[Libro] Capitalismo y democracia 1756-1848

Reseña del libro Capitalismo y democracia 1756-1848. Cómo empezó este engaño, de Josep Fontana
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| 23/07/2019 | Última actualización:


El historiador Josep Fontana dejó escrito antes de su muerte, en agosto de 2018, su último libro “Capitalismo y democracia 1756-1848. Como comenzó este engaño”. Una obra histórica contundente, llena de referencias bibliográficas y plenamente accesible para un público interesado en conocer los hechos históricos pero no necesariamente avezado en la lectura de ensayos especializados en historia.

El profesor Josep Fontana, nacido en Barcelona medio año después de la proclamación de la Segunda República, en 1931, se convirtió a lo largo de su trayectoria profesional un historiador muy respetado en nuestro país y en el extranjero, sobretodo en Sudamérica. Sus intereses iniciales estuvieron enfocados en el análisis del entorno económico de la monarquía española en el cambio comprendido entre el fin del absolutismo en el siglo XVIII hacia el Estado Liberal del siglo XIX. En este sentido, Fontana fue uno de los máximos expertos en la historia de España del siglo XIX. Su importancia dentro del panorama de la historiografía lo llevaron a codirigir una monumental obra de historia de España realizada por los mejores historiadores del país.

Como historiador profundamente comprometido con el antifranquismo, militó durante un largo período en el PSUC, aunque con los años se alejó. Sus convicciones marxistas no las abandonó nunca.

La evolución profesional de Fontana le llevó, hacia el final de su carrera, a interesarse por temas de alcance más internacionales. Esto hizo que el año 2011 publicase una monumental obra dedicada a la Guerra Fría, con el título “Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945 (Pasado & Presente)”. Sin lugar a dudas, el libro de 2011 es todo un referente para cualquier lector interesado en adentrarse en unos años que, a pesar de ser aún recientes en la memoria, a menudo no se han acabado de interpretar de la manera más correcta. Y es una lección para cualquier interesado en saber cómo estudiar correctamente la historia, ya que Fontana realizó una intensa investigación histórica basada en fuentes documentales y una amplia bibliografía.

La última obra del profesor Josep Fontana, “Capitalismo y democracia 1756-1848. Como comenzó este engaño publicada en 2019, supone de alguna manera para Fontana volver al período histórico al que dedicó sus primeras investigaciones históricas, pero ahora con una mirada más allá de la española, alcanzando un ámbito mundial. Es una forma de cerrar una carrera profesional que precisamente había comenzado en ese periodo, en el cambio de siglo entre el XVIII y el XIX. Un período determinante para nuestro presente, porque es precisamente allí cuando se pusieron las bases del sistema capitalismo que hoy domina el mundo sin perspectivas de poder ser sustituido por otra alternativa mejor.

Josep Fontana
Portada del libro de Josep Fontana, “Capitalismo y democracia 1756-1814. Como empezó este engaño” (Editorial Crítica, 2019).

Esta no es una obra que sigue los cánones clásicos de la historiografía, al contrario, el lector se encontrará un libro que rompe muchos mitos construidos a lo largo de estos dos siglos. Es una obra que va a contracorriente del triunfalismo en el que estamos acostumbrados a vivir según el cual la victoria del capitalismo frente al sistema político anterior, lo que ha venido a llamar el Antiguo Régimen, supuso la implantación casi automática de sistemas democráticos en todo el mundo y de la superación de las miserias pasadas.

Y precisamente no fue así, todo lo contrario. El profesor Fontana explica que en el siglo XVIII los avances conseguidos por buena parte de la población campesina (que era la mayoritaria), por ejemplo en Francia a partir de la Revolución, permitieron mejorar las condiciones de vida de muchos de ellos. Los avances sociales y políticos asustaron los poderosos, que rápidamente se movilizaron en Francia y en toda Europa para parar los pies a unos revolucionarios que lo único que deseaban era la mejora de las condiciones de vida de la población.

Rápidamente las clases sociales aristocráticas que controlaban el sistema político y económico, fuerzas conservadoras que siempre habían asegurado que todo se mantuviera en una situación favorable para sus intereses, se movilizaron para impedir cualquier apertura del sistema que fuera beneficiosa para las clases más marginadas y subalternas.

Es así como se explica la ola contrarrevolucionaria que se vivió en toda Europa tras la derrota de Napoleón en 1814. El Congreso de Viena certificó el giro, de nuevo, hacia el absolutismo y el seguro de vida para a todas las monarquías reaccionarias del hecho de que no se permitiría ninguna parte ningún intento revolucionario. Y así fue durante al menos unos años.

El ciclo revolucionario que se abrió en algunos puntos de Europa en 1820, como en el caso de España o Portugal, fue rápidamente sofocado por las fuerzas de la Santa Alianza, creada en el Congreso de Viena para impedir el triunfo de cualquier movimiento revolucionario. Las revoluciones de 1830 y 1848 tampoco supusieron la victoria del pueblo sobre las clases dominantes. Todo lo contrario. Cuando la burguesía entendió que necesitaba dominar los estamentos del poder para impedir cualquier triunfo de las clases populares, la burguesía se alió con la aristocracia para instaurar unos regímenes liberales parlamentarios que no democráticos, que le servían para apuntalar sus intereses de clase. Y eso es lo que pasó a partir de 1848.

