Catalanismo, republicanismo y obrerismo en Cataluña (1900-1910)

Los Hechos del Cu-Cut! y las elecciones legislativas de 1907 ganadas por la Solidaridad Catalana marcaron un punto de inflexión por el catalanismo político.
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| 02/12/2019 | Última actualización:


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La primera década del siglo XX produjo grandes cambios en el ámbito político y sindical en Cataluña y especialmente su capital, Barcelona. En el ámbito político, los sucesos ocurridos alrededor de la revista sátira del Cu-Cut! en 1905 tuvieron como consecuencia la puesta en marcha de una gran alianza electoral inédita de las fuerzas catalanas en las elecciones generales de 1907. Las elecciones fueron ganadas ampliamente por la coalición de «Solidaritat Catalana» y marcaron un antes y un después en la historia política del país.

En el ámbito obrero y sindical, la primera década del siglo XX estuvo marcada por las grandes movilizaciones obreras como nunca antes se habían visto en Barcelona y sus entornos urbanos.

Los fundamentos demográficos y económicos de 1900

Distribución y crecimiento urbano de la población

En 1900 Cataluña tenía 1.966.000 habitantes, que en 1930 eran ya 2.791.000. El crecimiento demográfico en estos 30 años fue de 800.000 personas. La población estaba repartida en el territorio de forma muy desigual, pues básicamente se concentraba en Barcelona. La capital catalana se había incorporado las ciudades y los pueblos de su alrededor en un proceso iniciado en 1897 con la anexión de las villas de Sant Andreu de Palomar, Sant Martí de Provençals, Sants, Gràcia, les Corts y Sant Gervasi de Cassoles. Gràcia en aquel momento tenía 70.000 habitantes. En 1904 fue anexionado Horta y en 1920 Sarrià.

Mapa de la distribución urbana de la población en Cataluña en 1900
Mapa de la distribución urbana de la población en Cataluña en 1900

Barcelona contaba en 1900 con 553.000 habitantes (el 24% de la población total de Cataluña). En 1930 habían pasado del millón de habitantes (1.005.000), lo que suponía el 36% de la población total catalana. En 30 años casi se había doblado su población.

Plaza de Cataluña de Barcelona hacia 1890
Imagen de la plaza de Cataluña de Barcelona hacia 1890

Cataluña se confirmaba como un territorio con una distribución territorial de su población muy desigual, con una capital desmesuradamente grande y el resto de la región mucho menos poblada.

Otra característica de la Cataluña de principios del siglo XX era la baja natalidad. Era una tendencia iniciada durante el último tercio del siglo XIX, cuando se empezó a restringir el número de nacimientos. La gente empezó a ver que si se tenían muchos hijos, era muy difícil alcanzar un mínimo nivel de bienestar para todos los miembros de la familia.

Si la tasa de natalidad era tan baja, ¿cómo fue posible el crecimiento demográfico de las primeras décadas del siglo XX? El grueso del incremento demográfico es imputable al fenómeno de la inmigración, que se produjo en dos etapas:

Evolución de la economía catalana (1900-1914)

Sector agrícola

A lo largo del siglo XIX el producto central del sector agrario catalán fue la viña, hasta que se vio afectada por la llegada de la plaga de la filoxera. A consecuencia de la filoxera, la viticultura dejó de ser el gran negocio que había sido en el pasado.

El nivel de renta de los agricultores catalanes era superior al de los campesinos del resto de España, pero el siglo XX no fue positivo en cuanto el nivel de renta de los trabajadores del sector primario bajó en detrimento del aumento de renta en el sector industrial.

El año 1920, en unas condiciones muy duras, la renta de un viticultor tendía a ser inferior a la de un obrero industrial. Por este motivo, desde principios del siglo XX los viticultores buscaron mecanismos para defenderse, por ejemplo, a través del cooperativismo (bodegas de vino en forma de cooperativas) y del sindicalismo (el sindicato de la Unió de Rabassaires fue creado el 1921-22 y pronto se convirtió en uno de los más importantes del sector).

En 1900 el 53% de la población activa trabajadora estaba ocupada en el sector primario. En 1930 solo representaba el 26%.

Sector industrial

El sector industrial se estaba diversificando. Cataluña vivía de lleno en proceso de cambio de modelo industrial: en el siglo XIX la industria catalana estaba dominada por el textil, mientras que en el siglo XX la tendencia era hacía una industria más diversificada.

