaron un nuevo grupo, La Liga de Cataluña. Fueron los promotores de un nuevo escrito para ser entregado a la reina regente, que le sería entregado en Barcelona durante la inauguración de la Exposición Universal. Se conoce como «Mensaje a la reina regente«. Fue una lista de propuestas.

Bases de Manresa (1882)

Promovido por la Unión de Cataluña en 1892 dentro del marco del Congreso Catalanista de Manresa. Las Bases de Manresa eran un texto articulado donde se proponía como debía ser el país.

En 1898 la situación del nacionalismo cambió. La burguesía decidió integrarse a la Liga Regionalista de Cataluña, en 1901. Era una fusión del catalanismo y el mundo económico.


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