A partir de 1848 la burguesía consiguió estabilizar el clima político y social en todas partes. El triunfo de la burguesía era también la victoria del capitalismo, que a partir de la segunda mitad del siglo XIX pudo desarrollarse, expandirse por todo el mundo (a través del imperialismo) y asegurar que las clases populares nunca supondrían una amenaza para sus intereses.

Como bien recuerda el profesor Fontana, los regímenes liberales parlamentarios que se instauró en prácticamente toda Europa, desde Inglaterra, a la nueva Alemania e Italia reunificadas o en España, no eran democracias, pues si bien tenían la apariencia de sistemas políticos abiertos, en la práctica el voto estaba muy restringido por diversos mecanismos (como poder demostrar títulos de propiedad o ciertas cantidades de ingresos, imposibles para las clases trabajadoras).

La expansión del capitalismo a partir de 1850 fue total. Los burgueses controlaban los gobiernos y los parlamentos y podían asegurarse la elaboración de legislaciones que beneficiaban en todo a sus intereses. Las clases subalternas, el proletariado, no salió de ninguna manera beneficiado. Las condiciones de vida de las clases trabajadoras eran, en todas partes, de auténtica miseria, como habían demostrado en aquellos años el mismo Karl Marx y Friedrich Engels en sus estudios sobre la clase obrera de Inglaterra. Y no mejoraron, como se ha asegurado repetidamente durante este periodo. La Revolución Industrial no trajo la felicidad a los trabajadores, sino todo lo contrario.

¿Había una alternativa al capitalismo? El profesor Fontana nos demuestra, con las fuentes históricas, que sí. La alternativa se encontraba en aquellas sociedades agrarias comunitarias anteriores al advenimiento del capitalismo, donde la agricultura gozaba del derecho de uso de tierras comunales públicas y de ciertos servicios que estaban disponibles para el bien común de todos. El engaño, para el campo, comenzó cuando los burgueses se apropiaron de estas tierras comunales. La privatización de estos espacios supuso una importante merma en las condiciones de vida de los campesinos, que ya no disponían de estas tierras que les ofrecía pequeños beneficios y que les obligó a convertirse en proletarios, trabajadores asalariados.

Así fue como en Inglaterra, durante el proceso conocido como de las “enclosures” (cercamientos, una forma de decir, expropiación) se privatizaron las tierras comunales en manos hasta ese momento de los agricultores. Es así como en Inglaterra se convirtió en una de las primeras naciones a industrializarse, gracias a los beneficios obtenidos por la privatización de los campos y la proletarización forzada de los campesinos, que se veían obligados a emigrar hacia las ciudades para trabajar en el nuevo mundo de la fábrica. En Inglaterra la victoria del capitalismo fue total.

En Francia las resistencias de los agricultores fueron más grandes y en parte, únicamente en parte, se pudo frenar o limitar un poco el proceso de privatización de los campos. Y es por eso que la implantación del capitalismo en Francia fue más suave.

La alternativa al capitalismo, como nos demuestra Fontana en esta obra, existía, pero atemorizaba tanto a los poderosos que no dudaron nunca en ningún momento a recurrir a todo tipo de violencias para impedir el triunfo de las clases populares en una supuesta revolución social que nunca prosperó. La Revolución Francesa fue un intento, pero el temor que despertó entre los poderosos sirvió para que se organizaran para evitar nuevas revoluciones.

La organización de la clase obrera fue una realidad en el momento en que el capitalismo triunfó, a partir de 1848, gracias al impulso de Marx y Engels, pero también de otras importantes figuras del movimiento obrero. La experiencia organizativa de la clase obrera llevaría a un nuevo intento revolucionario con los acontecimientos de la Comuna de París de 1871, sofocada a sangre y fuego por el ejército.

La obra de Josep Fontana, que es su testamento para las generaciones futuras, nos debe servir para acercarnos a una historia que nos pertenece y que se nos ha explicado de manera inapropiada. Porque la historia crítica que siempre ha practicado y defendido el profesor Fontana permite, en sus propias palabras, “sacar a luz la trama oculta de las políticas encaminadas a favorecer el desarrollo del capitalismo y que el relato académico ha obviado en su narración global los acontecimientos de una época fundamental del pasado”.

Leer y reivindicar la figura de un gran intelectual como Josep Fontana debe servir para mantener viva la lucha por un mundo más justo, igualitario y donde todas las personas puedan disfrutar de unas condiciones de vida dignas. Siempre tendremos que estar inmensamente agradecidos al profesor Fontana por su inmensa aportación a la historiografía catalana, española y mundial.

Obra en castellano: “Capitalismo y democracia 1756 a 1848. Cómo empezar este engaño” (Editorial Crítica, 2019).

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