En los años 1900-1902 hubo una gran desazón entre los empresarios por el incremento de las movilizaciones obreras. El 17 de febrero de 1902 Barcelona quedó paralizada por una gran huelga en todas las actividades industriales, en demanda de la jornada de 9 horas. La huelga paralizó la actividad de Barcelona y los graves enfrentamientos entre la guardia civil y los manifestantes provocaron 12 muertos y muchos heridos. El gobierno respondió con el estado de guerra, el cierre de los locales de las sociedades obreras y el encarcelamiento de más de 300 dirigentes sindicales. La huelga se extendió a Reus, Sabadell, Sants, Tarragona, Terrassa. La UGT se mantuvo al margen, con lo que la huelga quedó restringida en Cataluña.

Los años de recesión económica quedaron atrás a partir de 1910. El mercado interior español mejoró, en parte gracias a la neutralidad del país durante la Gran Guerra. Los efectos económicos de la Primera Guerra Mundial ya se empezaron a notar en 1915. La novedad de la década de 1910 fue la aparición de nuevos sectores industriales y la modernización tecnológica, en parte gracias a la repatriación de capitales de Cuba y la presencia de capital extranjero.

En el cambio de siglo se instalaron en el país nuevos sectores industriales: el químico (muy ligado al textil), el cemento (en 1901 se abrió la Fábrica Asland, propiedad de lo familia Güell), el mecánico y el automovilístico (en 1904 abrió la Hispano-Suiza), la industria vidriera y el eléctrico, gracias a la revolución de la energía hidroeléctrica.

El ingeniero norteamericano Frederick Pearson vino a Cataluña con la idea de construir presas eléctricas en los Pirineos. En 1911 fundó en Toronto la Barcelona Traction Light and Power, conocida popularmente como La Canadiense. Por primera vez se contaba con una energía limpia hecha con una materia prima gratuita, el agua.

El desarrollo industrial en Cataluña se realizó a contracorriente, porque no contó con el impulso de los poderes públicos (en aquella época solo podía proceder del Gobierno Central). Los gobiernos liberales burgueses de Europa no intervenían directamente en la economía, pero sí realizaban algunas acciones para mejorar las condiciones del proceso de industrialización. En toda Europa se llevó a cabo un impulso a la planificación urbanística. Y eso es lo que precisamente el régimen de la Restauración en España no hizo.

El desinterés de los diferentes gobiernos de la Restauración hacia la industria catalana contrasta con el apoyo que sí daba a la oligarquía agraria castellana y andaluza. Esto ayuda a explicar que a partir de 1901 la parte más movilizada de la burguesía catalana reclamara la autonomía para Cataluña. Era la autonomía que debía servir para hacer ese tipo de cosas que el Gobierno Central no hacía.

La política en Cataluña entre el regionalismo y el republicanismo

El catalanismo político burgués: la formación de la Lliga Regionalista (1901)

La Voz de Cataluña
La Veu de Catalunya fue un diario en catalán fundado por Enric Prat de la Riba que se publicó en Barcelona desde el primero de enero de 1899 y era el órgano de prensa oficial de la Lliga Regionalista

A lo largo de 1900 los dos núcleos organizados que habían apoyado la Junta Regional de Adhesiones al Programa del General Polavieja iniciaron el camino hacia el entendimiento. Estos dos grupos giraban alrededor del Centre Nacional Català (jóvenes profesionales liberales sin experiencia política previa) y el grupo de burgueses organizados en la Unió Regionalista (disponían de capacidad de movilización dentro del empresariado y el mundo del dinero).

El 25 de abril de 1901 se produjo la fusión del Centre Nacional Català y la Unió Regionalista, formando el partido político de la Lliga Regionalista, con el órgano de premsa La Veu de Catalunya.

El nuevo partido se presentó a las elecciones generales del 19 de mayo de 1901, en una lista para el distrito electoral de Barcelona con una candidatura atípica. No era una candidatura ideológica sino de representación social, la candidatura de los «Cuatro Presidentes», formada por representantes de la burguesía barcelonesa:

Candidatura electoral de los "Cuatro Presidentes"
Candidatura electoral de los «Cuatro Presidentes»

La campaña electoral de la Lliga apeló al orgullo local. Fue una cruzada contra el caciquismo electoral que dominaba el sistema político desde 1874. Para los integrantes de la candidatura regionalista, no se podía tolerar por más tiempo que los diputados por Barcelona salieran elegidos desde Madrid. La Lliga Regionalista organizó por primera vez en unas elecciones en Barcelona un cuerpo de interventores que debían evitar cualquier intento de fraude durante la jornada electoral.

