Cambios sociales y económicos en el siglo XIX

En el siglo XIX se producen cambios sociales, económicos y políticos muy profundos que marcan el inicio de la modernidad en Europa y sus posesiones coloniales.
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| 13/06/2019 | Última actualización:


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La característica fundamental del siglo XIX es que se trata de un período de grandes transformaciones de carácter político, social y económicos.

En política, el siglo XIX se caracterizó por el triunfo del liberalismo de tipo conservador, después de los sobresaltos producidos por las revoluciones que en algunos casos fueron más allá de lo deseado por los propios burgueses. En cualquier caso, el siglo XIX dejó atrás el Antiguo Régimen y el absolutismo para dar paso a regímenes de carácter liberal. 

La economía también vivió su propia revolución, con la industrialización, producida en dos fases: la primera entre 1750 y 1840 y la segunda entre 1880 y 1914. 

En el aspecto social, en el siglo XIX surgieron nuevas corrientes de pensamiento, como el socialismo científico (materialismo), el idealismo, el nihilismo o el nacionalismo, que impactaron en una sociedad en transición que se alejaba del mundo rural y se urbanizaba rápidamente.

La Revolución Industrial

La imagen que existe sobre la Revolución Industrial está dominada por un tópico. Hacia 1750 se inició en Inglaterra el proceso de industrialización, con la coexistencia del conocido como «domestic system o putting-out system» (sistema de taller que funcionaba desde mucho antes, aproximadamente 1600) con el «factory system» (sistema de fábrica, aparece ahora con el arranque de la industrialización). En las fábricas inglesas la mecanización del trabajo había transformado una parte de la producción. Así pues, la industrialización británica fue el resultado de una evolución, del viejo sistema de taller al nuevo de fábrica. El término «revolución» en el caso inglés es inadecuado. La revolución Industrial no fue un proceso tan repentino ni lineal.

Características de la Revolución Industrial inglesa

La llamada Revolución Industrial supuso una transformación radical en la forma de trabajar y en las relaciones sociales (creación de nuevos núcleos industriales). 

¿Que supuso la revolución industrial para la sociedad agraria europea?

La Revolución demográfica: 1740-1870

Los cambios económicos y sociales que se estaban produciendo en toda Europa durante este periodo propiciaron un aumento generalizado de la población. Se vivió una auténtica «revolución demográfica» por los siguientes motivos:

En los 100 años comprendidos entre 1750 y 1850, el país más poblado en Europa era Rusia, seguido a mucha distancia de Francia.

Mutaciones y permanencias en la Europa continental: el centro industrial y la periferia rural

Alrededor de 1860 había una clara división en Europa entre una «centro» desarrollado e industrializado y una «periferia» atrasada y alejada de la industrialización. Esto es así porque no todos los países europeos vivieron los mismos procesos políticos y económicos. Hay una estrecha relación entre las revoluciones liberales, la destrucción del antiguo régimen y la creación de los sistemas capitalistas.

Después de las Guerras Napoleónicas, las distancias entre la Inglaterra industrial y el resto de países europeos había aumentado. En 1790 había en Francia 9.000 máquinas del tipo «spinning jenny» (hiladora Jenny), mientras que en Gran Bretaña había 1.400.000. La época de guerras desde 1792 hasta 1815 no frenó, sino que aumentó la primacía industrial de Inglaterra, por su dominio de los mares. La primera posición industrial de Inglaterra le permitió:

Respecto al nivel de industrialización, Europa occidental en 1815 estaba constituida por un núcleo industrial desarrollado y por otra parte periférica (aquellos estados atrasados).

Los países avanzados industrialmente o en proceso de industrialización antes de 1850 eran: Inglaterra, Bélgica, Suiza y Francia, algunas regiones checas y alemanas. Los no-industrializados y que no comenzaron su proceso industrializador hasta la segunda mitad del siglo XIX eran: Italia, algunas regiones de Rusia, Suecia, Noruega, Dinamarca y algunas zonas de España como Cataluña.

El mapa de la extensión de la industrialización en Europa también nos muestra los países donde más se estaba desarrollando el sistema capitalista. 

Para que se pudiera desarrollar el sistema capitalista se tenían que dar una serie de condiciones:

La distancia entre Gran Bretaña y Europa se fue acortando durante el siglo XIX. También llegó la industrialización en Estados Unidos, alrededor de 1822. En la segunda mitad del XIX salta en Japón. En la segunda mitad del XIX los Estados Unidos ya competían con la primera potencia capitalista.

Los estados más atrasados ​​no tuvieron el marco político y social apropiado para que se desarrollara la industrialización. Cada estado siguió su propio ritmo. Cada modelo de Revolución Industrial es peculiar, único.

Niveles y condiciones de vida en la Europa del siglo XIX

¿Qué entendemos por niveles de vida y condiciones de vida?

¿Cuál fue la evolución de las condiciones de vida de los trabajadores durante la Revolución Industrial? A esta pregunta se puede responder de forma totalmente opuesta según dos tendencias historiográficas:

El debate entre visiones optimistas y pesimistas ha constituido una gran discusión sobre la historia económica de la Revolución Industrial inglesa. Los optimistas ponen énfasis sobre todo en dos cuestiones: gracias a la revolución industrial hubo una evidente mejora del nivel de vida y un aumento del bienestar a largo plazo.

Los historiadores económicos «optimistas» estudian básicamente una serie de indicadores cuantitativos (evolución de salarios, evolución del consumo, evolución del poder adquisitivo). Estos autores son, entre otros, Harold F. Williamson y Peter H. Lindert. Estos autores dominan mucho la econometría, un método de análisis muy útil para la historia económica. Pero este tipo de metodología a menudo es insuficiente para conocer otros elementos no cuantificables, como la percepción de los cambios en la forma de vida por parte de los que lo vivieron.