Para contrarrestar la presentación de la candidatura regionalista, el régimen consideró prudente organizar una lista conjunta de liberales y conservadores, que se llamó «Coalición monárquica».

El republicanismo

Además de las candidaturas de los partidos dinásticos tradicionales y la nueva lista catalanista, en Barcelona se formó una candidatura de concentración republicana. Entre los republicanos había un personaje por aquel entonces conocido por sus artículos periodísticos: Alejandro Lerroux, hijo de un oficial de baja graduación, que había aterrizado en Madrid y se había abierto camino a la capital.

Como director del diario republicano y progresista El País, estableció contactos en Barcelona entre los años 1887-89. El Proceso de Montjuïc le había dado la oportunidad para que estos contactos fueran más intensos. En 1899 participó en una campaña en favor de la revisión de los procesos, en un mitin en el Teatro Variedades con diferentes personalidades.

Alejandro Lerrou en 1901
Alejandro Lerroux en 1901

Lerroux provocó el entusiasmo del público. Por primera vez Lerroux había mostrado el poder del lenguaje para movilizar a la gente. Lerroux empezaba a tener contactos en los ambientes populares. Se había construido la imagen entre los ambientes libertarios de Barcelona de «compañero«. Él había hecho entender que se movía en el republicanismo radical.

En 1901 le ofrecieron ser candidato en Barcelona, ​​junto a otros ilustres republicanos como Pi y Margall. Lerroux se paseó por todos los barrios obreros. Fue la primera aparición de la política de masas. Alejandro Lerroux se presentó a las elecciones con este manifiesto, de carácter bastante radical:

Acción revolucionaria dentro y fuera del Parlamento, para reaccionar el espíritu público, concordar las tendencias radicales de las masas populares, encauzarlas hacia el fin de una profunda transformación social, intentando realizar:

En lo político la sustitución de la monarquía por una república democrática, radical, reformadora, que disminuya en lo posible y á cada momento la tiranía de los poderes públicos.

En lo religioso la separación de la iglesia y del Estado, la secularización de la sociedad y la enseñanza, la expulsión de las órdenes monásticas y la desamortización é incautación de los bienes detentados por aquellas, procurando absoluta libertad de cultos fundada en la tolerancia recíproca de ideas y sentimientos.

En lo económico el establecimiento de una administración autónoma para las entidades regionales y municipales que forman la nación.

En lo social garantizar contra las arbitrariedades del poder el derecho de asociación para cumplir fines humanos, sustraer en lo posible el trabajo a la explotación del capital consagrar el derecho á la vida de todo ser humano, suprimir toda tributación impuesta al jornalero, establecer oficialmente la jornada de las 8 horas cada día y 48 cada semana, proteger al proletariado en sus luchas por la propia emancipación, reconocer la justicia y legalidad de sus aspiraciones fundamentales, ser su verbo y su mandatario en las Cortes.

«Al Pueblo». Programa económico, político y social de Alejandro Lerroux en las elecciones de 1901.

Las consecuencias políticas de las elecciones generales de 1901

La noche de la jornada electoral, como era tradición desde los inicios de la Restauración, el Ministerio de la Gobernación hizo pública una nota que aseguraba que la lista oficialista (la coalición monárquica) había ganado las elecciones en Barcelona.

La Lliga, que había tenido interventores propios en todos los colegios electorales, hizo público un escrutinio propio que demostraba que eran ellos los que habían ganado las elecciones. Era la primera vez que ocurría. Hasta aquel momento, en todas las elecciones los republicanos se daban por derrotados. Esto provocó que las autoridades de Madrid dieran marcha atrás y reconocer la victoria de la lista regionalista. Cuando se hizo público el escrutinio oficial se reconoció el resultado: en el distrito electoral de Barcelona el reparto quedaba en 4 diputados para la Lliga, 2 para los republicanos y 1 para el partido liberal (en total se elegían 7 diputados para la ciudad de Barcelona). Por primera vez ganaban las elecciones un partido que no era ni el Conservador ni el Liberal.

Sobre un censo en la ciudad de Barcelona de 100.000 electores, votaron un 20% de los cuales casi 7.000 personas votaron a la Lliga y 4.500 a los republicanos.

Estas elecciones marcaron un antes y un después. El diputado liberal de 1901 fue el último que salió elegido en Barcelona. A partir de ese momento las elecciones, en Barcelona, ​​dejaron de ser una comedia. Este proceso se fue extendiendo al resto de Cataluña. La Lliga debutó en unas elecciones generales con excelentes resultados. A partir de 1901 la Lliga intentó convertirse en un bloque nacional interclasista, como una especie de partido de todos los catalanes.

La derechización de la Lliga Regionalista

Pero el proyecto fundacional de la Lliga como partido interclasista (dirigido a las diversas clases sociales presentes en Cataluña) no funcionó tal y como se deseaba. Hubo una serie de factores que hicieron entrar en crisis a la Lliga:

  1. La clase trabajadora no tenía ninguna intención de alinearse con un partido de carácter burgués como era la Lliga. Eran años de lucha muy intensa del movimiento obrera y la patronal exigía una respuesta muy dura por parte de las autoridades. Desde la perspectiva de los trabajadores, la patronal y la Lliga eran lo mismo.
  2. En los primeros años del siglo XX, el movimiento obrero barcelonés estaba influido por el sindicalismo revolucionario francés que había propagado la idea de la huelga general para colapsar el capitalismo. En febrero de 1902 se produjo en Barcelona una huelga general protagonizada por el sector del textil. Huelga reprimida y fracasada. Primera evidencia de que la mayoría de la clase obrera no estaba dispuesta a apoyar electoralmente a la Lliga. La Lliga no quiso admitir la realidad de la lucha de clases y comenzaba a desarrollar la teoría según la cual los obreros catalanes se hubieran puesto a su lado si no hubiera sido porque habían llegado unos agitadores «extranjeros» (Alejandro Lerroux) que consiguieron captar la atención de los obreros.
  3. Otro elemento que explica el fracaso de la Lliga entre el movimiento obrero fue el espectacular auge que el republicanismo barcelonés experimentó en Barcelona a partir de 1901 con la llegada de Alejandro Lerroux, quien fue capaz de crear un movimiento republicano de masas, que a partir de 1903 se convirtió en el partido hegemónico de Barcelona.
  4. La irrupción del nuevo republicanismo empujó a la Lliga hacia posiciones ideológicas de derecha. La obligó a buscar apoyos y abrirse hacia la derecha más extrema (el carlismo). A partir de aquel momento la Lliga Regionalista no pudo presentarse como un partido interclasista, porque todo el mundo sabía que en realidad era una formación política conservadora.

En 1904 se produjo la primera rotura interna de la Lliga bajo el pretexto de la visita del rey Alfonso XIII. Ante el anuncio de la visita del rey al Ayuntamiento de Barcelona se produjo una reunión en la Lliga y la mayoría acordó hacer el vacío al rey. Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó consideraron que esto era un error porque perjudicaba a la Lliga y acordaron, por su cuenta, que Cambó asistiría a la recepción del Rey y que haría un discurso.

Este hecho provocó la primera escisión de la Lliga Regionalista del sector republicano más liberal. Los disidentes crearon un periódico, El Poble Català. Y este mismo grupo creó en 1906 un nuevo partido político catalanista, el Centre Nacionalista Català. A partir de ese momento existieron dos partidos catalanistas. El CNC representaba la línea política más liberal del catalanismo. Sus miembros más destacados fueron: Ildefons Suñol, Jaime Carner, Joaquín Lluhí, Santiago Gubern y Eduardo Calvet.

Entre 1901 y 1905 la Lliga se vio forzada a dejar de ser el partido nacional interclasista que pretendía ser para convertirse en un partido moderno pero conservador.

El éxito del «lerrouxismo» y los nuevos republicanos

El éxito del nuevo republicanismo representado por Alejando Lerroux se produjo porque ocupó un espacio político y social vacío hasta 1901. La Barcelona de finales del siglo XIX e inicios del XX contaba con una clase popular muy numerosa y una historia en el siglo XIX llena de revueltas populares y barricadas. Pero se encontraba en 1900 sin una izquierda organizada políticamente ni sindicalmente.