En cambio, los autores más «pesimistas» ponen más de relieve los efectos negativos de la primera fase de la Revolución Industrial, afirmando que:

Estos autores insisten también en llamar la atención en la ruina de muchos artesanos textiles, tejedores manuales, como consecuencia del telar mecánico introducido hacia 1830. La industrialización llevó al aumento de la desigualdad entre la población. Los efectos negativos sobre la salud y la calidad de vida de los obreros fue considerable.

Karl Marx y Friedrich Engels escribieron en 1845 «La situación de la clase obrera en Inglaterra«, que trata sobre cómo se fue organizando el movimiento obrero en Inglaterra y las condiciones de vida que tenían los trabajadores.

Algunos de los historiadores que más han analizado el fenómeno de la industrialización y su impacto sobre las clases trabajadoras han sido tradicionalmente los representantes de las tesis «pesimistas», de ideología marxista:

Thompson influyó e hizo cambiar la perspectiva de la discusión entre los historiadores al hablar de la dificultad de medir cuantitativamente las condiciones de vida de los obreros teniendo en cuenta aspectos como la vivienda, la alimentación, la sanidad o la duración de la jornada laboral.

Los pesimistas consideran incorrecta la invocación del bienestar a largo plazo como criterio que justifique el esfuerzo de varias generaciones. Del 1790 al 1850 se produjo una pequeña mejora de nivel de vida material y aumentaron los niveles de consumo. Pero hubo una explotación intensificada de los trabajadores. En 1840 la mayor parte de la población inglesa estaba en una situación más acomodada que sus predecesores. Los pesimistas se preguntaban si la mejora lograda por los hijos y los nietos de las nuevas generaciones respecto a los sufrimientos padecidos de varias generaciones anteriores justificaba hablar de una mejora generalizada en las condiciones materiales de vida.

Hacia mediados del siglo XIX las zonas urbanas inglesas registraban una mayor mortalidad, menor esperanza de vida al nacer y mortalidad general superior al 20-25% respecto a la mortalidad en los ámbitos rurales.

Aparición de una nueva sociedad de clases: Movimiento obrero y Socialismo

Entre 1800 y 1850 la sociedad europea dejó de ser estamental (final del Antiguo Régimen) para convertirse en una sociedad de clases de tipo capitalista. Durante la primera mitad del XIX en Europa:

Origen del movimiento obrero y el socialismo

Con la incipiente formación de la nueva sociedad industrializada, fueron apareciendo formas reivindicativas de la población trabajadora. Organizaciones que, en parte, las encuadran. Y unas ideologías que las sustentan (orígenes del socialismo).

Incipiente organización de los trabajadores

Los primeros movimientos obreros representaban la persistencia de una tradición reivindicativa artesanal, propia de las agrupaciones de oficios. La mayor parte de los trabajadores no respondían al tópico del trabajador industrial. Predomina un componente artesanal.

La clase trabajadora estaba sufriendo un proceso de erosión, despojo del control de su trabajo y peligro de una proletarización, estrechamente relacionado con el avance de la mecanización de la industria y la supresión de las regulaciones gremiales (limitaciones). Esto les obligaba a plantear unas reivindicaciones comunes: organizar y dejar a un lado las divisiones de los oficios y pasar a formular reivindicaciones comunes.

En Inglaterra los efectos amenazadores que para muchos trabajadores les causaba la Revolución Industrial provocó:

En 1811 el número de tejedores manuales en Gran Bretaña era de 250.000. En 1795 solo eran de 75.000. En Inglaterra se desarrollaron unas campañas muy forzadas por la necesidad de los trabajadores. Se forma una solidaridad entre trabajadores, más allá de los límites de ramos y actividades. En 1819 se fundó la «Gran Unión General de los Obreros Afiladores del Reino Unido». Hasta 1824 no existió el derecho de libre asociación.

Entre el 1830 y 1840 se desarrolló en Inglaterra el «Cartismo«, amplio movimiento muy ambicioso. Confluye la protesta contra la injusticia social y la reivindicación de la democratización de la vida pública.

En Francia la industrialización fue más tardía. El país sufrió un mayor retraso en el proceso de industrialización. Las reivindicaciones vendrán más tarde, a partir de 1830. Su epicentro está en los trabajadores artesanos de París y los tejedores de seda de Lyon (esta industria daba trabajo a casi todos los habitantes de Lyon, 150.000 hab.).

Organizaciones de la clase trabajadora

Durante la segunda mitad del siglo XIX el movimiento obrero se desarrolla, y va adquiriendo sus principales características:

Principales ideologías

Francia: herencia jacobina, reivindicación de democracia. Primera mitad del XIX surge una serie de cambios sociales, se acusa al capitalismo de ser el culpable de la situación de los trabajadores. Precursores de las más extendidas y elaboradas críticas que se darán durante la segunda mitad del XIX: socialismo y socialistas utópicos.

Socialistas utópicos

No tienen un perfil común. Más allá de las posiciones que existen, podemos destacar:

Según algunos de los representantes de estas corrientes socialistas, la suma de los intereses no conducen al bien común. Son los intereses colectivos los que deben servir de inspiradores para crear sociedades alternativas al capitalismo. Defienden las mutuas y las cooperativas.

Un rango a tener en cuenta es el carácter didáctico y también voluntarista de muchas de las soluciones que nos proponen. Influencia del cristianismo en la formulación de las primeras doctrinas socialistas:

Los personajes clave de este periodo fueron: Louis BlancCharles Fourier, Pierre-Joseph ProudhonRobert OwenDavid Ricardo.

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Bibliografía recomendada:

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