La situación existente en 1900 era la de un republicanismo «aburrido«, instalado en la nostalgia de la Primera República, con las mismas ideas que durante el Sexenio Democrático. Y en el terreno obrero imperaba la desorganización (con la incapacidad del PSOE y la UGT de penetrar en Barcelona). Lerroux se dio cuenta de ello. Era consciente de que en Barcelona había todas las condiciones para crear una fuerza obrera importante. Por ello se decidió él mismo a crear una nueva fuerza republicana a partir de 1902-1903.

Alejandro Lerroux en la Monumental de Barcelona
Alejandro Lerroux durante un miting en la Monumental de Barcelona

Los secretos del lerrouxismo se encuentran en una ideología que mezcla cuatro componentes:

Lerroux había cultivado el equívoco libertario. Mantenía excelentes relaciones con el mundo libertario barcelonés. En las elecciones que se celebraron entre 1901 y 1903 Lerroux continuó alimentando este equívoco. Muchos obreros de cultura ácrata decidieron votarlo. Pero el tema libertario tenía que ir seguido de otras ideas:

La ciudad de Barcelona de 1900 estaba muy poco cohesionada socialmente. Había miles de ciudadanos que pasaban meses sin bajar el centro. Lerroux captó muy pronto esta realidad y se dio cuenta que si quería crear una gran organización obrera no funcionaría abriendo una sede en el centro de la ciudad, sino que tenía que desplegar por todas las barriadas periféricas una red de centros obreros. Además observó que si quería tener éxito estos centros no podían ser solo entidades políticas. Tenían que ser espacios sociales, ámbitos de sociabilidad. Esta dimensión lúdica incorporaba a las mujeres. Esto daba a la militancia una solidez extraordinaria.

Los centros obreros de Lerroux también eran centros de prestación de servicios, en una sociedad donde los servicios básicos eran precarios (asistencia médica, legal, bibliotecas, escuelas laicas, cooperativas de consumo). Con todo ello los lazos entre las familias obreras y el partido eran tantos que era imposible que dejaron los centros. Gracias a ello, para un republicano era muy difícil romper con esta red.

El lerrouxismo se configuró como una contra sociedad. Hacía muy difícil que los individuos que formaban parte como militantes se borraran. Todo esto Lerroux lo copió de París y Bruselas. Desde 1903 Lerroux bautizó la sede central del partido como «La Casa del Pueblo».

Lerroux inventó una nueva forma de sociabilidad política: «la merienda democrática». La prensa del partido hacía saber que tendría lugar una merienda democrática a las afueras de la ciudad un día determinado. Cuando llegaba el día miles de republicanos iban hacia la zona designada. El Partido había montado toldos donde vendían cosas de comer. Después de la comida empezaba el acto político, donde los líderes improvisaban un discurso. Habían llegado a participar más de 25.000 personas. Por un lado, entre los que habían ido a la merienda había la sensación de que eran muchos, una fuerza muy poderosa. También era una exhibición de fuerza ante sus adversarios.

El liderazgo de Lerroux era muy innovador. Extraer del apellido del líder un movimiento político era nuevo. Suponía un esfuerzo en los gestos para ser lo más cercano posible al auditorio. De aquí que sus contemporáneos lo tacharon de «demagogia» al hecho de decirle al pueblo lo que quería oír.

A partir de 1903 este movimiento (la Unión Republicana) se convirtió en el partido hegemónico en Barcelona. Su hegemonía se levantaba sobre una importante base obrera popular, donde el componente inmigrante era prácticamente inexistente, entre otras razones porque no había suficiente inmigrantes en aquella época. Al carro del lerrouxismo se habían sumado republicanos de la antigua escuela, de estilo más tradicional.

Los sucesos del Cu-cut! (1905) y la formación de Solidaritat Catalana (1906)

A partir de 1903 la Lliga Regionalista pasó a ser segunda fuerza política en Barcelona. Pero a finales de 1905 un acontecimiento imprevisto dio lugar a una gran sacudida política: los sucesos relacionados con la revista del Cu-Cut!, una publicación satírica de la órbita ideológica de la Lliga.

La revista Cu-Cut! era antimilitarista y de vez en cuando publicaba chistes mofándose de los militares españoles, recordando las humillantes derrotas de 1898. Se tocaba un punto muy sensible para el estamento militar. Esto fue así hasta noviembre de 1905 cuando se publicó un chiste a raíz de la victoria electoral en las elecciones municipales de Barcelona de la Lliga y la cena que organizaron para celebrarlo. La cena se vino a llamar el «Banquete de la Victoria». Y el chiste de la discordia era este:

Revista El Cu-Cut! noviembre de 1905
Revista El Cu-Cut! noviembre de 1905

El chiste vino a agotar la paciencia de los militares. Al día siguiente de su publicación, el 25 de noviembre de 1905, un grupo de 300 militares de Barcelona fueron hasta la redacción del Cu-Cut y la asaltaron. Hicieron lo mismo con la redacción de la Veu de Catalunya. Esto provocó un gran impacto entre la clase política del país y la población en general.

Estos hechos motivaron la dimisión del Presidente del Gobierno, el liberal Eugenio Montero Ríos, ante la negativa del rey de depurar responsabilidades entre la cúpula militar. Se formó un nuevo gobierno liberal encabezado por Segismundo Moret, que dio la razón a los militares y aprobó la Ley de Jurisdicciones, que entregaba el enjuiciamiento de todos los delitos «contra la patria o el ejército» a la justicia militar.

Desde Cataluña la Ley de Jurisdicciones se consideró una agresión. Este fue el origen de la dinámica unitaria de las fuerzas políticas catalanas. Nicolás Salmerón, líder de la Unión Republicana, votó en el Congreso en contra de la ley y dirigiéndose a los diputados de la Lliga les propuso la colaboración dentre los dos partidos. Los diputados de la Lliga aceptaron el ofrecimiento (después de consultarlo con Cambó). De ahí surgió la iniciativa de crear Solidaritat Catalana.

Francesc Cambó, uno de los líderes de la Lliga, pensó que con un frente común con los republicanos podría romper la hegemonía de Lerroux en Barcelona. En mayo de 1906 se convocó la Fiesta del Homenaje a los 30 diputados de Madrid que votaron en contra la ley. Poco a poco, bajo el impulso de la Lliga, cogió cuerpo la idea de crear un movimiento unitario que pidiera la retirada de la ley y la autonomía para Cataluña.

A mediados de 1906 la Solidaritat Catalana ya estaba creada. Pero Lerroux se desmarcó porque no quiso que su movimiento quedara borrado del mapa. Fue una decisión táctica. A raíz de la negativa de Lerroux de integrarse a la Solidaritat la Unión Republicana se dividió entre los diputados pro-lerrouxistas y los republicanos tradicionales que decidieron apuntarse a la Solidaritat. Nicolás Salmerón se añadió a la Solidaritat y Lerroux se apartó.

Del esquema político vigente hasta 1905 donde había el enfrentamiento entre la Lliga y los republicanos de Lerroux, se pasó un escenario donde había por un lado la Solidaritat Catalana, formada por carlistas, la Lliga Regionalista, el Centre Nacionalista Republicà, los republicanos federales y la Unión Republicana con Salmerón y por el otro, el bloque de la antisolidaridad, formado por los republicanos seguidores de Lerroux y algún sector menor como el monárquico españolista.

Programa de Tivoli
Presentación del Manifiesto electoral de la Solidaridad Catalana para las elecciones generales de 1907, leído públicamente por Nicolás Salmerón en el barcelonés Teatro Tívoli el 14 de abril de aquel año.

La Solidaritat Catalana fue una coalición ideológicamente muy amplia, con un programa breve. Su éxito se debió a la elaboración de un programa de mínimos: el Programa del Tívoli, que establecía:

Más importante que el programa político fue la tarea de difusión en el conjunto de Cataluña de los conceptos básicos de la Solidaritat, como la lucha por la autonomía. Solidaritat Catalana quedó formada en mayo de 1906, pero por el momento no había ninguna convocatoria electoral. ¿Qué debía hacer la SolidaritatCatalana hasta 1907? En el año que quedaba antes de las elecciones generales, Solidaritat se dedicó a hacer una campaña de agitación por todo el país y de propaganda de concienciación nacionalista.

Hasta aquel momento el catalanismo como movimiento político estaba únicamente centrado en Barcelona y algunas poblaciones de su alrededor. Pero a partir de 1906, gracias al fenómeno de la Solidaritat Catalana, el catalanismo se extendió por toda Cataluña.

La idea de fondo de la propaganda de Solidaritat Catalana fue situar a Cataluña como la patria de todos, porque en temas sociales no había ningún punto en común dentro de los diferentes partidos de la coalición. A falta de programa común, se apelaba a los sentimientos de identidad.

Frente a esto la antisolidaridad solo podía apelar a una cosa: a la idea de España. Ahora sí, en los años 1906-07 el lerrouxismo se dedicó a hacer españolismo. Lerroux se convirtió en el referente de todos aquellos que se sentían españoles en Cataluña. Frente el nacionalismo catalán, Lerroux era quien defendía España en Cataluña.

En abril de 1907 el Gobierno convocó elecciones generales (Gobierno conservador de Maura). Para la Solidaritat Catalana no fue más que la culminación de una campaña que se había iniciado en 1906.

Mapa político de España en 1907
Resultados electorales en toda España al 1907. En Cataluña ganó Solidaridad Catalana

Solidaritat Catalana consiguió 200.000 votos en Cataluña, lo que equivale al 67,5%. Traducido en escaños, la Solidaritat consiguió 40 de un total de 44. De estos 40 diputados, dentro de la coalición se repartían de la siguiente forma:

Los antisolidarios obtuvieron 100.000 votos y el 32,5% del censo. El sistema electoral mayoritario benefició la Solidaritat.

En Barcelona ciudad Solidaritat Catalana consiguió todos los diputados (7), incluyendo, y también fue elegido el ex coronel Francesc Macià. La lista de Solidaritat obtuvo 53.000 votos, frente a los 21.000 de los antisolidarios. Lerroux se quedó sin acta de diputado.

Resultados de las elecciones en el Congreso del 21 de abril de 1907 (número de escaños) para toda España:

Los 40 diputados obtenidos por la Solidaritat Catalana fueron un gran triunfo. Se vivieron unas semanas de gran euforia. Una vez constituido el nuevo Congreso los diputados descubrieron que en el resto del Estado el partido de Gobierno había conseguido una cómoda mayoría y que el grupo catalán no era determinante. De la euforia inicial se pasó a la frustración.

La Solidaritat era una coalición muy amplia. A partir de 1907 comenzaron las erosiones y el Gobierno Maura fue consciente de ello. Maura supo aprovechar las diferencias ideológicas que había dentro de Solidaritat y presentó un proyecto de ley de Administración Local que planteaba que una parte de los concejales en los ayuntamientos fueran elegidos por sufragio corporativo.

Otro punto que erosionó la Solidaritat fue el debate de los presupuestos en el Ayuntamiento de Barcelona. En concreto se trataba de una partida extraordinaria para Cultura. Por iniciativa de los republicanos se pretendía que la educación funcionara mediante un sistema mixto (niños y niñas). Esto era inaceptable para la derecha.

En la medida en que Solidaritat triunfó en las urnas, pero no era capaz de obtener resultados concretos en Madrid, la coalición se fue erosionando. En 1908 se celebran elecciones complementarias para cubrir los puestos de diputados vacantes. En Barcelona había 4 vacantes.

Solidaritat ya estaba muy tocada. Los dirigentes creyeron que estaba todo ganado. Pensaban que se quedarían con los 4 puestos, pero solo lograron 1 diputado. Los antisolidarios ganaron 3.

Desde principios de 1909 Solidaritat Catalana estaba políticamente muerta, pero ninguno de los partidos quería asumir el coste de presentarse como los que daban por muerta la coalición.

Lerroux, que había perdido el acta de diputado en 1907, tuvo que hacer frente a una serie de sumarios judiciales que lo llevaron en enero de 1908 a ser condenado a prisión. Eligió el exilio. En febrero de 1908 Lerroux huyó a Francia para evitar la cárcel. Su exilio poco pues en diciembre de 1908 recuperó el acta de diputado.

Panorama sociopolítico de Barcelona después de Solidaritat Catalana (1909)

El regionalismo conservador

La Lliga resultó la formación política más beneficiada de la Solidaritat Catalana. De 1905 a 1909 la Lliga en Barcelona dobló su clientela electoral. También ganó mucha presencia en Madrid. En 1907 Cambó era diputado. El punto débil para la Lliga era que seguía sin controlar Barcelona. En la derecha de la Lliga se encontraban los carlistas, que era una pequeña fuerza política de extrema derecha. Comprendieron que les era más útil convertirse en un partido satélite de la Lliga.

El republicanismo progresista

Los tres grupos de izquierda que se habían integrado dentro de Solidaritat Catalana decidieron formar una coalición electoral permanente: Esquerra Catalana (1909) que un año más tarde pasaría a ser un único partido, la Unió Federal Nacionalista Republicana (1910). Fue la unión de los grupos republicanos de izquierdas y catalanistas:

Situados ideológicamente en el centroizquierda, parece que contaban con una base social sólida.

El republicanismo españolista

Por su parte Alejandro Lerroux recuperó su identidad republicana y fundó su propia marca política, con un partido de ámbito español: Partido Republicana Radical (1908).

En las elecciones municipales de 1909, una vez el movimiento de Solidaritat Catalana estaba roto, el lerrouxismo recuperó la hegemonía política en Barcelona y se situó como primera fuerza política, seguida de la coalición de Esquerra Catalana y la Lliga en tercera posición.

Obrerismo: la aparición de Solidaridad Obrera (1907)

Después de una década de desarticulación del movimiento sindical, en 1907 se inició un proceso de reorganización obrera. En junio de 1907 se creó la Unión Local de Sociedades Obreras de Barcelona. En octubre del mismo año se creaba el semanario Solidaridad Obrera. Se trataba de una organización muy modesta.

En septiembre de 1908 se amplió la organización y se aceptó la adhesión de organizaciones del resto de Cataluña, creando la Confederación Regional de Sociedades de Resistencia – Solidaridad Obrera (110 sociedades). En la Solidaridad convivían obreros libertarios, republicanos e incluso socialistas de la UGT. En primavera de 1909 contaban con 15.000 afiliados.

La Semana Trágica de 1909: los hechos y las consecuencias

La clase política española tenía aspiraciones de rehacer el imperio colonial en Marruecos, único país de África sin ocupar por una potencia extranjera. Una vez concretado el proyecto colonial, se puso en marcha la receta clásica. Se tenían que crear unos intereses comerciales. Se instaló la Compañía Española de Minas del Rif.

A principios de 1909 los «moros» atacaron la compañía minera causando el Desastre del Barranco del Lobo. Esto creó pánico en Madrid. Reaparecieron todos los fantasmas de 1898. El Gobierno Maura decidió enviar un gran contingente militar en Marruecos. En lugar de enviar tropas, se movilizaron decenas de miles de reservistas. Ya habían hecho el servicio militar obligatorio y algunos ya eran padres. Sospechosamente muchos de los reservistas fueron catalanes (elegidos por el sistema de quintas). Esto provocó la ira de las clases populares barcelonesas.

Panorámica de Barcelona durante los hechos de la Semana Trágica de 1909

Como protesta contra el envío de estos jóvenes reservistas a la guerra en Marruecos, los sindicatos convocaron una huelga general. Las protestas se alargaron entre el 26 de julio y el 2 de agosto de 1909.

El balance de los disturbios de la ciudad de Barcelona supone un total de 78 muertos (75 civiles y 3 militares); medio millar de heridos y 112 edificios incendiados (de estos, 80 eran edificios religiosos). El gobierno Maura, por medio de su ministro de la Gobernación Juan de la Cierva y Peñafiel, inició de inmediato, el 31 de julio, una dura represión. Se detuvieron a varios millares de personas, de las que 2000 fueron procesadas y 5 personas fueran condenas a muerte. Además se clausuraron los sindicatos y se ordenó el cierre de las escuelas laicas.

Restablecida la Confederación Regional de Sociedades de Resistencia, se celebró el segundo congreso de Barcelona de 1910 (30, 31 de octubre y 1 de noviembre) en el que se debatió la ampliación territorial del sindicato para dar el salto a nivel nacional, punto crítico al ya existir la UGT.

Por amplia votación a favor se tomó el acuerdo de constituirse como confederación obrera a nivel estatal, creando la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).


Todos los artículos del curso: Historia de Cataluña (siglo XX)

La Restauración borbónica en Cataluña (1874-1898)Catalanismo, republicanismo y obrerismo en Cataluña (1900-1910)Los años de la Mancomunidad de Cataluña (1914-1925)

Bibliografía recomendada:

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